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'Veremos a un chavismo que se autocondena a radicalizarse'


Para Luís Vicente León, presidente de Datánalisis, la "fractura" de la oposición "es evidente" después de las regionales. Afirma que su liderazgo pasa por el peor momento que ha vivido en casi 20 años, por lo que tras la obtención de la mayoría de las gobernaciones por parte del oficialismo, los venezolanos se preguntan "¿Y ahora qué puede pasar?".

A juicio del analista, es probable que en un principio se vea un fortalecimiento del Gobierno en el poder, pero "también veremos un chavismo que se autocondena a radicalizarse y aislarse internacionalmente para preservar el poder, convirtiéndose en un prisionero de su circunstancia".

En su artículo dominical ¿Y ahora qué puede pasar?, publicado en Prodavinci, el consultor expone que crecerán las acciones internacionales contra la gestión del presidente Nicolás Maduro, aunque sin presión para la negociación política, lo que afectará no sólo al Ejecutivo, sino al país.

Expone que la economía se deteriorará aún más y se conformará una "economía dual, en la que un pedazo del país se dolariza y una pequeña parte de los venezolanos controla la mayoría de los ingresos y el consumo, mientras el resto se convierte en mendigo del reparto".

Señala que la demanda de liderazgos políticos generará su propia oferta, abriendo espacios a tres tipos de líderes: El opositor radical, el opositor moderado y el chavista. "Las caras de esos líderes podrían ser conocidas o sorprendernos y uno de ellos puede terminar reconectando a las masas y dinamizando un cambio… bueno o no".

Refiere que uno de los puntos que más quiebra a la oposición son las diferencias de cómo enfrentar al Gobierno. "Están claros en el fin, pero no en la forma de alcanzar su objetivo. Un grupo cree en la vía electoral, el otro no. Que vamos. Que no vamos. Que cómo regalamos. Que cómo validamos. Que no va a votar nadie. Que hay que votar" Que Dios nos agarre confesados", publicó León en su twitter.

Destaca en su artículo que el primer grupo "quiere presionar una negociación que abra opciones de cambio electoral. El segundo busca presionar la salida inmediata del Gobierno, sin necesidad de negociación alguna. No hay reglas de juego internas que permitan dirimir sus diferencias y la posibilidad de replantear alianzas es remota".