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Crisis venezolana amenaza a Colombia, advierte diplomático


La profundización de la crisis en Venezuela amenaza con desbordarse a Colombia, donde millones de dólares en asistencia estadounidense no han logrado controlar completamente la violencia y los grupos delincuenciales que socavan los esfuerzos de paz que apoya la comunidad internacional.

Un alto diplomático estadounidense advirtió el miércoles al Congreso que la violencia en Venezuela después de las ampliamente rechazadas elecciones del domingo para elegir una Asamblea Constituyente, que tiene por fin arrebatar el poder a los legisladores electos, unido a la fuerte crisis económica que abruma al país, pudiera desestabilizar a la vecina Colombia en momentos que los venezolanos huyen de su país o las actividades criminales cruzan la frontera.

"Venezuela es un desastre para Colombia", dijo José Cárdenas, quien anteriormente trabajó en la Oficina para América Latina y el Caribe de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). "Es un desastre absoluto".

De hecho, aunque Cárdenas, quien ahora es el principal diplomático del Departamento de Estado que atiende asuntos latinoamericanos, dijo que la inestabilidad en Venezuela es una amenaza a todos sus vecinos, pero es especialmente grave para Colombia, que batalla por lograr la paz después de 52 años de violencia que han dejado más de 260,000 muertos.

Los expertos no han logrado ponerse de acuerdo sobre la mejor manera en que Estados Unidos pudiera ayudar a Colombia. Washington ha ofrecido varias medidas —como invertir miles de millones de dólares en la seguridad, tratar de controlar el narcotráfico y combatir a los grupos criminales— de manera que Colombia pudiera implementar el plan de paz firmado por el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla de las FARC.

"Hay preocupaciones sobre la manera en que se está implementando este plan, y más importante, cómo la política exterior y la asistencia de Estados Unidos afectan el acuerdo", dijo el senador Marco Rubio, republicano por Florida y miembro de la Comisión de Inteligencia del Senado. "La parte más difícil de esta tarea todavía está por hacerse".

Uno de los demócratas de más rango en esa comisión, Bob Menéndez, de Nueva Jersey, se hizo eco de las declaraciones de Rubio, y agregó que ayudar a Colombia pudiera ayudar a ambos países a largo plazo.

"El hecho es que, una paz duradera es de interés nacional tanto para Colombia como Estados Unidos", dijo.

Hasta junio, unos 7,000 guerrilleros de las FARC han acatado las órdenes del acuerdo y se han desmovilizado en 26 zonas rurales, pero otros han mostrado señales de resistencia, lo que ha llevado a que las autoridades pierdan confianza en el grupo guerrillero.

El liderazgo de las FARC también ha prometido trabajar para eliminar el cultivo de coca y marihuana en Colombia. Pero la producción no ha bajado y el país sigue siendo el mayor productor mundial, con cifras que tocaron una cota récord en el 2015, según el Informe Internacional sobre Estrategia de Control de Narcóticos del Departamento de Estado.

William Brownfield, secretario de Estado adjunto para Asuntos Internacionales de Narcóticos y Policiales, citó un plan que incluye tácticas como la erradicación tanto voluntaria como forzada la producción de cocaína, la producción de cultivos alternativos y construir carreteras para ayudar a los agricultores a llegar a mercados donde puedan vender sus productos.

Pero aunque el plan "suena bien en abstracto", dijo la senadora Jeanne Shaheen, demócrata por Nueva Hampshire, "me es difícil ver cómo va a tener un impacto importante".

"No hay una 'bala de plata' para solucionar este problema", dijo. "No hay una respuesta única. Hacen falta varios enfoques y un esfuerzo de colaboración, y hace falta seguir con eso".

Cárdenas dijo que el Congreso debe aumentar los fondos, ofrecer información de inteligencia y asistencia técnica en la supervisión de los líderes de las FARC, así como luchar contra los grupos del narcotráfico.

"Hemos avanzado demasiado hasta este punto como para detenernos ahora", dijo Cárdenas. "Reconocemos que Estados Unidos no tiene otra alternativa que seguir colaborando con el gobierno de Colombia para asegurar la implementación [del acuerdo de paz] de la mejor manera posible".

Brownfield dijo que Estados Unidos no tiene una fórmula para solucionar la situación de la noche a la maña, pero que al final es el gobierno colombiano el que tiene que priorizar problemas como la crisis de las drogas si quiere seguir recibiendo apoyo, agregó por su parte Menéndez.

"Tengo la sensación de que el asunto de la producción de coca se tolera, aunque se trate de buscarle una solución, pero no es una prioridad", dijo Menéndez. "Yo apoyo con fuerza nuestros esfuerzos por ayudar a Colombia, pero Colombia tiene que ser recíproca en estos dos temas si quiere seguir contando el apoyo decisivo de los legisladores estadounidenses".