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Jerarcas chavistas camuflaron millones de dólares con tenebrosos negocios en China


El extenso latrocinio de la empresa Petróleos de Venezuela (Pdvsa) acapara de nuevo titulares, como un taladro que perfora, no un pozo, sino el caudal del pueblo venezolano.

El envío fugaz de millones de dólares a paraísos fiscales resurge como un monstruo amenazante gracias una nueva investigación del diario El País que apunta a "los oscuros negocios del chavismo con China".

Las cifras millonarias encandilan el ojo común, mientras que la sagacidad de la jerarquía chavista no deja de sorprender en la danza del dinero público fuera del territorio nacional, como muestra el informe del rotativo español.

En el ojo de la tormenta se encuentra esta vez un primo de Rafael Ramírez, uno de los antiguos superministros del chavismo que presidió la estatal petrolera y sobre cuya cabeza pesa una orden de aprehensión anunciada por el Ministerio Público por supuestas irregularidades.

De acuerdo con documentos a los que tuvo acceso El País, el empresario Diego Salazar obtuvo suculentos contratos con compañías chinas que recibieron adjudicaciones de obras de infraestructura pública del Ejecutivo de Venezuela.

A cambio, Salazar cobró $49.2 millones en comisiones por "servicios de consultoría e intermediación", expone el diario, al publicar documentos confidenciales de una de varias cuenta de Salazar en la Banca Privada d'Andorra (BPA), el destino final de los millones.

El País analizó los movimientos del caudal camuflado en el principado europeo, cuya pista aterriza en otra cuenta bancaria, esta otra perteneciente al jerarca de Pdvsa Francisco Jiménez Villarroel, a quien el primo de Ramírez transfirió $7.3 millones.

"El documento acredita que el empresario [Salazar] percibió una comisión del 10 por ciento del importe neto cobrado en la negociación directa de las infraestructuras", revela el periódico.

Salazar fue detenido en diciembre pasado por el Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) por estar involucrado en presuntas operaciones de blanqueo de capitales. Su captura da a entender que el saqueo de Pdvsa, cuya gestión corrupta ha sido denunciada incluso por el régimen de Nicolás Maduro, no permanece impune.