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Maduro pide a la oposición aceptar Constituyente en diálogo en República Dominicana


El régimen de Nicolás Maduro está exigiendo a la oposición que reconozca como legítima a la Asamblea Constituyente que impuso fraudulentamente en Venezuela, el primer punto en la agenda de las conversaciones que se realizan a puerta cerrada en República Dominicana, dijeron fuentes familiarizadas con las negociaciones.

Las conversaciones, que están acentuando las divisiones dentro de la oposición, podrían convertirse en un obstáculo para la futura aplicación de sanciones internacionales contra el régimen de Maduro, pese a la acumulación de evidencias de que sus máximos líderes han cometido crímenes de lesa humanidad y están involucrados en operaciones de narcotráfico.

"En esta reunión, el primer punto del gobierno es la Constituyente, tienen que reconocernos la Constituyente", explicó una de las fuentes que habló a condición de no ser identificado.

Representantes de los partidos políticos de la oposición han considerado la posibilidad de pactar la adopción de una Asamblea Constituyente "restringida", que no modifique en gran medida la Constitución, ni el calendario electoral, para que la oposición pueda participar en ellas, pero dándole carta blanca al régimen para contraer nuevas deudas sin aprobación de la Asamblea Nacional, agregó la fuente.

Otra de las personas familiarizadas con las conversaciones dijo que los partidos de la oposición agrupados bajo la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) estaban planteando la posibilidad de incorporarse a la Asamblea Constituyente.

"Se está planteando ir a un proceso electoral general para rehacer la Constituyente donde entre la oposición, es decir hacer una segunda elección de la Constituyente con todo el mundo", explicó la segunda fuente.

Entre las exigencias planteadas por la MUD está la eliminación de las inhabilitaciones para competir electoralmente por cargos públicos impuestas por el régimen contra dirigentes de la oposición.

La oposición también está pidiendo la apertura del canal humanitario para permitir que donaciones de alimentos y medicinas puedan llegar al país, para de esa manera contener la grave escasez de estos productos de primera necesidad que aflige a los venezolanos.

Obtener legitimidad para la emisión de nueva deuda se ha convertido en un punto de suma importancia para Maduro, en momentos en que el colapso del modelo económico aplicado por el chavismo, aunado a la caída de los precios del petróleo, ha dejado al país sin suficientes recursos para importar comida y cumplir a la vez con los abultados compromisos de la deuda externa.

Bajo la actual Constitución venezolana, cualquier nueva emisión de deuda soberana debe ser aprobada por la Asamblea Nacional, controlada por la oposición, y una de las principales motivaciones detrás de la Constituyente convocada fraudulentamente por Maduro es la posibilidad garantizar a potenciales acreedores que la legitimidad de los nuevos créditos que aporten no se cuestionará posteriormente.

Pero incluso si Maduro no logra empujar a los dirigentes de la MUD para que reconozcan la Constituyente, el régimen ya obtuvo grandes beneficios al llevarla a que se siente en la mesa de conversaciones, dado a que dificulta la posibilidad de que la comunidad internacional siga aplicando sanciones económicas contra el régimen.

"Este es el tercer salvavidas que los cogollos [la máxima dirigencia] de algunos de los partidos lanzan para mantener al régimen flotando", comentó la semana pasada desde Nueva York el ex embajador de Venezuela ante las Naciones Unidas, Diego Arria, al enterarse de las negociaciones.

"En el momento de mayor apoyo internacional que ha tenido la causa de la libertad en Venezuela, esta gente ha salido corriendo a negociar", agregó.

Un reconocimiento de la Asamblea Constituyente violaría el mandato que la MUD recibió en julio cuando 7.5 millones de venezolanos se pronunciaron masivamente en un plebiscito contra la iniciativa de Maduro para modificar el Estado y ordenó a la oposición que de inmediato formara un gobierno de transición.

Pero no todos los dirigentes de la oposición están de acuerdo con la idea de participar en las conversaciones.

"Con una dictadura que ha generado hambre, miseria, pobreza y muertes en Venezuela, no se puede dialogar. Aquí el único diálogo que se requiere es del de la salida de Nicolás Maduro", dijo José Amalio Graterol, dirigente del partido Vente Venezuela, en una conferencia de prensa celebrada el lunes en Doral.

"Nosotros tenemos un mandato muy claro del plebiscito del 16 de julio, que estableció en forma clara, primero, rechazar la Asamblea Constituyente, segundo, pedir a la Fuerza Armada que apoye al pueblo venezolano en los cambios, y el establecimiento de un gobierno de unidad nacional", agrego en la misma rueda de prensa el dirigente opositor Pablo Medina.