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Debate Clinton vs. Sanders


El debate del pasado 14 de abril entre Hillary Clinton y Bernie Sanders cubre cuatro aspectos que permiten diferenciar los enfoques y posiciones de estos dos candidatos.

El enfoque de la política puede ser en asuntos pragmáticos y concretos (issues) o en ideologías; tendiendo ambos candidatos a enfocarse hacia los issues, aunque más Clinton que Sanders.

La comunicación de la campaña electoral incluye referencias personales y éstas pueden orientarse a cuestionar el quién, o sea a la descalificación personal, o a cuestionar el qué y el cómo, o sea a las posiciones tomadas en los asuntos públicos. En este debate vimos casi exclusivamente ejemplos de cuestionamientos sobre las posiciones tomadas por los candidatos. Ninguno llamó al otro mentiroso, etc. Sin embargo, se vio que ambos candidatos moderaron descalificaciones planteadas en presentaciones individuales. Por ejemplo, Sanders había dicho que cuestionaba el buen juicio de Clinton para ser Presidente, anoche añadió porque había apoyado la guerra contra Irak y Clinton dijo que cuestionaba la capacidad presidencial de Sanders si no había podido responder preguntas sobre asuntos internacionales.

Un tercer aspecto son el diagnóstico y las críticas versus las soluciones. En este punto fue donde más se diferenciaron los candidatos. Sanders insistió en sus críticas al sistema y en los culpables (big business), típico de un candidato de posición extrema. En cambio Clinton insistió en que una cosa es el diagnóstico y otra las soluciones, lo cual nos lleva al último punto.

Las soluciones pueden ser planteadas negociando o excluyendo. Clinton se identificó más con las negociaciones, por ejemplo, en ir regulando e imponiendo impuestos a los big business o en ir desplazando el carbón por el petróleo, luego por el gas y, por fin, por otras fuentes cada vez menos contaminantes pero más costosas; mientras que Sanders casi hace pensar que eliminaría a los big business; lo cual sería la típica exclusión propia de las posiciones ideológicas extremas.

Fuente: El Universal