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En el 2016, se profundizó el estancamiento del régimen de Maduro y el 2017 será peor


El 2016 comenzó con altas expectativas para la oposición venezolana que el mes anterior había propinado un duro golpe electoral al chavismo al ganar 112 de los 167 diputados de la Asamblea Nacional, proporción que constitucionalmente le daba amplias facultades para comenzar a propiciar el cambio en Venezuela. No obstante, el régimen de Nicolás Maduro no se quedó de brazos cruzados e inició un rápido proceso para desmantelar el poder ejecutivo. Esa ofensiva, ejecutada a través del Tribunal Supremo de Justicia, procedió a arrebatarle al poder legislativo sus facultades constitucionales en lo que es visto como el cierre de la Asamblea Nacional, manteniendo sus puertas abiertas.

La oposición venezolana, sin embargo, continuó con sus esfuerzos por conseguir una salida electoral al estancamiento en Venezuela, y tras pasearse por distintas alternativas concentró sus esfuerzos en la realización de un referendo para revocar el mandato del altamente impopular Nicolás Maduro. Pese a las constantes trabas colocadas por el régimen, los opositores lograron obtener 1.9 millones de firmas en una primera jornada de recolección, pero el Consejo Nacional Electoral y las cortes chavistas suspendieron el proceso en octubre, alegando que la oposición había cometido fraude en la recolección de las firmas. Fuentes cercanas al chavismo habían confirmado a el Nuevo Herald que el régimen había tomado la decisión política de no permitir que el referendo fuese realizado este año ante estimaciones de que ocho de cada diez electores votarían contra Maduro.

En un paso sin precedentes para la Organización de Estados Americanos, el Secretario General de la Organización, Luis Almagro, emitió un amplio documento concluyendo que el chavismo había destruido la democracia en Venezuela y tomó en junio los primeros pasos para activar la Carta Democrática Interamericana. El paso eventualmente conduciría a una intervención de la OEA en el país sudamericano, pero sectores de la oposición abogaron a favor de contener el proceso para darle oportunidad a un proceso de diálogo auspiciado por el Vaticano. Ese proceso de conversaciones, sin embargo, entró en un punto muerto en diciembre luego que el régimen incumpliera con una serie de compromisos adquiridos.


Los venezolanos vieron una profundización de la crisis en el 2016 y padecieron niveles de escasez sin precedentes. Maduro, quien en el 2014 contaba con las herramientas necesarias para aplicar los correctivos que evitarían la crisis, decidió mantener las políticas socialistas de su antecesor, preservando así las condiciones que crearon la actual pesadilla económica. Según un informe reciente, Venezuela entró formalmente en noviembre en una etapa de hiperinflación y la mayoría de los economistas advierten que la situación podría incluso ser más grave en el 2017.

Efrain Campo y Franki Flores –los sobrinos de la primera dama de Venezuela, Cilia Flores– fueron declarados culpables en noviembre en una corte federal de Nueva York de conspirar para importar 800 kilos de cocaína a Estados Unidos. Los jóvenes habían sido arrestados un año antes en Haití, como resultado de una operación encubierta de la DEA y el juicio acaparó la atención de los venezolanos durante la mayor parte del 2016. Durante las audiencias, la fiscalía mostró videos de los acusados grabados en secreto, donde Campo y Flores no solo se incriminaban a ellos mismos, sino también al propio régimen de su tío.