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Temor a la hambruna: A racionar más la comida


Cocinar alimentos se convierte en labor minuciosa. Cada grano cuenta, más cuando el precio del arroz trepa de la cuerda especuladora y escasez. Y en los campos venezolanos la producción nacional apenas cubre 40 por ciento del consumo; e importar materia prima para el procesamiento de la industria se ahoga en el déficit de divisas.

"No sé qué hacer. Será aminorar la comida", considera Jean Ballestero, educadora, sorprendida por los precios. Y es que el kilo del cereal se sitúa sobre los 17 mil bolívares en los mercados de Maracaibo. Un equivalente a dos días de cestatique, fijado el diario a cinco mil 100 bolívares, del importe mensual de 153 mil bolívares.

Ballestero teme que en los próximos días, ante la furia inflacionaria, los dos salarios que ingresan al hogar -el de ella y de su esposo-, cerca de 400 mil mensual, se derritan y suenen las tripas de sus hijos.

"Aquí no se puede comprar. Por donde meta la cabeza los precios están iguales. Así está la caraota roja, a 16 mil. Cómo va a costar eso", cuestiona al analizar los alimentos y el gasto en la canasta alimentaria. "Ahora los productos se encuentran, pero extremadamente caros; y no hay control de precios".

Asegura cambiar las porciones a cocinar. "Ya no será un kilo ni medio de arroz. Será menos". La balanza del ingreso familiar y el poder de compra presionan cambios alimenticios. No sabe cómo hacer. En su vivienda son cuatro bocas a alimentar. "Dos son niños, que comen como adultos".

"Terrible" y "fehaciente demostración de incapacidad", tilda Javier Sandoval, economista, la situación inflacionaria que ahoga a las familias. El poder de la moneda para adquirir alimentos tiene "los peores récords" y sitúa en condición "precaria" a la población.

Vendaval de precios

Frente a ese vendaval de altos precios, como el del queso con 300 por ciento de variación en semanas, es que "a los productores en el campo le siguen pagando el mismo precio". Y son los comerciantes quienes desencadenan un ciclón especulativo.

Sandoval destaca otro ejemplo: "Cómo el pepino que costaba la semana pasada cinco mil, tenga más de 100 por ciento de incremento". Rubro con distintos indicador de preferencia de consumo que la harina de maíz o arroz.

No duda que a futuro la economía apriete más el presupuesto familiar por hechos cada vez más cercanos. El escenario de default de Venezuela -por impago de la deuda externa- es cierto al no concretarse formas de ingresos de divisas para responder al comprimo internacional.

"Creo que vamos a pasar hambre", angustia a Rómulo Guillén, vigilante. Cuestiona el sistema económico, las maniobras de los comerciantes para imponer precios y las deficiencias del Gobierno en garantizar la comida a la población, y es que ni el CLAP llega a tiempo.