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Es con usted señor ministro


Marzo 07, 2014

Estemos claros, esto no es un diálogo. Es el monólogo de un ciudadano común, que lo ha pensado, reflexionado y escrito como cualquier obra de teatro. Es una llamada de atención a otro prójimo no tan común porque cumple funciones administrativas de Estado. Si intentara comunicarme con usted lamentablemente sus múltiples funciones "revolucionarias" se lo impedirían. Además, no me conoce y probablemente tampoco está en su mente responderle a un anónimo ciudadano, pero recuerde lo que alguna vez dijo Winston Churchill: "La democracia es la necesidad de doblegarse de cuando en cuando ante la opinión de los demás". Sí, claro, estando en un régimen democrático.

Acepte una disculpa por darle órdenes. Al fin y al cabo soy un ciudadano que paga sus impuestos y tributos contribuyendo con ello a la retribución por sus servicios como alto ejecutivo de un país y por lo tanto, es mi deber y mi derecho a sugerirle o reprocharle algunos gestos, hechos o comentarios. "Por ahora", sitúese en la cronología del siglo XX porque "si no quiere repetir el pasado, estúdialo" como lo dijo Baruch Benedict Spinosa.

Cuando usted nació, la población del país seríamos unos 11 millones; esto es una proporción de 12 personas en 100 hectáreas, o redúzcalo a una medida más urbana, en cada 25 cuadras éramos 3 personas. En ese año, Venezuela está transitando por la segunda versión o intento de gobernarse mediante un sistema democrático; el primero fue el del Maestro Gallegos. Cuando digo la segunda versión me refiero a la etapa post Pérez Jiménez que es Historia Contemporánea y los hechos de ese tiempo los recogió la Prensa Impresa, la Radioeléctrica, la Televisión, pero también "radio pasillo", el "pregonero de la esquina" y el "sacristán".
En el 1959 cuando se inició esta segunda etapa, el país no sobrepasaba los 6 millones de personas, incluyendo a su "líder eterno", ya fallecido, éramos 7 personas por las mismas 100 hectáreas. Imagine usted la cantidad de columnas de humo que habrían de hacerse entre los venezolanos de principios del siglo XX para poderse comunicar entre sí. ¡Cuánta agua ha depositado el Orinoco en el Océano Atlántico!

Usted cumplirá 32 años y yo arribaré a los 66. Advertirá la extraordinaria diferencia. Le doblo en aguas pasadas bajo los puentes, tanto que cuando usted nació yo era un treintón.
Por favor, detenga la lectura y haga un ejercicio de imaginación: asuma que a los dos años yo le tomé de la mano en un parque para levantarlo de la arena ¿Qué visualiza? ¿Qué recordaría de aquel entonces? ¿Qué había aprendido de la vida? Salvo pronunciar lo que a esa edad se ha aprendido, ver los dibujos, más nada ¿Cierto? En cambio, mis contemporáneos y yo andábamos "por esas calles" de Venezuela tratando de "reconstruir" un país que se había "hipotecado" a causa de las políticas impuestas por Carlos Andrés Pérez, desarrolladas en el lustro 1974 a 1979 bajo la denominación de la "Gran Venezuela", con los ingentes recursos generados por el brusco aumento de la cotización petrolera. Pérez gobernó por Decretos hasta el punto de bautizársele a su período con el mote de "Decretocracia" y también con el de "Venezuela Saudita". Sin embargo, deben destacarse tres aspectos principales de ese período: la Biblioteca Ayacucho, el plan de becas Gran Mariscal de Ayacucho, apoyar y dotar de recursos al incipiente Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles del Maestro Abreu. A Dios gracias, ninguno de los gobiernos siguientes ha desamparado este proyecto y tampoco lo han utilizado como bandera partidista y eso es una prueba, de que hay "programas y políticas de Estado" continuidades eternizables aumentativas de la vida de calidad del ciudadano que nos reconcilian y es una demostración palmaria de no ser borregos.
Para finalizar este comentario histórico, el Congreso de aquella época intentó sancionar al Presidente Pérez por su responsabilidad administrativa en los hechos por lo que lo acusaron, caso del barco regalado a Bolivia que aún no tiene costas, y se salvó por el voto de José Vicente Rangel, a quien ustedes, el Gobierno, utiliza como "palabrero" para negociar con la oposición

Hugo Chávez Frías (QEPD) copió el mismo populismo de Carlos Andrés Pérez. En lugar de corregir los errores cometidos por los anteriores mandatarios cambio el sentido de las cosas, comenzando por el nombre de la República, el galope del caballo del escudo, la cantidad de estrellas de la bandera, el color del uniforme militar por verde oliva ¿Sería para que nuestras tropas se parecieran a las FARC? Y esos cambios no han traído hasta el presente con un gran lunar: no hay progreso visible para la Nación, solo desconsuelo.
Marcel Proust lo dijo: "Los días pueden ser iguales para un reloj, pero no para un hombre" Cada día que la gente sale a la calle "ejecuta la misma rutina de ejercicios" del anterior: zanquear de farmacia en farmacia; de supermercado en supermercado; de taller en taller. Ahora se hace fila para comprar un rollo de papel higiénico, una crema dental, un cepillo de dientes, una escoba, un coleto, pagar una factura de servicios públicos, tomar un autobús, comprar un borrador, un lápiz y un cuaderno doble línea para enseñar a escribir al niño necesitado de ello. Hay un desgaste innecesario del ciudadano y como quiera que las casas comerciales "obedecen fielmente" las instrucciones gubernamentales, las filas de compradores se hacen interminables por la inexistencia de los productos; "te pareces tanto a mi" diría un cubano resignado a su situación.
Si lo analiza, esta vivencia reciente del criollo contradice los objetivos, por ejemplo, del Sistema de Orquestas Juveniles por minarles la paciencia a los familiares directos e indirectos de esos pequeños ciudadanos con lo cual "la democracia entrega la mayor resta de felicidad posible".

Colocado como estoy en el umbral del asunto que inspira esta pieza, lo abordo enseguida.
Usted fue designado para ejercer unos de los cargos de mayor significancia en la matriz de mando de una Nación. Probablemente, el arribo a ese escalón del poder, cerca de lo absoluto, estimule la elevación de las burbujas del champan contribuyendo con ello a sus inimaginables yerros. Siempre entre los asistentes a una obra de teatro hay alguien cuyo conocimiento sobre lo puesto en escena es superior al de los actuantes y el día a día es una obra de teatro. Eso también pasa en la vida de los países. No siempre el que dirige los destinos de una nación es "papá lo sabe todo" y tampoco, los venezolanos, somos "unos perfectos idiotas latinoamericanos".

Todo aquel que haya leído someramente sobre las ideologías sabe que es el socialismo y hacia donde va, sabe cuál es el siguiente nivel jerárquico en lo político y económico y cuáles son las herramientas, artificios intelectuales y consignas empleadas para convencer al inadvertido, al ignaro de las bondades de ese sistema. Esto no quiere decir que el venezolano "caerá por inocente". Además, es como el agua que los venezolanos somos una mezcla "pluri racial", utilizando el prefijo del gusto de la izquierda internacional. Aquí no ha existido el desconocimiento evidente inter prójimo o interracial como lo afirma el Profesor Aristóbulo Isturiz, flamante Gobernador de Anzoátegui. De hecho, usted es "un marroncito claro" para semejarle a ese manjar líquido alrededor del cual se amenizan las conversas. Ni a usted, ni a él le han hecho el vacío de apartarse, de dejarlos solos porque no son descendientes de "blancos europeos como somos la mayoría de los criollos.

Quienes estamos de este lado del "muro de Berlín" construido por el finado Chávez Frías, escuchamos como su voz se ha alzado para vanagloriar al éxito de una práctica médica que le es ajena, en desmedro de la propia.
Cuando usted aplaude con furia el quehacer del auxiliar médico antillano en la práctica local y menosprecia la desarrollada por los nuestros, ofende a la familia médica venezolana. Le pregunto: ¿Cuándo su madre le parió fue atendida por un partero cubano o por un venezolano? ¿Cuándo le inyectaron las primeras vacunas lo hizo un antillano mayor o fue un criollo? ¿El certificado médico para conducir fue expedido con la firma de un venezolano o de la un extranjero? ¿Sus justificativos de reposo por inasistencias a clases se los firmaba el médico amigo de la familia o el auxiliar medico proveniente de Cuba?
La Academia Nacional de la Medicina y los gremios relacionados con la práctica médica le hicieron su llamado de atención debido al irrespeto a todos los médicos venezolanos, vivos y muertos; aquí y en el exterior; ricos y pobres; buenos y regulares; pro capitalistas y pro comunistas; públicos y privados, investigadores o no, docentes o no. Pero el irrespeto no terminó allí. También ofendió con su comentario a las familias de los médicos.

Como complemento del programa educativo "educando en socialismo", recientemente, a la manera de un "Mensaje a García" sugiere al emprendedor y al pobre una cortapisa para su engrandecimiento social, económico, cultural y político en caso de ocurrírseles dejar de ser "pobres revolucionarios" para ser "escuálidos". ¡Tamaña ofensa!
"La fidelidad comprada siempre es sospechosa y, por lo general, de corta duración", esta frase dicha por Tácito le viene como anillo al dedo. Usted se contradice: ¿Por y para qué estudió y obtuvo un título universitario? ¿Si sus padres eran pobres, económicamente hablando, o su educación formal fue superada por usted y sus hermanos, no serían ustedes acaso los ídolos de ellos al verles cambiar un progreso por otro? O ¿Estudió para ser una ficha comunista en las aulas universitarias, como en los 60 y 70?

En Venezuela, cada quien tiene derecho a militar en la confesión de fe que mejor le plazca, aún cuando la mayoría seamos cristianos católicos; a inscribirse en la fracción política con cuyos principios programáticos mejor se identifique, aún cuando la mayoría somos liberales democráticos; a no pagar impuestos y tributos, corriendo el riesgo de no tener autoridad moral para reclamarle absolutamente nada al Estado; a dedicarse a la actividad que mejor le lucre si se identifica con el trabajo que ella le impone, excepto el tráfico de drogas y de armas, la trata de blancas, el comercio de infantes porque como dijo el poeta José Martí: "La libertad es el derecho que tienen las personas de actuar libremente, pensar y hablar sin hipocresía".

Cuando el HDP, Hiel Destructora de Parentesco, Fidel Castro tomó el poder en Cuba en el año 1959 su llegada fue celebrada por propios y extraños, al igual que Hugo Chávez Frías (QEPD) cuarenta años después. Ambos asumieron la Primera Magistratura de "la mano del pueblo y, ambos, jugaron con cartas marcadas y escondidas". Coincidencialmente, ambos escogieron la figura cimera de sus respectivas Patrias para designarlos, sin "la participación protagónica" de sus respectivas masas poblacionales, los ideólogos de sus procesos políticos…
Pues bien, José Martí expreso: "La felicidad general de un pueblo descansa en la independencia individual de sus habitantes". Después de 55 años los cubanos no son felices porque el régimen imperante les ha impuesto una relación intimidante en la cual el ciudadano es su esclavo.

Por otra parte, Bolívar dijo: "Un soldado feliz no adquiere ningún derecho para mandar a su patria. No es el árbitro de las leyes ni del gobierno, es defensor de su libertad". Parece que quienes se alzaron en armas el 4F y el 27N, no eran de los más felices. Y otra, también de Bolívar, dice: "Yo soy siempre fiel al sistema liberal y justo que proclamó mi patria. Supongo que el ánima del Libertador está dispuesto a volver "para hacer que la naturaleza vital de los militares le obedezca.

Muchas gracias por su atención.

Nelson Romero Díaz

locuteur@hotmail.com