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Donald Trump es el nuevo presidente de EEUU


El nuevo vicepresidente Mike Pence fue el primero en anunciarlo oficialmente: "Los Estados Unidos han elegido nuevo presidente. No podría estar aquí sin mi familia y sin Dios. Estoy muy agradecido al pueblo norteamericano por darnos esta oportunidad. Y también estoy muy agradecido al nuevo presidente por su liderazgo.

Donald Trump es el nuevo presidente de los Estados Unidos. El candidato republicano se ha convertido en el 45º presidente del país. Han sido claves sus victorias en los estados de Florida, Carolina del Norte, Wisconsin y Ohio, donde ha arrasado. Ahora mismo el millonario suma más de los 270 delegados necesarios para conseguir hacerse con las llaves de la Casa Blanca, frente a los 218 de Hillary Clinton. Además, los republicanos mantienen el control del Congreso y del Senado.

La contienda quedó Trump 268 – 215 Clinton

Donald Trump ganó en: Montana, Carolina del Sur, Carolina del Norte, Virginia Occidental, Alabama, Indiana, Kentucky, Tennesse, Misisipi, Arkansas, Dakota del Norte, Dakota del Sur, Nebraska, Kansas, Oklahoma, Texas, Wyoming, Misuri, Lousiana, Ohio, Idaho, Florida, Georgia, Iowa, Utah, Alaska, Wisconsin, Arizona.

Hillary Clinton obtuvo: Vermont, Nueva York, Massachusetts, Rhode Island, Nueva Jersey, Maryland, Delaware, Washington DC, Illionis, Connecticut, Nuevo México, Colorado, Virginia, Oregón, California, Washington, Hawaii, Nevada.

"Hillary Clinton ha hecho un trabajo increíble y todavía no está terminado, hablaremos mañana, ahora id todos a dormid". Eso es lo que al filo de las 2.15 de la madrugada hora de Nueva York (las 08.15 horas españolas) aseguraba John Podesta, el jefe de la campaña electoral democrática, hablando ante los cientos de personas que se concentraban en el cuartel general de Hillary en Nueva York.

Un mensaje con el que Podesta venía a decir que el recuento de votos aún no ha terminado, que el resultado por ahora es demasiado ajustado para que Hillary reconozca públicamente su derrota y que deja la puerta abierta a que las demócratas puedan solicitar una revisión del recuento en algunos estados donde Trump ha ganado por un estrecho margen. Clinton sí que ha llamado a Trump para reconocer su derrota.

Sin embargo la decisión de la aspirante republicana de guardar por ahora silencio ya está suscitando críticas, porque rompe con la tradición estadounidense según la cual el candidato que pierde las elecciones (y a estas alturas parece clarísimo que será Hillary) reconoce públicamente al concluir el recuento de votos su derrota y la victoria de su contrincante. Algunos analistas de hecho consideran que se trata de una falta de respeto hacia la democracia y hacia los millones de estadounidenses que han votado por Trump.

La mayoría silenciosa

Los resultados de Trump parecen confirmar su propia teoría de "la mayoría silenciosa", según la cual en Estados Unidos había una marea de personas que le apoyaba pero que se avergonzaba en los sondeos de confesar su respaldo al candidato republicano. Algo similar a lo que ya ocurrió en el referéndum del Brexiten Gran Bretaña o en el del proceso de paz Colombia, donde las encuestas fracasaron estrepitosamente al tratar de predecir lo que ocurriría. Y también han patinado en Estados Unidos, donde los últimos sondeos daban una victoria bastante holgada (de unos 3 puntos) a Hillary Clinton que sin embargo no se han cumplido.

El portavoz de la campana demócrata ha anunciado que Hillary Clinton no va a hacer ninguna declaración esta noche. Una decisión que rompe con la tradición estadounidense según la cual el candidato que pierde las elecciones reconoce públicamente al concluir el recuento de votos su derrota y la victoria de su contrincante. La decisión de la aspirante republicana de guardar por ahora silencio ya está suscitando ya numerosas críticas y que algunos analistas de hecho consideran como una falta de respeto hacia la democracia y los millones de estadounidenses que han votado por Trump.
Yo salí de Venezuela en Febrero de 1994 para tomar la posición de Economista Jefe del Banco Interamericano de Desarrollo y estaba en esa posición cuando Chávez ganó las elecciones en 1998. No es verdad, más bien es una estupidez, afirmar que las calificadoras de riesgo gobiernen o sean gobernadas por el FMI y el Banco Mundial. Son muchos los casos donde el mercado no comparte la apreciación de las calificadoras y los bonos se negocian con primas de riesgo muy distintas a las que implica la calificación. Son muchos los casos también en los que las 3 principales calificadoras difieren en su opinión. Pero en el caso de Venezuela todos comparten la misma opinión.

Son miles de instituciones y personas las que poseen y negocian los 130.000 millones de deuda externa que tiene el país y en esos mercados la prima de riesgo se ha disparado por encima de los 2200 puntos, la más alta del mundo. Muchos poseedores de deuda venezolana cubren el riesgo de default pagando las primas de riesgo más altas del mundo: primas que implican una probabilidad de default del 94% en los próximos cinco años. Esa no es la opinión de unos pocos. Es la convicción a la que han llegado miles de instituciones y personas después de constatar la incapacidad de gestión de Maduro. Esperaron por las promesas de Ramirez, esperaron por el Revolcón, esperaron por la Revolución Fiscal, también conocida como El Cañazo, esperaron por anuncio tras anuncio y se dieron cuenta que el hombre no sabe lo que hace y miente como un descarado.

El problema de Venezuela no somos Moisés Naím y yo. Si Maduro quiere buscar un culpable, que se mire en el espejo. Son Maduro y su pajarito eterno los que desperdiciaron el mayor boom petrolero de la historia del país y ahora no tienen como pagar sus compromisos. En el mismo período, países petroleros como Kazakhstan acumularon 3 años de exportaciones de petróleo en su fondo soberano y no tienen dificultad en enfrentar la actual caída de precios. Pero Venezuela aprovechó los altos precios para endeudarse aún más y crear una situación insostenible aún a 100 dólares el barril. Por eso es que con el barril aún a 100 dólares, el dólar negro pasó de BsF 10 a 100 entre septiembre de 2012 y septiembre de 2014.

Maduro no es capaz de administrar la crisis en la que metió a Venezuela. No es capaz de entender sus causas, diseñar soluciones, construir alianzas, perfilar un futuro viable y promisorio y entusiasmar a venezolanos y extranjeros a que participen en la construcción del país. Más bien, Maduro cree que nombrando 27.000 nuevos fiscales de precios y desplegando a la Guardia Nacional Bolivariana en la frontera va a recuperar la economía del país. Maduro está tan perdido que utilizó la recién caducada Ley Habilitante para pasar 50 leyes que en nada ayudan a enfrentar la crisis en la que metió a Venezuela. Maduro cree que los problemas del país son causados por una guerra económica, sin darse cuenta que son sus políticas las que le han hecho la guerra a las posibilidades económicas del país. Y esa guerra si la está ganando.

Venezuela tiene futuro, pero Maduro no sabe donde queda ese futuro y no sabe como conducirnos a él. Y nadie puede conducir a un país hacia un mejor destino a punta de mentiras.