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Salida de diplomático de EEUU abre la puerta a políticas de línea dura en Cuba y Venezuela


La pérdida de Thomas Shannon, su diplomático de carrera de más alto rango, es un duro golpe para el Departamento de Estado. Al mismo tiempo, abre el camino para la implementación de políticas de línea dura en Cuba y Venezuela favorecidas por la administración de Donald Trump.

"Él siempre ha sido suave con Cuba y Venezuela. Cuando he hablado con la gente del Departamento de Estado y les he preguntado '¿por qué no son más duros con Cuba, con Venezuela?', la respuesta que siempre obtengo es 'Shannon'. Ahora quizás esto cambie", dijo un exfuncionario del gobierno que conoce a Shannon desde hace años.

Tras tres décadas de servicio, Shannon, subsecretario para Asuntos Políticos y número tres del Departamento de Estado, ha anunciado su retiro este jueves. La portavoz del Departamento de Estado Heather Nauert dijo que la decisión del diplomático era "personal" y que este se quedará hasta que se nombre a su sucesor, quien debe ser confirmado por el Senado.

La noticia llega el mismo día en que el Secretario de Estado Rex Tillerson comenzó su periplo por varios países latinoamericanos. Sin su diplomático más experimentado, muchos se cuestionan qué hará una administración que no ha puesto mucha atención a la región.

Shannon a menudo ha chocado con la Casa Blanca sobre qué hacer en América Latina y ha rechazado las sanciones más agresivas, preocupado por el cierre de los canales diplomáticos con Caracas, por ejemplo. Fue Shannon quien presionó para que al gobierno de Barack Obama no emitiera sanciones más fuertes contra Venezuela y fue Shannon quien obligó a la administración Trump a resistir las medidas más fuertes destinadas a presionar al gobierno de Maduro y forzarlo a negociar.

"La gente está entusiasmada", dijo una fuente estadounidense familiarizada con los desencuentros entre Shannon y la Casa Blanca, "porque, desde la perspectiva de la política hacia Venezuela, él está conectado con el enfoque fallido de la administración anterior. Ahora Tillerson necesita su propio Departamento de Estado y debe haber liderazgo político allí".

Shannon es el cuarto de cinco "embajadores de carrera"—el más alto del servicio exterior— que han renunciado desde el año pasado. Con su salida, la diplomacia estadounidense pierde más peso en el diseño de políticas hacia América Latina y podría ceder más terreno a la Casa Blanca y otras agencias federales.

"Es una gran pérdida. No siempre estuve de acuerdo con Tom, pero siempre admiré su integridad y sus habilidades analíticas y su conocimiento. Él fue uno de los mejores", comentó Mark Feierstein, quien fuera asesor de Obama y director para América Latina del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.

En un discurso este jueves para explicar la política de Estados Unidos hacia América Latina, Tillerson, quien viajará a varios países de la región esta semana, aseguró que EEUU seguía siendo su "aliado más constante, fuerte y duradero". Pero con muchas posiciones vacantes, entre ellas la de Subsecretario de Estado para los Asuntos del Hemisferio Occidental, la salida de Shannon abre muchas más preguntas sobre cómo llevar adelante los intereses estadounidenses en el hemisferio.

"La partida de Shannon nos recuerda lo desafortunado que es que después de todo un año todavía no hay un Subsecretario para América Latina", señaló Elliot Abrams, exsubsecretario para América Latina e investigador del Council on Foreign Relations. "Por cierto, tampoco hay un subsecretario para Asia o África, es un problema mayor. La partida de Shannon nos recuerda la crisis del personal" en esa agencia.

Tillerson delegó en Shannon muchas de las tareas relacionadas con América Latina. Por ejemplo, la determinación para suspender el Título III de la ley Helms-Burton en julio del año pasado fue realizada por Shannon, y este mantuvo un rol central en las negociaciones para encontrar una salida a la crisis en Venezuela.

"Para la política exterior de América Latina, el embajador Shannon era una figura universalmente admirada y con una influencia extraordinaria", dijo Benjamin Gedan, quien fuera director para América Latina en el Consejo de Seguridad Nacional de la administración de Obama. "Podría pasar una generación antes de que un experto en América Latina ocupe un puesto tan importante en el Departamento de Estado. Para una región que a menudo se siente ignorada, esta es una pérdida dolorosa", añadió.

En términos prácticos, su salida fortalecería a otras agencias como el Departamento de Comercio para negociar el NAFTA, por ejemplo, o el Departamento del Tesoro, señaló Abrams. Sin Shannon en el Departamento de Estado, más responsabilidad caería en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.

"Siempre hay una lucha entre las agencias del gobierno por la influencia ... pero en esa lucha, el Departamento de Estado va a ser mucho más débil ahora porque no tiene personal", dijo Abrams.

Otros analistas creen que si bien la salida de Shannon es "una pérdida mayúscula" y se necesitan más nombramientos permanentes, la situación por el momento no es del todo crítica. Shannon se mantendrá en su cargo hasta que se encuentre a un sustituto, recalcó Jason Marczak, director del Centro Latinoamericano Adrienne Arsht del Atlantic Council. "Hay un Buró de Asuntos del Hemisferio occidental en el Departamento de Estado muy competente", dijo.

Desde que se conoció la noticia, no han faltado las alabanzas a Shannon. En un comunicado, Nauert llamó a Shannon "patriota" y "un gran americano". Dentro de la comunidad diplomática y de expertos en América Latina su salida ha generado consternación.

"Tom es probablemente el único funcionario de los EEUU que tiene acceso al gobierno venezolano. En un momento de crisis, Tom era el único que podía levantar el teléfono y llamar a Maduro", dijo Gedan.

Shannon siempre abogó por la la estabilidad, incluso si eso significaba decirle a un presidente de Haití que debía reemplazar a su amigo y primer ministro.

En diciembre de 2014, Shannon llegó a Haití en medio de una crisis política desgarradora después de que el entonces presidente Michel Martelly no hubiera realizado las elecciones. La oposición, que había estado llevando a cabo protestas violentas casi a diario, exigía la partida de Martelly. Una comisión presidencial recomendó la dimisión del primer ministro, Laurent Lamothe, junto con una serie de otras medidas para evitar el atasco total.

Antes de ir a visitar a Martelly, Shannon visitó al ex presidente René Préval. La cuestión sobre la mesa era si Martelly se deshacía o no de Lamothe, su primer ministro y amigo, en aras de terminar su mandato. Durante el encuentro, alguien preguntó sobre la naturaleza de la relación entre Martelly y Lamothe. 'Creo que Martelly cree que son amigos', respondió Préval. Shannon pensó en ello por un minuto y luego respondió: 'Sí, pero a veces un amigo necesita saber que tiene que hacer algo por un amigo'.

"Todos sabían en ese momento que Lamothe se tenía que ir", dijo una fuente familiarizada con la reunión. Shannon luego se fue a su reunión con Martelly. Poco después, Lamothe anunció su renuncia como primer ministro.

Shannon es descrito por muchos como un diplomático inteligente y preparado, siempre calmado en medio del caos político. No cree en el correo electrónico y prefiere tener una conversación que escribir algo.

Pero sus habilidades para negociar con todas las partes de un conflicto e intentar encontrar una salida diplomática a toda costa pueden haber jugado en su contra, en una administración que favorece posturas más fuertes, sobre todo en América Latina. Shannon quería retirarse desde hace un tiempo aunque la ausencia de resultados en Venezuela, donde los diálogos con el gobierno de Maduro han sido estériles, podrían haber precipitado su salida.

Shannon no ha sido del agrado de influyentes legisladores estadounidenses, entre ellos el senador Marco Rubio, que favorecen posiciones más fuertes hacia regímenes como Cuba y Venezuela. Y su interés por mantener negociaciones con el gobierno de Maduro mientras la Casa Blanca preparaba sanciones a funcionarios del chavismo generó fuertes fricciones. Varias fuentes familiarizadas con el caso dijeron que Shannon habría bloqueado sanciones adicionales al gobierno de Venezuela, incluso a Diosdado Cabello, el número dos del chavismo.

Aunque hay mucha especulación sobre el momento de la partida de Shannon, varios observadores señalaron que Shannon fue un soldado de infantería, como la mayoría de los diplomáticos experimentados que avanzan en la política estadounidense independientemente del partido en la Casa Blanca.

"Lo que la gente en América Latina necesita entender es que Shannon es un patriota y siempre defendió los intereses de los Estados Unidos, independientemente de quién estuviera en la Casa Blanca", dijo Damian Merlo, un analista latinoamericano que conoció a Shannon desde inicios de los 2000. "Y al final del día, siempre le dijo a la gente lo que querían escuchar porque convenía a la política de los Estados Unidos".

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres