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Los españoles dan otra oportunidad a Mariano Rajoy


Los españoles han preferido al Partido Popular que ha ganado las elecciones y con un resultado muy superior en votos y escaños al que consiguió en el mes de diciembre. Ha aglutinado el 33% del voto con casi 7,9 millones de papeletas y se apunta 137 diputados.

Mariano Rajoy ha revalidado con creces la posición de su partido como el más votado y la suya como líder del PP. Su oferta es la que más ha convencido. Los españoles han decidido en consecuencia darle una nueva oportunidad de gobernar. Una posibilidad que, sumando con los 32 escaños que ha logradoCiudadanos, se rozaría con la punta de los dedos.

Todas las demás fuerzas han sido castigadas. El PSOE no ha conseguido sostener su suelo, ya muy bajo, de los 90 escaños. Sólo ha logrado 85 diputados con algo menos del 23% del voto y 5,4 millones de papeletas. Se ha dejado en el camino desde el 20-D más de 120.000 votantes. Incluso ha perdido estrepitosamente en su feudo histórico, Andalucía, donde se ha visto superado por el Partido Popular.

El único consuelo de la noche electoral para los socialistas es el haber sorteado eltsunami del sorpasso con el que todas las encuestas le amenazaban.

El futuro de Pedro Sánchez es una incógnita. Anoche, cuando compareció ante sus seguidores en la sede de la calle de Ferraz no dio muestras de estar pensando en una retirada. Más bien todo lo contrario: reivindicó su magro resultado haciendo hincapié en que ha conseguido mantenerse como «la primera fuerza de la izquierda».

Ni siquiera trabando un acuerdo con el tándem Pablo Iglesias-Alberto Garzónconseguiría acercarse a la Moncloa. PSOE más Unidos Podemos sólo suman 156 escaños, a 20 de la mayoría absoluta. Las posibilidades de conformar un Ejecutivo de izquierdas son prácticamente nulas. Sería necesario de nuevo aglutinar toda una amalgama de partidos incluyendo a los independentistas.

Y es que las dos fuerzas emergentes, la coalición Unidos Podemos y Ciudadanos, son los otros grandes perdedores; especialmente por las altas expectativas que habían alimentado y que se han visto defraudadas.

La alianza morada -la de la sonrisa y el pacto del botellín que juntó a Izquierda Unida y Podemos- ha fracasado. En toda regla. Cantaban una remontada que implicaba, al final de la campaña, no sólo saltar por encima del PSOE, sino colocarse en empate técnico con el Partido Popular. Nada de esto ha sucedido.

La alianza Unidos Podemos ha sumado exactamente lo mismo que consiguieron por separado sus dos fuerzas integrantes en diciembre: 71 escaños. Como coalición ha conseguido un 21,1% del voto.

En definitiva, el salto que esperaban dar sumando sus esfuerzos y sus votos no se ha consumado. Al final no han rentabilizado su adición. El propio Pablo Iglesias lo admitió con gesto serio y sorprendido minutos antes de que el escrutinio llegara al 100%.

Con los resultados que han arrojado las urnas, el escenario político sigue pendiente de la voluntad de los líderes. Hay una luz más clara que tras el 20-D, pero sigue sin ser diáfana. Hará falta, desde hoy mismo, negociación y voluntad de pacto. Las líneas rojas tendrán que borrarse porque el horizonte de unas terceras elecciones sería insoportable para el país.

Rajoy, con la fuerza indiscutible que le da el haber conseguido 600.000 votos más que en diciembre y 14 escaños extra -tenía 123 y ahora cuenta con 137-, tiene la intención, tal y como él mismo repitió insistentemente durante la campaña, de emprender cuanto antes los contactos pertinentes con el resto de los líderes políticos.

Su plan siempre ha sido la de ofrecer en primer lugar un acuerdo al PSOE. La gran coalición. A la misma podría sumarse también Ciudadanos. De prosperar un pacto de gobierno entre populares y socialistas, podría formarse un Ejecutivo apoyado sobre 222 escaños de los 350 del Congreso.

En cualquier caso, si el PSOE rechazara la oferta del PP, Rajoy junto con Albert Rivera alcanzaría 169 diputados, a sólo siete de la mayoría absoluta. Ulteriores negociaciones con formaciones como el PNV -cinco escaños- y Coalición Canaria-un escaño- le situarían tan próximo al listón de la mayoría absoluta que resulta difícil pensar que el PSOE no permitiera con su abstención la investidura y la formación del Gobierno.

En estas elecciones, la polarización que se inoculó durante la campaña parece haberle dado resultado únicamente al PP. Los populares han conseguido claramente recuperar buena parte del voto que perdieron el 20-D en favor del partido de Albert Rivera.

Quienes recalaron en la formación naranja pensando que apostaban por un partido similar al PP pero con claro espíritu de combate contra la corrupción, parecen haber quedado decepcionados por la deriva pactista de C's con el PSOE que incluso aceptó sentarse a sondear una ampliación del acuerdo a Podemos. Ahora, un acuerdo de este tipo entre las formaciones de Pedro Sánchez y Albert Rivera tendría aún menos posibilidades que las que tuvo esta primavera.



El rechazo contundente que ha mostrado Rivera durante la campaña a aceptar una negociación con el PP si Mariano Rajoy seguía al frente del partido, tampoco le ha reportado apoyos sino todo lo contrario. Ahora, tras la importante subida registrada por los populares resulta difícil pensar que nuevamente se ponga en cuestión la cabeza de Rajoy.

En cualquier caso, si PP y Ciudadanos están llamados a entenderse, Rajoy tendrá que hacer concesiones que sin duda pasarán por garantizar una política de extrema contundencia contra los corruptos. Igualmente cabe pensar que constituirse un Gobierno con estos mimbres se flexibilice la posición del PP respecto a una posible reforma de la Constitución.

Albert Rivera, al cierre del escrutinio, compareció también en la sede de su partido. Lamentó haber perdido nueve décimas en porcentaje de voto (13% frente al 13,9% que logró el 20-D) y que ello le haya supuesto un recorte de ocho escaños, de 40 a 32. El líder del partido naranja culpó abiertamente a la «ley electoral injusta». Su fuerza ha logrado 3,1 millones de papeletas.

Prometió seguir batallando por el centro y por la regeneración en el Congreso. «El voto de Ciudadanos va a ser útil; el centro político ha venido para quedarse», insistió el hombre que promueve el «cambio tranquilo» y que, a juzgar por sus reflexiones, está dispuesto a vender caro su apoyo.

Mariano Rajoy tiene por tanto ante sí una etapa en la que obligatoriamente tendrá que mover ficha. A él le corresponde tomar la iniciativa para emprender el camino del desbloqueo. Anoche, en la sede del PP en la calle de Génova se respiraba un clima de euforia. Hubo balcón y música, abrazos, botes, sonrisas y ondear de banderas. Y mucho «¡presidente, presidente!» Frente a los pronósticos de las encuestas que siempre se mostraron reacias a otorgar al Partido Popular siquiera el 30% del voto, Rajoy ha conseguido superar el listón con creces, hasta el 33%.

Su discurso monotemático muy centrado en la economía, machacando la necesidad de mantener el rumbo y proseguir con las reformas, le ha dado finalmente resultado. Los ciudadanos han apostado por la «estabilidad», la «sensatez» y la «moderación» que el presidente en Gobierno en funciones y líder del PP ha defendido por tierra, mar y aire. Anoche, al líder del PP sus seguidores concentrados a la puerta de la sede del partido apenas le dejaban hablar y él, muy emocionado, no acertó a mostrar más que orgullo por su partido. «Habéis ganado las elecciones», dijo dirigiéndose a sus seguidores, «porque habéis tenido fe en la victoria».

Nueva mayoría absoluta en el Senado
El PP, además de su buen resultado en el Congreso, suma de nuevo una mayoría absoluta en el Senado donde, con el 82,58% escrutado, tenía adjudicados 130 escaños que, sumados a sus 21 senadores autonómicos forma un grupo parlamentario de 151, muy por encima de los 134 que marcan la mayoría absoluta.

En la Cámara Alta, la segunda fuerza será el PSOE, aunque pierde cuatro escaños respecto a lo conseguido en el 20-D. Ahora se queda con 43 puestos. El tercer puesto es para ERC, que protagoniza el otro ascenso de la noche en el Senado junto al PP porque pasa de seis a diez senadores; se los arrebata a CDC, que pasa de seis a dos escaños.

El cuarto puesto es para Unidos Podemos, que pierde un senador y se queda con ocho; de sus confluencias, la gallega En Marea obtiene un representante frente a los dos que logró el 20-D, mientras que En Comú Podem mantiene los cuatro que tenía y Podemos-Compromís-EUPV sube de uno a tres. El PNV también se deja un senador y pasa de seis a cinco, mientras que las dos formaciones canarias revalidan su respectivo escaño. De nuevo Ciudadanos se queda sin ningún senador electo.


Fuente: El Mundo