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'Contra Maduro conspiran hasta dentro del propio chavismo'


Con más de 50 años de trayectoria como historiador, Elías Pino Iturrieta, destaca por sus análisis en la lectura sobre el proceder de los pueblos. Miembro de la Academia Nacional de Historia de Venezuela y director del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Central de Venezuela son algunos de los cargos que figuran en su carrera profesional, en la que ha escrito más de 10 libros y decenas de artículos de opinión.

En entrevista con La Verdad, no dejó de responder a las interrogantes sobre su interpretación del "movimiento social" que actualmente hay en el país y que se intensificó con la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), un proceso que, según él, solo busca crear el escenario "extraordinario para una dictadura". Asegura que el presidente Nicolás Maduro solo podría desistir por la presión de su gente, pero asevera que "si deja la constituyente se queda sin nada".

- El rechazo a la ANC es evidente en las calles. Ante esto, ¿cree usted que el proceso pueda concretarse?

El movimiento social tiene que ver con la decisión de Maduro de convocar a la constituyente ilegal, arbitraria e inconstitucional. Se habla de la soga en la casa del ahorcado. Es el tema inmediato que nos importa como venezolanos. Si el presidente Maduro deja la constituyente, se queda sin nada en las manos; se queda sin ningún instrumento de poder, sin ninguna posibilidad de mostrar autoridad y presencia política en el futuro inmediato. ¿La va a desmantelar? Es una pregunta importante. En esto además de la sociedad, hay que considerar a los grupos dentro del propio chavismo que rechazan ese camino torcido. Todo eso conspira contra él, pero eso no significa que cambie de conducta porque nunca lo ha hecho. La realidad es una cosa y él, la obvia.

- Dice que se quedaría sin nada, entonces ¿Qué da la ANC al Gobierno?

El poder absoluto que le falta. La posibilidad de liquidar la geografía política y el control político que se mantuvo en la Constitución Bolivariana. Le da la posibilidad de liquidar las autoridades regionales, de dominar un mapa que no había podido dominar del todo, de desmantelar las instituciones con una legalidad enmascarada. Eso sería extraordinario para una dictadura.

- ¿Qué obligaría a desistir al presidente Maduro de la constituyente?

La presión de su gente porque la de la sociedad se ve en la calle y da la impresión de que no va a parar. Cuando hablo de su gente, hablo también de los militares y de la dirigencia de su partido socialista que pareciera que tiene posturas heterogéneas. Es un rompecabezas difícil, tanto para Maduro como para la oposición porque ésta no tiene segura la obediencia de las masas. El protagonismo le ha dado tanto énfasis a la gente en la calle que llegan a sentir la necesidad de autonomía de sus decisiones. Eso puede significar que la MUD y la dirigencia de los partidos no tengan todas las cartas en la mano. Hay un mazo de barajas que no pueden manejar con destreza.

- ¿La gente rebasó a los partidos?

Mientras hablamos, hay disturbios y movimientos en las calles que no los convocó la MUD. No están montados por un raciocinio, sino en la inflamación de una sociedad que está en la calle. La gente considera a los partidos hasta el punto de salir a votar, aunque hay que agregar que el 16 de julio una cantidad de antagonistas del régimen no votó porque consideraron que eso era muy tibio. Es una olla en combustión y sobre eso es muy difícil opinar .

- ¿Cuál es su lectura tras los siete millones que votaron en la convocatoria de la MUD el 16 de julio?

La lectura es de promesa. Es una posibilidad de fábrica social que hace tiempo no se ve. Se pensó en 1959 después de la caída de Pérez Jiménez, ahora está en el centro de la carretera. Es la posibilidad de hacer un edificio con los restos del pasado, pero también con los materiales nuevos. Eso es fundamental. El edificio tiene muchos rivales. No quieren que la sociedad lo construya, pero las bases ya se están estableciendo.

- ¿Cuál es la debilidad del Gobierno y de la oposición?

La del madurismo es la mediocridad de la cabeza, es Maduro. No tiene presencia. La de la oposición es la inconsistencia del liderazgo frente a la potencia de las generaciones emergentes. La fortaleza de la oposición es la debilidad de Maduro: La mayoría.

- ¿Cuál es la diferencia entre la oposición de Chávez y la de Maduro?

La oposición de Chávez era débil y vacilante. La de Maduro es fuerte y decidida porque tiene andadura, porque va creciendo como los muchachos.

- Hablando de muchachos, precisamente los jóvenes son los que han destacado en las protestas, ¿cómo interpreta esto?

Es elemento inédito. Nunca había pasado en la historia. Hay una presencia masiva de los chamos, una generación sin vínculos cronológicos con el pasado que lee la realidad a su manera y que no implica a la dirigencia de la MUD. Eso es nuevo y obliga a ser muy cautelosos en los análisis. Es una promesa de futuro, pero también una traba en la medida de que no sabemos cómo van actuar. Eso no le pasó por la cabeza al gobierno de Gómez ni al de Páez.