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Republicanos apoyan a los venezolanos, y demócratas dan la espalda a problemas de Latinoamérica


Cuando Marco Rubio subió al podio en la iglesia católica Nuestra Señora de Guadalupe en Doral, los emocionados venezolanos que a diario sufren la pérdida de su país reunidos allí recibieron al senador republicano de la Florida con una cerrada ovación."¡Te amamos!", le gritaron.

Los venezolanos quieren apasionadamente a Rubio y él se ha ganado ese sentimiento. Rubio se ha convertido en una indispensable figura en el tema más importante para ellos: la respuesta norteamericana a los lanzados intentos de Nicolás Maduro para imponer en Venezuela, ante nuestros propios ojos, una dictadura calcada de la cubana.

Rubio le ha abierto las puertas de la Casa Blanca a los líderes opositores que luchan contra Maduro. Más de una vez se ha dicho que es el arquitecto de la urgente política que sigue el presidente Donald Trump para sancionar y aislar a Maduro en el continente, lo que le ha provocado una presunta amenaza de muerte por parte de uno de los personeros de Maduro, el líder de la Asamblea Nacional Diosdado Cabello. Todos los días Rubio publica en Twitter, entre citas de proverbios bíblicos, su postura sobre cada incidente que ocurre en Venezuela.

Reafirmando aun más su visibilidad y perfil político, Rubio acompañó a Mike Pence el miércoles mientras el vicepresidente finalizaba en Doral su gira por América Latina y escuchaba las terribles historias de exilados venezolanos que llegaron hace poco. Pence les dijo a los ansiosos venezolanos que se reunieron en la iglesia lo que querían escuchar.

Pence les aseguró que bajo el liderazgo del presidente Trump, "Estados Unidos llevará hasta dónde haga falta su fuerza económica y poder diplomático hasta que se restaure la democracia en Venezuela". Y trato de interesar a otros en el tema cuando agregó: "Todos vivimos en el mismo barrio. Avanzamos cuando nuestros vecinos avanzan. No podemos permitir que se establezca esa dictadura. No dejaremos que suceda eso".

Pence no dio muchos detalles, salvo que habrá más sanciones económicas, pero, sobre todo, a nivel local, Rubio, Pence y otros políticos republicanos en el evento le mostraron a los venezolanos un apoyo político estimulante y decidido para su causa.

Mientras todo eso pasaba, yo me preguntaba: ¿dónde están los demócratas?

Sin mucha visibilidad en el tema. Sin tomar partido en voz alta y dejando pasar una tremenda oportunidad para lograr una genuina conexión con una comunidad necesitada. Es como si con su silencio los demócratas no hubieran aprendido la lección de cómo los cubanos –en un estado tan crucial en las elecciones nacionales como lo es la Florida– se convirtieron en la mejor arma republicana.

Sin duda, habrá un precio político a pagar en las elecciones locales, estatales y para el Congreso por los errores en política exterior en una región que todos promueven como la Puerta de Entrada a las Américas.

Para los venezolanos, Rubio se ha convertido en un santo patrón, y ha hecho participar a otros republicanos de la Florida, principalmente al gobernador Rick Scott, que cada vez se solidifica más para retar al senador demócrata Bill Nelson por su puesto en el 2018.

A pesar de las payasadas de Trump –su comentario de que no descarta una invasión no cayó nada bien en un continente cansado de semejantes irrupciones por parte de EEUU– los republicanos no han titubeado a la hora de enfrentar el problema venezolano. Son listos y coordinados, y sin perder ni un minuto, ya están atacando a Nelson en un anuncio donde los vinculan con Hugo Chávez e igualan su apoyo a la política de apertura del presidente Barack Obama hacia la Cuba de los Castros.

Nelson, acérrimo crítico de Chávez, pidió en un discurso que pronunció en julio en el Senado sanciones más severas que las tomadas por los demagogos Trump y Pence. "Ya es hora de que consideremos reducir las importaciones de petróleo venezolano", dijo Nelson. "En estos momentos estamos lidiando con un dictador al estilo de Cuba".

Y el 25 de agosto Nelson pidió a la administración de Trump que le dé el TPS a los venezolanos

Nelson debió haber hecho trizas la exclusiva fiesta de los republicanos en Doral. No debe olvidarse de que ha sido muy elogiado por su actitud ante el problema venezolano, decididamente mucho más que Scott. Sin embargo, a alguien en su campaña se le olvidó incluir la comunicación con el sur de la Florida.

Es una pena.

Demasiados demócratas que conozco se desentienden de los problemas latinoamericanos, al tiempo que están perdiendo las elecciones, sintiéndose demasiado cómodos con los resultados de 50-50 de las encuestas sobre cómo los cubanoamericanos votaron en la contienda presidencial entre Hillary Clinton y Trump, un margen mayor de victoria para Clinton que para Obama. Y otro favorito: cómo una mayoría de cubanoamericanos respaldan el acercamiento con Cuba.

Los republicanos no podrían ganar tan fácilmente si los demócratas estuvieran más alertas y presentes a la hora de apoyar a la comunidad venezolana por internet y en el sur de la Florida en persona. Y no se trata de que sea algo políticamente oportuno, sino porque es lo debe hacerse moralmente. Salvar a Venezuela es una causa que merece respaldo bipartidista.

No hay ninguna razón para que el establecimiento de otra dictadura en América Latina no le resulte importante a los demócratas.