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El impacto político que ocasiona el magistrado que huyó a Estados Unidos


Maduro creía que iba a un 10 de enero liso. Pero no hay paz en el régimen. No hay paz en el chavismo. No hay paz en el Palacio de Miraflores. No hay paz en el Tribunal Supremo de Justicia. La huida a Estados Unidos del magistrado Christian Zerpa ha generado un cuadro de emergencia en las instancias del poder. La juramentación de Maduro tiene otro problema encima. Varios problemas encima.

El impacto es serio. Al punto que a 24 horas de conocerse el escape del magistrado, el presidente del TSJ, Maikel Moreno, revela que Zerpa era investigado por acoso sexual, actos lascivos y violencia sicológica en contra de mujeres, trabajadoras de la Sala Electoral, el despacho del que era funcionario. La versión de Maikel Moreno plantea algunas dudas. Porque se supone que la investigación comenzó el 23 de noviembre. Entonces, ¿cómo es que se le permitió a Zerpa viajar al exterior si era investigado? ¿Quién autorizó el viaje? ¿Es un expediente montado después de conocerse el hecho del escape? Los magistrados pueden viajar al exterior, no así los oficiales militares, por ejemplo. Es una medida que los magistrados del TSJ no se dejaron imponer cuando comenzó el cerco institucional a los funcionarios del régimen, temeroso de que ocurriera justo lo que pasó con Zerpa. Los magistrados lucharon por obtener esa prerrogativa, de modo que los viajes son –¿o eran?- autorizados por los superiores. Muchos de los magistrados viajaron este fin de año a pasar Navidad a Estados Unidos. Lo que hizo Zerpa. Muchos de los magistrados tienen su familia en los Estados Unidos. Y tienen intereses. Y tienen cuentas bancarias. Lo que pasó con Zerpa es que se quedó. O como dijo una fuente vinculada al poder chavista, "se les salió del redil".

Las fuentes de adentro del poder lo indican. Esta no ha sido una escapada cualquiera. Como no la es la de Alejandro Andrade, el ex tesorero Nacional. Como no la es la de Claudia Díaz, la ex enfermera de Hugo Chávez. Como no la es la de Adrián Velásquez, ex guardaespaldas de Chávez. Ellos también poseen mucha información. Un mar de información. La huida de Zerpa los ha puesto nerviosos. A los del grupo de El Aissami, a los del grupo de Maduro, porque Zerpa se había hecho cercano a piezas clave de Maduro y de Cilia Flores, inclusive cercano de manera directa a ésta, la esposa de Maduro. Y ha puesto a correr a los magistrados del TSJ, y así están de carreras, las carreras que no hicieron en la universidad para alcanzar la posición de jueces de un máximo tribunal.

Y Zerpa sabe mucho. Y allí está el problema. Un nuevo problema para Maduro. Y para la cúpula del TSJ. Y para el equipo de Tarek El Aissami, pues Zerpa era cercano a ese anillo de poder venido desde Mérida, aupado por el ex Vicepresidente Ejecutivo de Maduro –hoy ministro de Economía- y ex ministro de Interior de Hugo Chávez. Zerpa ha formado parte de ese anillo del poder. Como diputado del PSUV. Como funcionario del Ministerio de Interior. Como pieza del Despacho Presidencial. Como director de la Onidex, hoy Saime. Y ahora como magistrado de la Sala Electoral. Zerpa es uno de los magistrados express designados por Nicolás Maduro, por Cilia Flores, por Tarek El Aissami, por Diosdado Cabello, luego de que la oposición obtuviera el control de la Asamblea Nacional en las elecciones de 2015.

¿Y qué es lo que sabe? El secreto de las sentencias. El secreto de las mafias judiciales. El secreto de cómo se comporta el Poder Judicial ante el Poder Ejecutivo, ante el Gobierno. El secreto de quiénes escriben las sentencias. Cuáles bufetes de Caracas lo hacen. Dónde se cruzan los intereses. Ya, según ha adelantado la periodista Carla Angola, que lo entrevistó en Miami y la entrevista se transmitirá en las próximas horas, Zerpa dijo algo al respecto. Pero adelanta lo obvio. Lo que se sabe. Que no hay independencia del Poder Judicial. Y que las sentencias o las decisiones se manejan desde el Palacio de Miraflores. El joven Zerpa, sin embargo, posee los detalles menudos. Los nombres de quienes se involucran en las sentencias. Los nombres de los funcionarios. De los dirigentes del alto poder chavista. Sabe quiénes pagan las sentencias. Y posee los nombres de grupos de abogados que se benefician haciéndole el trabajo al Gobierno, porque ellos mismos, además, consiguen luego pasar decisiones en los tribunales, en el TSJ, en materia civil y penal, por ejemplo. Todo un entramado. Todo un juego de favores.

Las fuentes de adentro del poder lo indican. Esta no ha sido una escapada cualquiera. Como no la es la de Alejandro Andrade, el ex tesorero Nacional. Como no la es la de Claudia Díaz, la ex enfermera de Hugo Chávez. Como no la es la de Adrián Velásquez, ex guardaespaldas de Chávez. Ellos también poseen mucha información. Un mar de información. La huida de Zerpa los ha puesto nerviosos. A los del grupo de El Aissami, a los del grupo de Maduro, porque Zerpa se había hecho cercano a piezas clave de Maduro y de Cilia Flores, inclusive cercano de manera directa a ésta, la esposa de Maduro. Y ha puesto a correr a los magistrados del TSJ, y así están de carreras, las carreras que no hicieron en la universidad para alcanzar la posición de jueces de un máximo tribunal.

Por ahora, Zerpa ha dicho que desconoce a Maduro. Que por ello ha salido del país. Se lo declara a Carla Angola. Señala que Maduro no se merece una segunda oportunidad. Esto es lo que piensa. Y es lo que piensan otros magistrados. Pues Zerpa no es el único en tal posición en el TSJ. Y Maduro lo sabe. De modo que cuando se juramente ante el TSJ, tal como lo indicó Cabello, Maduro estará preguntándose dónde estarán los otros que tampoco lo reconocen, dónde estarán sentados en el recinto, si piensan que no debe seguir en el cargo, y si pueden seguir la ruta de Zerpa.