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Clinton y Trump intercambian duros golpes en debate


La candidata demócrata a la presidencia, la ex secretaria de Estado Hillary Clinton, y el candidato republicano, el magnate inmobiliaro Donald Trump, chocaron el lunes en su primer debate cara a cara sobre cómo derrotarían al Estado Islámico, cómo crearían más prosperidad en el país y quién de los dos está mejor preparado para ser Presidente.

Trump manifestó que él es el mejor preparado, porque va a detener lo que describió como la fuga de compañías estadounidenses que mudan sus operaciones a México y reiteró su promesa de renegociar los tratados de comercio internacionales como el Tratado de Libre Comercio con México y Canadá, incluso imponiendo impuestos a productos importados bajo el pacto. Trump también prometió imponer una presidencia de "ley y orden" para combatir la delincuencia en ciudades donde se ha incrementado el crimen.

Clinton, por su parte, dijo que ella crearía más empleos si gana la Casa Blanca, porque impondría impuestos más altos a los sectores más acaudalados para que paguen una proporción más equitativa en apoyo de las finanzas del país.

Este fue el primero de tres debates presidenciales que acordaron Clinton y Trump antes de la elección, principalmente para persuadir a los millones de votantes indecisos —quizás hasta un 25 por ciento del electorado— a votar por ella o por él. Otro objetivo importante, particularmente para Clinton, es convencer a los 27 millones de votantes hispanos a sufragar por ella. Los expertos afirman que los votantes hispanos podrían ser la clave del triunfo para Clinton, pero los estudios muestran que gran número de hispanos no votan más que el 20 por ciento.

Aunque Clinton gozaba de una ventajosa delantera en las encuestas al principio de la campaña, en días recientes ésta se ha estrechado. Una mayoría de los sondeos ahora ponen a los dos candidatos como empatados.
Mientras que Trump busca ganar la Casa Blanca ofreciendo ser un Presidente de línea dura, en el debate del lunes no repitió sus promesas de no aceptar más refugiados e inmigrantes musulmanes, o de deportar a los indocumentados o construir un muro en la frontera con México.

Pero si dijo que va a traer seguridad al país imponiendo mejores controles fronterizos, y obligando a México a renegociar el Tratado de Libre Comercio que entró en vigor en 1994 cuando el esposo de Hillary Clinton, Bill, era presidente de Estados Unidos.

"Nuestros empleos huyen del país a México y China", puntualizó Trump, que citó como ejemplo el reciente anuncio de Ford de que trasladaría el ensamblaje de autos pequeños a México.

Clinton dijo que si llega a ser la primera Presidenta en la historia de Estados Unidos, será una líder incluyente que buscaría obligar a los más ricos a pagar mayores impuestos para ayudar a los más necesitados.

"Tenemos que construir una economía para todos, no sólo para los que están arriba", dijo Clinton. "Tenemos que tener una economía más equitativa donde los más acaudalados paguen su parte justa".

En respuesta a preguntas de cómo combatirían la intensificación de ataques con armas, Clinton señaló que atacaría a la delincuencia con un control más estricto de la venta y tenencia de armas, mientras que Trump dijo que implementará la táctica conocida como stop and frisk o (parar y registrar) que se inició en la ciudad de Nueva York, donde luego fue abandonada cuando se demostró que afectaba mayormente a negros e hispanos.

"Impondría ley y el orden", sentenció Trump.
En lo más básico, Clinton describió a Trump como racista y sexista, mientras que Trump comentó que Clinton es deshonesta y débil en cuanto a salud y seguridad nacional. Trump también dijo simbolizar las frustaciones de un gran número de votantes molestos con políticos tradicionales, mientras que Clinton dijo que ella garantizaría estabilidad nacional e internacional. Trump, agregó, no tiene temperamento para ser Presidente porque se enfurece incluso por tuits que lo atacan.

"Una persona que se enoja por un mensaje no puede tener sus dedos sobre los códigos de las armas nucleares", indicó Clinton.

El debate en la Universidad Hofstra de la localidad de Hempstead, en el estado de Nueva York, marcó la primera vez que ambos candidatos a la presidencia se presentan juntos ante el público para explicar y defender sus posiciones.

El segundo debate se celebrará el domingo nueve de octubre en la Universidad de Washington en St. Louis, Missouri. El tercero y último será el miércoles 19 de octubre en la Universidad de Nevada, en Las Vegas.

Fuente: El Nuevo Herald