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Gobierno de Trump pide cambio de régimen en Venezuela


WASHINGTON
El gobierno del presidente Donald Trump pidió por primera vez un cambio de régimen en Venezuela, alegando que la "opresión sistemática" del presidente Nicolás Maduro se ha convertido en una "amenaza activa" para toda América Latina.

Por la seguridad de todos en América Latina, "es hora de que Maduro deje el poder", dijo Nikki Haley, embajadora de Estados Unidos ante la ONU, a la 48va Conferencia Anual sobre las Américas en el Departamento de Estado. Haley es el primer miembro del gobierno de Trump en pedir oficialmente la salida del poder de Maduro. La exhortación ocurrió en momentos que el gobierno estadounidense anunciaba planes para entregar $18.5 millones en asistencia adicional para los refugiados venezolanos que han huido a zonas de la frontera en Colombia.

El dinero, que se entregará a través de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), se asignará a programas de alimentación en las escuelas, servicios médicos móviles y otros programas que ayudan al gobierno colombiano a recopilar información para seguir la pista a la situación de los venezolanos y ofrecer asistencia específica a grupos vulnerables, como niños que están en riesgo de explotación y reclutamiento por parte de organizaciones delictivas

"Esto deja en claro que nuestros problemas no son con el pueblo venezolano, son con los déspotas que gobiernan el país", declaró a McClatchy Mark Green, administrador de la USAID. "Por una parte somos compasivos y nos preocupamos por el sufrimiento del pueblo venezolano. Pero por otra parte, también reconocemos que para ser verdaderamente compasivos lo mejor que podemos hacer es seguir presionando al régimen de Maduro para que cambie de comportamiento".

La exhortación de Haley junto con la asistencia humanitaria refleja un enfoque de dos vías que Washington parece tomar para aislar al régimen de Caracas a la vez que ayuda a los venezolanos que huyen de su gobierno.

Estados Unidos ha impuesto sanciones financieras al presidente Maduro y a más de 50 funcionarios venezolanos de alto rango actuales y pasados, ha prohibido a compañías estadounidenses invertir en empresas venezolanas y prohibió las transacciones con el llamado Petro, una criptomoneda venezolana, en el sistema financiero estadounidense.

"Esto es algo de lo que tendremos que seguir hablando en voz alta", dijo Haley. "No podemos quedarnos callados".

Al mismo tiempo, Washington ha entregado casi $40 millones en asistencia humanitaria desde marzo. Funcionarios federales dicen que la asistencia subraya la necesidad de que la comunidad internacional aborde el tema de que Maduro no es capaz de alimentar a su propio pueblo.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidad para los Refugiados estima que 1.5 millones de desplazados venezolanos ya han llegado a muchos lugares de la región. Más de 600,000 venezolanos han huido a Colombia.

En su discurso del lunes ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), el vicepresidente Mike Pence pidió a Venezuela suspender las "amañadas" elecciones del 20 de mayo y permitir que la asistencia internacional llegue al país.

"Así que hoy le decimos a Nicolás Maduro y a su régimen: Ha llegado la hora de abrir Venezuela a la asistencia internacional, y hay que hacerlo ahora", dijo Pence. "Cada día que usted no hace eso es otro día que personas inocentes mueren de hambre, hombres, mujeres y niños, y millones huyen de su país en busca de una vida mejor".

Pero Maduro ha rechazado hasta ahora todas las ofertas de asistencia, a la vez que resta importancia a la crisis. Maduro acusa a Estados Unidos de tratar de socavar su gobierno.

Green dijo que está comprometido a llamar más la atención sobre la crisis en Venezuela y sus repercusiones en otros países.

Y no es solamente un asunto humanitario para Estados Unidos. Todo esto tiene repercusiones, afecta a aliados estadounidenses, provoca migración y daña el comercio.

"Cuando este tipo de crisis desestabilizadora ocurre no lejos de nuestras fronteras, tiene consecuencias", dijo Green.

Haley dijo que no está segura de cómo Estados Unidos podrá conseguir que Maduro deje el poder, pero agregó que Washington tampoco puede dejar de tratar, y que para ello necesita el apoyo de los aliados de Estados Unidos en la región.

"Los hermanos y hermanas en la región, aunque tratan de solucionar sus problemas en familia, tienen que reconocer que un pariente se ha salido de las normas", dijo Haley.