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Víctor Salmerón: Crisis de la industria automotriz pulveriza el crédito para vehículos


Al cierre de abril de este año del total de préstamos otorgados por los bancos, sólo 1,02% se dirige al financiamiento para la compra de automóviles. El descalabro en la producción del sector automotriz explica la poca actividad.

Los días en que las entidades financieras competían por posicionarse en el segmento de préstamos para automóviles y la clase media contaba con recursos para adquirir nuevos vehículos parecen un pasado muy lejano. Ahora, no hay oferta en los concesionarios y las peticiones de préstamos se reducen al mínimo.
Al cierre de abril de este año las torres financieras destinan al crédito para vehículos 1,02 bolívares de cada 100 que prestan, una cifra que contrasta abiertamente con los 5 de abril de 2013 y mucho más con los 10,4 de abril de 2008, cuando el boom petrolero inyectaba fuerzas al consumo y ensanchaba las importaciones sin mayor impedimento.

"La realidad es que no hay carros que comprar, la producción de la industria automotriz prácticamente desapareció. Tampoco hay importaciones y a eso añade que la clase media tiene serios problemas para cubrir gastos de alimentación, educación y salud. Por eso el crédito para vehículos es una especie en extinción", dice un ejecutivo bancario.

De acuerdo con la Cámara Automotriz de Venezuela (Cavenez) en los primeros cinco meses de este año el sector ensambló 1.227 vehículos, una magnitud que se traduce en un descenso de 86% respecto al mismo lapso del año pasado y en una cifra históricamente baja.

Entre las causas que explican la paralización de la industria automotriz destaca que no han recibido suficientes divisas para importar las piezas y ensamblar los vehículos. Desde 2013 las compañías que operan en el país les deben a sus proveedores en el exterior unos 2 mil millones de dólares y ante la tardanza para ponerse al día, el envío de materia prima se trancó.

Aunque el Gobierno afirmó que diseñaría un esquema para entregarle divisas a las empresas esto nunca ocurrió y la producción ha recibido un golpe considerable que inevitablemente se trasladó a las ventas.
Basta con observar que en los primeros cinco meses de este año en Venezuela se vendieron 1.461 automóviles versus 9.088 en el mismo período de 2015, es decir, se trata de un declive de 84%.
De los 1.227 vehículos producidos hasta mayo 1.160 han sido elaborados por Ford, mientras que General Motors y FCA Venezuela todavía no han ensamblado nada en 2016.

Fuentes indican que Ford ha mantenido la producción gracias a un sistema en el que los concesionarios costean la operación de la planta "prepagando" en dólares el material de ensamblaje de los vehículos que luego venden al público.

Es una economía con muy pocos vendedores y muy pocos compradores, donde sólo quienes tienen dólares o suficientes bolívares para acudir al mercado negro de divisas pueden comprar un automóvil.
La mano visible.

Dispuesto a convertirse en un poder dentro del sector automotriz el gobierno de Hugo Chávez se asoció con empresas extranjeras para crear compañías que, de acuerdo a los planes, inundarían el mercado de camiones, tractores y vehículos, pero el resultado no ha sido el esperado. La Memoria y Cuenta del Ministerio de Industrias correspondiente a 2015 revela que la producción se encuentra muy por debajo de lo planificado y se utiliza un porcentaje muy bajo de la capacidad instalada.



El 14 de julio de 2006 nació Venirauto, una compañía donde el Estado posee 64,08% de las acciones y Toseyeh Sanayeh Khodro Company 35,9%, con la misión de ensamblar "vehículos automotores de tipo familiar, con calidad y a precios justos".

En 2015 la empresa ensambló 1.947 vehículos, de los cuales 921 son modelo Centauro y 1.026 son modelo Turpial. Esta cantidad de vehículos sólo representa 34% de la meta establecida originalmente. Además, Venirauto sólo utilizó 18% de la capacidad instalada.

La Memoria y Cuenta del Ministerio de Industrias menciona que entre los obstáculos que han golpeado la producción de Venirauto destacan "demoras de los despachos de materia prima correspondientes al tercer y cuarto trimestre del presente ejercicio fiscal, motivado a las dificultades en el pago al proveedor internacional, disminuyendo la ejecución presupuestaria a manera de equipar los costos con los gastos".

Agrega "dificultades en la reposición de las partes y piezas defectuosas recibidas por parte de los proveedores iraníes, generando costos adicionales y lucro cesante a la empresa", así como "falta de certificación de calidad de todas las partes y piezas recibidas por parte de los proveedores iraníes".

Para determinar la situación de la compañía se encargó una auditoría externa que al momento de presentar la Memoria y Cuenta ante la Asamblea Nacional aún no había concluido. El documento señala que entre las acciones previstas para este año figuran: "Culminar la auditoría externa para presentar los estados financieros 2015 al cierre del ejercicio fiscal, con el propósito de presentar la situación económica real a los accionistas venezolanos e iraníes".

Los camiones

El 10 de diciembre de 2007 el Estado se asoció con la República de Belarús para crear la empresa mixta Maz Ven destinada a producir, ensamblar, distribuir y comercializar camiones con capacidad para transportar cargas consideradas media-pesada que van desde 10 a 27 toneladas.

Las estadísticas oficiales revelan que en 2015 Maz Ven ensambló 325 camiones de carga, una cantidad que sólo representa 13% de los 2.500 que se habían planificado a comienzos de año. El resultado es que la empresa sólo utilizó 7% de la capacidad instalada.

En 2012, Maz Ven sólo empleó 3% de la capacidad instalada y lo más alto a lo que ha llegado es a emplear 12% en 2013, año en que colocó en el mercado 605 camiones.

Entre las causas que explican la poca producción de 2015 destaca que la compañía se quedó sin repuestos. El Ministerio de Industrias admite que hubo "disminución en el cumplimiento de las metas de ensamblaje, debido a la caída de los precios del petróleo y a la disponibilidad de las divisas, ocasionando incumplimiento de cronograma de pago (65,9 millones de dólares) con la empresa Fábrica de Automóviles de Minsk (Maz), correspondiente a la deuda que se tiene con los aliados Bielorrusos, ocasionando faltantes de inventarios de repuestos para el ensamblaje de los camiones".

Agrega que también incidieron "limitantes en cuanto a recepción de materia prima y demora de los convenios para la entrega de los kits semi-ensamblados".

El 7 de diciembre de 2007, el Estado se asoció en otro proyecto con la República de Belarús: Veneminsk Tractores C.A. En 2015 se ensamblaron 705 unidades, una magnitud que sólo representa 41% de la meta establecida y el uso de apenas 9% de la capacidad instalada.

Fuente: Biendateao