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Mantienen recluido en un baño a Ángel Zerpa


Familiares de Ángel Zerpa, denuncian que luego de 21 días preso no han podido comprobar su estado físico y emocional. Solo han conocido de manera extraoficial que se encuentra en huelga de hambre desde el pasado 24 de julio y recluido en un baño de la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia de El Helicoide.

Zerpa, quién formó parte de la defensa de la fiscal general, Luisa Ortega Díaz en el antejuicio de mérito en su contra, es el magistrado del Tribunal Supremo de Justicia juramentado por la Asamblea Nacional el 21 de julio.

Fue apresado por funcionarios de inteligencia del Estado, "sin orden judicial" al día siguiente del nombramiento, durante una emboscada cuando manejaba por la avenida principal de Los Cortijos del municipio Sucre, Miranda. Desde la fecha sus familiares y abogados no han tenido comunicación con él.

"La peor persecución es tener a un familiar detenido sin saber como está. Es terrorismo psicológico", manifestó su hija Carmina Zerpa. Aseguró que aunque todos los días van al Sebin a llevarle alimentos líquidos a su papá, no tienen certeza de que él los reciba. "Sabemos es que está detenido en un baño y que sigue en huelga de hambre. Los alimentos que le estamos haciendo llegar al parecer no se los están entregando", denunció.

Luego de la detención, el subdirector de derechos fundamentales del Ministerio Público acudió a la sede del Sebin para comprobar el estado de reclusión y de salud de Zerpa, pero el ingreso fue negado.

Carmina indicó que a la fecha, ni la familia ni la defensa han tenido acceso al expediente judicial del abogado de 56 años de edad, quien fue designado por el Parlamento como principal de la Sala Política Administrativa del Poder Judicial.

Las informaciones que ha obtenido la familia son: la que han dado los policías de manera extraoficial en la puerta del Sebin y las declaraciones por redes sociales que hizo la vicefiscal designada por el TSJ, Katherine Harrington, quien habría comprobado el estado de salud de Zerpa una semana después de la aprehensión. Hasta el momento ningún organismo público se ha pronunciado ni ha emitido información sobre el caso.

En veinte días de reclusión "no hemos tenido acceso a él. Vamos todos los días al Helicoide y no nos dejan entrar. Nos dicen que está aislado y que no tienen permitido recibir visitas", contó.

"Es un hecho totalmente injusto, violatorio de los derechos humanos. Se lo llevan sin ninguna orden de aprehensión. El sentimiento que nos mueve es el de la impotencia", manifestó su hija.