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La mesa de la discordia


La eventual suspensión de las mesas temáticas del proceso de diálogo por parte del Gobierno, cambia el juego de una manera "bastante radical". Para Félix Seijas, director de Delphos, el juego era quién se levantaba primero si la oposición o el oficialismo; sin embargo, sostiene que "si el Gobierno se levanta de manera definitiva de las mesas cerrará la principal vía para buscar una salida pacífica".
El estadístico en entrevista con La Verdad indicó que el Gobierno busca una excusa para retirarse y ganar más tiempo. "El Gobierno busca la excusa para dejar las mesas porque tenía que cumplir los acuerdos suscritos con la oposición, como las elecciones en Amazonas que podía ganar la Unidad y el oficialismo tenía que reconocer la mayoría absoluta de la MUD dentro de la Asamblea Nacional (AN)".

En consecuencia el trabajo de la oposición -a su juicio- será subir el costo político sosteniendo que el Gobierno coarta las vías para solucionar la crisis que viven los venezolanos, utilizando a su favor las decisiones del oficialismo.

"El trabajo de la oposición es subir su costo político, si estas mesas se suspenden definitivamente, deben pasar a otras medidas de presión, como la activación de calle, no solamente con marchas y protestas pacíficas, sino hacer la recolección simbólica de 20 por ciento para el referendo revocatorio".

Seijas apuntó que ese argumento lo puede usar la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) ante la comunidad internacional y en paralelo activar acciones de calle.

Noticia negativa

Para el politólogo Carlos Romero, profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV), esto es una noticia negativa para la democracia de Venezuela, porque el Gobierno entiende que la exigencia de la comunidad internacional de aceptar una agenda política y económica de consenso no le permitirá continuar en el ejercicio del poder.

Expresó que de concretarse una ruptura general del diálogo, la oposición en primer lugar debe hacer énfasis en que es el Gobierno el que sale de las conversaciones; segundo, repensar su estrategia y concentrarla en la calle, y en tercer lugar dar un mensaje claro a la comunidad internacional empezando por el Vaticano y la Unasur que el diálogo se rompe no por culpa de la oposición, sino por el Gobierno y que es necesario una mayor presión internacional para lograr una salida electoral. "Una ruptura de las conversaciones agravaría más la situación nacional".