Síguenos en: Menu

Terco como un gran burro


Llegando a 3 días de la hora cero del 30-J, el juego político entre gobierno y oposición quedó "trancao", sin negociaciones que llevaran a salidas prácticas diferentes al choque de trenes que se avecina.

El oficialismo, empecinado en imponer su improvisado engendro electoral, se juega fichas muy gordas este domingo, mientras que la MUD iniciará hoy el último recurso de protesta pre-fraude con la toma de Caracas.

La dictadura hace rato desplegó las barajas de la partida con el autoritarismo como As fuera de la manga: los 498 presos políticos certificados por Luis Almagro desde la OEA, el más de un centenar de asesinatos ocurridos durante las protestas y las incontables detenciones arbitrarias así lo demuestran.

A estas alturas no parece que la oposición en la calle "sin retorno" ni las presiones de la comunidad internacional sean suficientes para desmontar el despotismo imperante, aferrado como está, a los parapetos que le fueron tejiendo durante años muchos de los tontos útiles ya sancionados al menos por los Estados Unidos.

Tibisay Lucena sería, desde esta lectura, la "enemiga pública # 1 en lista de los 13" publicada en USA esta semana, nefasto personaje que se prestó por años a estructurar o convalidar todos los chanchullos electorales de la historia reciente del país. (Sabotear, faltó decir, cuando las tendencias le resultaron adversas a los intereses de sus jefazos.)

Paradójicamente, la constituyente que jubilará "magna cum laude" a la presidenta del CNE también podría ser el certificado de defunción político de Maduro, ya que la ANC tendría la hipotética facultad de disolver todos los poderes establecidos, incluso el ejecutivo.

Las amenazas gubernamentales han hablado de disolver la Asamblea Nacional y destituir a la Fiscal General, por ejemplo, cuando se instale la Constituyente, pero a nadie le he escuchado pedir –dentro del mismo escenario de una ANC en funciones- elecciones presidenciales anticipadas que son tan deseables como necesarias, válvula de escape para la tensión política acumulada.

Cualquier especulación a partir de ese punto es factible. Algunos politólogos consideran que la instalación de la ANC puede incluso precipitar fracturas en la coalición dominante, fracturas dentro del chavismo. Sabemos que existen factores dentro de esa corriente que adversan a Maduro, una disidencia interna que hasta ahora se mantuvo discreta, conformándose con algunas migajas arrojadas desde el poder. ¿Se atreverán a luchar por otros espacios? ¿Estarán dispuestos a conformar coaliciones con el sector opositor?

Las elecciones del domingo parecen tan inevitables como la calle sin retorno de la oposición. Nadie ha cedido y parece que nadie está dispuesto a transigir. En este escenario sólo nos queda esperar el anunciado choque de trenes y volver a contar, penosamente, más heridos, nuevos muertos y sobrevivientes.