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Yo tengo un sueño


Enero 21, 2015

Cuando faltan escasamente cinco horas para que culmine el año 2014, recreo situaciones que me permitan escribir los primeros artículos de 2015. Miles de imágenes del pasado discurren por mi mente y, entre ellas, se cuelan algunas difusas que me prefiguran lo que puede ser el futuro de nuestro país. Dentro de esas brumas toma cuerpo una figura y un hecho histórico: Martin Luther King y su famoso discurso "Yo Tengo Un Sueño", pronunciado el 28 de agosto de 1963 en la ciudad de Washington.

Al igual que Luther King, salvando las distancias, por supuesto, yo también tengo un sueño de libertad, democracia y progreso para nuestro país. Hace 203 años le dijimos al mundo que éramos libres de las garras de un imperio y, durante los años subsiguientes, luchamos para preservar la independencia y libertad. Dos siglos después del grito libertario, somos un Estado libre de dominaciones extranjeras, teóricamente, pero no hemos podido lograr la independencia frente a nuestros gobernantes que actúan como tutores, controlando nuestros derechos y actuaciones, como si de infantes sin capacidad de raciocinio se tratara. Cuando los seres humanos decidimos conformarnos en sociedades, lo hicimos para aprovechar las fortalezas de unos en favor de las debilidades de otros; las sociedades acordaron crear los gobiernos que se encargarían de equilibrar los distintos derechos de los ciudadanos, con la finalidad de defender las libertades, tanto individuales como colectivas, consolidar los sistemas democráticos y resguardar las fronteras ante amenazas exteriores.

Nadie pensó que los gobiernos, cual Frankenstein, actuarían en contra de sus creadores. Tampoco nadie imaginó que las leyes que sustentarían el Estado y responderían a las necesidades de los pueblos, se convertirían en una camisa de fuerza para oprimir a aquellos a quienes deben defender. Hoy los gobiernos, especialmente el venezolano, se han convertido en entes con vida propia que ponen sus intereses por encima de las necesidades y derechos del pueblo.

Mi sueño sigue postergado, pero aquí debo parafrasear a quienes señalan: "En tiempos de dificultades las sociedades paren sus soluciones" y esta no será la excepción. El gobierno, con humildad, debe reconocer que cada día pierde piso político, ante el cúmulo de errores que comete. La recomendación de un venezolano de buena voluntad es que ha llegado el momento de las grandes definiciones: o abandonan el odio y el sectarismo para convocar una concertación nacional o el tren de la historia los dejará de lado. Haciendo honor a como comencé el artículo, solo quiero ver cumplido mi sueño de unión, libertad, democracia y progreso para nuestro país, por supuesto, llevado de la mano de los venezolanos y ustedes también lo son.


Noel Álvarez
Coordinador Nacional de "Gente" Generación Independiente

@alvareznv