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Maduro derrota la calle con su arma secreta: el ímpetu electoral de la oposición venezolana


Estaba contra las cuerdas hace apenas 15 días, vapuleado por masivas manifestaciones de protesta, descontento dentro de sus propias fuerzas y posibles sanciones económicas ante acusaciones internacionales de que entró formalmente en el terreno de las dictaduras.

Pero el gobernante venezolano Nicolás Maduro ahora luce mejor posicionado para superar la etapa de mayor peligro de su mandato, con una maniobra de jiu-jitsu político que repentinamente convirtió la gran fortaleza en números de la oposición en un elemento de debilidad.

Y es que seducir a los principales partidos políticos de la oposición para que participen en las elecciones regionales de octubre ha brindado una bocanada de aire fresco al previamente sofocado régimen, al enfriar nuevamente las protestas en las calles, dividir a la oposición y crear una ruta para recuperar al menos parte de su legitimidad perdida, dijeron analistas.

La polémica decisión de participar tomada por la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) "ha cambiado radicalmente el escenario en Venezuela", dijo Óscar Vallés, jefe del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad Metropolitana de Caracas.

"Ha desviado muchísimo la atención de los sectores opositores y ha generado en el seno de la oposición una clara y evidente división, no solamente de parecer y de opiniones, sino también una división de fondo con respecto a qué hay que hacer frente a la dictadura y ante este progresivo desmantelamiento institucional que vivimos los venezolanos", explicó Vallés desde Caracas.

Ese era precisamente uno de los grandes objetivos del régimen, "distraer y dividir a la oposición", manifestó Vallés, quien resaltó que la MUD ha perdido aceleradamente su poder de convocatoria en medio de una palpable decepción.

Durante las jornadas de protesta contra el régimen del mes pasado, los opositores lograban juntar más de 400,000 personas. En la última concentración convocada por los opositores en la Plaza Altamira –uno de los principales bastiones de la oposición– los presentes no sumaron 500.

El gran dilema de la MUD es que no cuenta realmente en su ADN con las herramientas necesarias para enfrentar a un régimen de carácter dictatorial dominado por bandas criminales que se han vuelto hipermillonarias a través de la corrupción y el narcotráfico, dijeron los consultados.

En esencia la MUD es una maquinita para competir en elecciones. Es lo que sabe hacer, es la actividad donde se siente más cómoda, explicaron los analistas.

Es por ello que podría ser injusto acusar a la MUD de haber traicionado a la causa, dado que eso implicaría que su máxima dirigencia entiende y sabe cuál es el camino correcto y no lo toma.

"El problema es que [los integrantes de la MUD] no tienen la formación política o el carácter ético para asumir el reto. Entonces asumen lo que están acostumbrados. Esta élite política que tenemos en Venezuela es una élite que ha sido edulcorada, formada y criada en procesos electorales. Y lo que manejan son grandes maquinarias para ganar elecciones", explicó Vallés.

Agregó que uno de los grandes vicios de los partidos de oposición es que no forman políticamente a sus cuadros y carecen de equipos internos de discusión ideológica. Tampoco parecen contar con la capacidad de diseñar estrategias que permitan ser efectivas en la lucha contra un régimen que bien no pudiera ser removible a través de la ruta electoral.

"No discuten visiones de fondo del país que queremos. Sencillamente son maquinarias electoreras, y lo que hacen es discutir técnicas de mercadeo electoral. Y por lo tanto no es un problema de traición, no tiene la formación ni la visión política que exige el país", dijo Vallés.

La frustración creada por la decisión electoral de la MUD es generalizada, explicó el encuestador Marcos Hernández López, presidente de la firma Hercón Consultores.

La firma está actualmente trabajando en la elaboración de una encuesta que busca recoger el sentir de la población opositora. Los resultados serán anunciados la próxima semana, pero los datos recogidos hasta ahora apuntan a que cerca de un 51 por ciento de los consultados rechaza la participación de la oposición en las elecciones regionales de octubre, dijo Hernandez.

"El 51 por ciento se siente contrariado por la postura que tomó la MUD. Consideran que entra en contradicción con la postura que adoptaron hacia la realización de una Asamblea Nacional Constituyente que ellos mismos la han llamado fraudulenta", dijo el encuestador.

"Hay una aproximación a la frustración, que es lo que le está sacando provecho el gobierno", agregó.

Aun cuando la cifra del 51 por ciento podría variar para la próxima semana, dado que se trata de una lectura preliminar, el margen es lo suficientemente amplio como para dejar en evidencia que la MUD tiene un gran problema.

La predisposición electoral de la MUD parece ser algo que el régimen de Maduro entiende muy bien, quien pese a contar con una popularidad menor al 15 por ciento, invitó nuevamente a los opositores a participar en las elecciones como una estrategia para recuperar parte de su credibilidad cuestionada internacionalmente.

Y la MUD aceptó, aún cuando dos semanas antes había declarado ante el mundo que Maduro había cometido el mayor fraude electoral en la historia moderna del mundo, al multiplicar artificialmente por tres los resultados de las elecciones de su inconstitucional Asamblea Nacional Constituyente.

Al anunciar su decisión de participar en los comicios, la alianza opositora explicó que no estaba dispuesta a ceder los espacios de poder en Venezuela, asegurando que podría salir airosa en las elecciones de gobernadores pese a la poca confiabilidad del Consejo Nacional Electoral (CNE) controlado por el chavismo, dado la gigantesca impopularidad del régimen.

Eso simplemente no se entiende, dijo desde Miami el activista venezolano José Antonio Colina.

"No tiene sentido participar en un proceso electoral con el mismo árbitro [CNE], y ahora con una Asamblea Constituyente que puede hacer lo que le da la gana, y mientras que en el mismo instante que se convoca la elección el régimen está destituyendo, encarcelando y persiguiendo a todos los funcionarios de la oposición que han sido electos por el pueblo", manifestó Colina.

"Con la decisión, los dirigente de la oposición están entrando en un proceso de cohabitación y de sumisión, ante un régimen dictatorial", agregó.

Pero no todos los dirigentes políticos venezolanos estaban de acuerdo. Al menos dos de ellos –María Corina Machado y Antonio Ledezma– se han distanciado de la propuesta.

"En Vente Venezuela [el partido político de Machado] nos deslindamos de una ruta que un factor de la MUD ha decidido seguir, que es la validación de una dictadura mafiosa al participar en sus elecciones, amañadas y a la medida", expresó Machado en una reciente rueda de prensa.

"Con humildad, yo les pido a todos los partidos políticos que rectifiquen en esta decisión. […] escuchen lo que el pueblo de Venezuela que está hablando hoy en las calles que están vacías", manifestó.

La lamentablemente vía electoral parece haber desactivado una de las mayores herramientas de presión que desde hace varias semanas venían arrinconando cada vez más a Maduro, aún cuando la feroz represión de su régimen dejó más de 100 muertos y varios centenares de heridos.

La presión de la calle ha demostrado ser esencial para sacar del poder a los regímenes dictatoriales de la historia, pero Vallés advirtió que las manifestaciones que se requieren en Venezuela deben incluir un mayor componente social y deberían ser lideradas no solamente por los dirigentes de los partidos políticos.

La protesta también debe esta más enfocada hacia temas sociales, como la escasez de alimentos y medicinas.

Debe buscarse una estrategia "que realmente aglutine masas, centradas sobre las carencias fundamentales, muy sentidas, y no solamente valores abstractos como la libertad expresión y principios constitucionales que son evidentemente muy importantes, pero que la gente abajo no le llega porque lo que siente es el hambre, lo que siente es que acuesta a sus niños con una o dos alimentaciones al día, y que hay muchachos que ni siquiera saben cómo van a volver a clases en septiembre porque los padres no tienen cómo darles para comer", insistió Vallés.