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Neuro Villalobos: Dos razas


Febrero 16, 2018

"No debemos confiar en que nadie nos salve, sino conocer bien el hecho de que las elecciones erróneas nos hacen incapaces de salvarnos.¨ Erich Fromm
En mi libro "Elextravìo revolucionario¨ editado en el año 2012 por la Fundaciòn La Verdad, escribì lo siguiente: ¨la democracia tiene necesariamente unos contenidos de valores irrenunciables, como lo son el respeto a la existencia de cada individuo; a vivir la vida con dignidad y el respeto a ser de acuerdo a sus valores y principios èticos y morales. Una democracia moderna debe sustentarse sobre una base única –el Sistema jurìdico que la rige- y sobre ella numerosas realidades plurales.¨ Ese es el deber ser de la concepción y praxis de la política.
En Venezuela se ha degradado en extremo ese referente de la política, màsaùn en los últimos veinte años en los cuales hemos estado viviendo bajo el efecto ¨Dunning-Krugger¨, fenómeno psicológico descrito por estos científicos de la Universidad de Cornell, según el cual las personas con escaso conocimiento tienden sistemáticamente a pensar que saben mucho màs de lo que saben y a considerarse màs inteligentes que otras personas màs preparadas, y esto es muy peligroso porque los incompetentes no solo llegan a conclusiones erróneas y toman decisiones desafortunadas sino que su incompetencia les impide darse cuenta de ello, según afirman.
En el país se libra desde entonces una lucha política entre las dos únicas razas: la de los hombres y mujeres decentes que levantan sus banderas de dignidad, libertad y democracia, frente a los indecentes con sus banderas de corrupción, falsedad y engaños. Se trata de una lucha entre dos visiones contrapuestas del mundo: entre el colectivismo marxista fracasado en todo el planeta después de sacrificar varias generaciones de seres humanos, y el individualismo democrático que garantiza el respeto a la libertad plena, sin màs restricciones que el respeto al derecho de los demás.
La dinámica socio-cultural puesta de manifiesto nos obliga a salir del atraso representado en el actual régimen de intenciones colectivistas, y, al mismo tiempo, superar la modernidad entendida como un individualismoexacerbado, un consumismo irracional y una moral relativista. Los nuevos tiempos exigen mayor equilibrio y apertura, màs sacrificio, profundo conocimiento y acentuados valores.
La sociedad venezolana aspira a darle sentido a su vida, no quiere marcharse, pero tampoco puede quedarse en este espacio sin futuro a corto plazo. Tampoco està dispuesta a esperar que la dirigencia política siga ¨deshojando la margarita¨, hasta que aflore su militancia humana y atienda el reclamo de la patria maltrecha. No el reclamo de las masas, ese monstruo de mil cabezas y ningún cerebro del que se aprovecha el populismo, ya que la suma de muchas voluntades y sus infinitos caprichos, no significa un incremento de su inteligencia, como dijo en sus reflexiones Anìbal Quevedo, viejo comunista decepcionado. Es el reclamo firme y certero de los ciudadanos formados en democracia que se rebelan frente a la razón psicológica de tener que aceptar la dictadura porque otros se eximen del tormento de tener que tomar decisiones importantes. En ese sentido, la dirigencia política de la MUD debe atender la exigencia histórica y la inteligencia ciudadana que advierte que no està dispuesta a caer en el juego que el régimen aspira.