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En el túnel de la hiperinflación


En Bolivia, los empleados que almorzaban en el restaurante de la cuadra ordenaban la comida y la cuenta al mismo tiempo: el precio del plato podría duplicarse cuando llegasen al postre. En Argentina, en la mañana de pago al trabajador, su esposa tomaba rápidamente el sobre con el dinero para correr a hacer compras antes de los aumentos de precio de cada tarde. En Brasil, las diarias alzas y remarcajes de precios dispararon las ventas de calculadoras de bolsillo de la empresa Dismac: anécdotas de la cotidianidad en América Latina de tres décadas atrás, que asombran, pero ya no tanto, a quienes viven en Venezuela.

La inflación venezolana en 2017, aún sin las cifras del Banco Central, fue de 2.616%, según calcula la Comisión de Economía de la Asamblea Nacional. La firma Ecoanalítica la estimó en 2.735%. Fue en octubre cuando la inflación mensual fue superior a 50%, cota reconocida por los estudiosos de la economía, desde hace 60 años, para marcar el ingreso de un país en el túnel de la hiperinflación: una inflación que no solo es muy alta sino que avanza aceleradamente, destruyendo la capacidad de compra de la moneda.

"Aunque la hiperinflación suele ser definida como episodios en los que la tasa de inflación excede 50% en un mes, muchos expertos consideran que existen episodios hiperinflacionarios cuando es alta y se acelera continuamente, incluso si la tasa mensual no llega a 50% pero la tasa anual excede 100% por tres o más años consecutivos. La hiperinflación refleja el rechazo de la población por el dinero local", señaló Javier Escobal, doctor en Economía por la holandesa Universidad de Wageningen e investigador principal en el peruano Grupo de Análisis para el Desarrollo.

Venezuela tuvo su último año de inflación con solo un dígito (6,2%) en 1983; entre 1984 y 2012 promedió 32% anual; en 2013 alcanzó 56,2%, en 2014 fue de 68,5% y en 2015, último año con cifras del BCV, se le ubicó oficialmente en 180,9%. Para 2016 los economistas independientes la estimaron en 550% y, tras la disparada de 2017, asoman negros presagios para el año que comienza.

La inflación "puede llegar a 10.000% si el BCV sigue financiando al gobierno", advirtió el diputado opositor José Guerra, ex director de la Escuela de Economía de la Universidad Central de Venezuela. Tamara Herrera, de Síntesis Financiera, ha hablado de 6.000%. La firma Torino Capital la proyectó a 10.554%: precios 100 veces más altos que al cierre de 2017.