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España vota en las elecciones más reñidas de su historia moderna


Los españoles comenzaron a votar el domingo en unas elecciones generales marcadas por la irrupción de nuevas formaciones en detrimento de los dos principales partidos conservador y socialista, abriendo un horizonte no explorado de pactos para gobernar con estabilidad la nación los próximos cuatro años, reseña Reuters.

Con un 19 por ciento de indecisos y previsión de una alta participación, los comicios prometen ser los más reñidos desde la Transición española, mientras los escándalos de corrupción y un alto desempleo siguen preocupando a unos ciudadanos que ven cómo el país comienza a recuperarse de una profunda crisis económica.

El conservador y gobernante Partido Popular ha encabezado los sondeos, aunque lejos de la mayoría absoluta que obtuvo en 2011, y previsiblemente tendrá que recabar apoyos si quiere seguir en el poder.

Los socialistas del PSOE serían segundos, seguidos muy de cerca por los liberales de Ciudadanos y el partido antiausteridad Podemos – dos nuevas formaciones que han hecho de la regeneración y la lucha contra la corrupción sus principales bazas electorales-, lo que podría otorgarles la llave de la gobernabilidad, al igual que sucedió en muchas regiones tras los comicios autonómicos de la primavera boreal.

Las posibles ecuaciones que salgan del 20D incluyen una difícil gran coalición PP-PSOE, coaliciones de centro derecha o centro izquierda o un Gobierno en minoría, y la opción de que los partidos emergentes permitan finalmente que gobierne el bipartidismo con la esperanza de desgastarlo aún más y sacar réditos en unas nuevas elecciones.

Antes de la apertura a las 0900 horas de un colegio electoral del populsoso barrio madrileño de Aluche, unas seis personas hacían cola en la calle a 3 grados centígrados. Uno de ellos era Alberto Suescun Fraile, de 41 años, quien trabaja desde octubre en una gran superficie en Madrid tras ser despedido el año pasado de otro trabajo bajo la reforma laboral de 2012.

"Espero un cambio radical en muchas cosas. Digo de arriba abajo. Creo que en este país se ha estado mangoneando mucho y a los trabajadores no se les ha respetado", dijo a Reuters antes de votar por Izquierda Unida.

Josefa Robledillo, una ama de casa de 50 años que ha votado al PP – al igual que en las pasadas elecciones – en el mismo colegio electoral, confía en que el país mantenga el crecimiento económico vivido en el último año.

Algunos votantes han expresado su malestar cambiando el signo de su voto respecto a las pasadas elecciones. Javier Pan, un técnico de cine de 37 años, ha votado a Podemos esta vez tras elegir al PSOE en 2011.

"Voté Podemos. Creo que realmente es importante que entren más partidos, se gobierna mejor con pactos", dijo.

Algunos expertos consideran que el momento económico y político en la zona euro requeriría de una estabilidad que podría empujar a la "responsabilidad" de todas las fuerzas representadas para evitar que España -la quinta mayor economía de la UE- se desvíe de su senda de recuperación.

Rajoy dijo el miércoles que, en caso de necesitar apoyos, preferiría un pacto de gobierno que dé estabilidad a los cuatro años de legislatura, pero el resto de los principales partidos han rechazado unirse al PP en coalición.

El candidato de Ciudadanos a la presidencia del Gobierno, Albert Rivera, dijo el viernes "no" a una alianza de izquierdas que pretenda arrebatar el poder al PP en caso de que éste sea la fuerza más votada, y no descartó una abstención que podría propiciar que Rajoy sea reelegido por mayoría simple en una eventual segunda votación.

La Constitución no establece una fecha límite para formar Gobierno tras las elecciones. Los analistas dicen que las conversaciones para asegurar una mayoría suficiente para gobernar podrían durar semanas -e incluso desencadenar otras elecciones-.

El actual Ejecutivo ha aprobado los presupuestos del año que viene y los bajos tipos de interés y precio del petróleo mantienen vivo tanto el impulso económico como alejados los fantasmas del pasado en los mercados.

Fuente: La Patilla