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Werner Gutiérrez: Inevitablemente, en Venezuela arreciará el hambre


Mayo 28, 2017

El escenario en el corto y mediano plazo para el venezolano en lo que respecta a la accesibilidad de alimentos es muy alarmante. La Junta directiva de la Confederación de asociaciones de productores agropecuarios (Fedeagro), declaró esta semana "emergencia agroalimentaria" en Venezuela, a un mes de iniciado el período de siembra de invierno, no disponen de semillas, fertilizantes y agroquímicos, por lo que han anunciado que "el año agrícola está virtualmente perdido" solicitando como medida urgente al gobierno active un canal de ayuda humanitaria para la provisión de agroinsumos.



Al cierre del ciclo agrícola 2016 – primer trimestre 2017, prácticamente la totalidad de los rubros producidos en el país mostraron descenso en la superficie establecida y en su producción. En maíz pasamos de 783 mil hectáreas cosechadas en el año 2008, a aproximadamente 430 mil en el 2016, una caída de 45 %, pero específicamente en lo que corresponde a maíz blanco, la disminución está sobre el 60 %. Los agricultores dedicados a este cereal han advertido que la superficie de siembra en Portuguesa, principal estado productor, descienda este año un 50 %. Igual suerte correrá Barinas, y posiblemente Yaracuy y Carabobo. Guárico, segundo estado tradicionalmente con mayor superficie sembrada, tiene aun varias semanas para la siembra, en caso que llegue al país la semilla que debió haber importado el gobierno.

En el cultivo de arroz, en el 2009 se registran 263 mil hectáreas cosechadas, para el cierre del 2016 se estima se lograron cosechar alrededor de 110 mil hectáreas, 58 % menos superficie. Lo más grave, un rubro en el cual la producción nacional solo logró cubrir el pasado año un 40 % de la demanda interna, para el 2017 según Fedeagro "la superficie que se podría haber sembrado para el presente ciclo invierno, tendrá una caída cercana al 50% de la intención original de 165 mil hectáreas".

Los productores de cultivos permanentes y semi permanentes, atraviesan momentos sumamente difíciles. Los citricultores reportan una merma en la producción del 40 % por no contar ni con fertilizantes ni con productos fitosanitarios. El sector cañicultor que solo alcanzó a cubrir con la zafra 2016 – 2017 el 21 % de la demanda interna de azúcar, no ha podido fertilizar sus cañaverales, el déficit de este agroinsumo alcanza el 95 %. Los caficultores, por no tener acceso a fertilizantes se vieron imposibilitados a cumplir las aplicaciones de diciembre y abril – mayo a sus plantaciones. Sin duda que la merma en la producción de estos rubros se registrará a finales del presente año.

La superficie de hortalizas también continuará descendiendo. Debido a la falta de agroinsumos e inseguridad, en la región de Los Andes, los gremios agrícolas alertaron que la superficie de siembra disminuyó en el 2016 un 75%. En el eje Guárico – Sur de Aragua, zona productora de cebolla y tomate, el área sembrada descendió un 90 por ciento. En el caso de la zanahoria, existen zonas productoras en las cuales Agropatria no les surte la semilla desde hace ya dos años, en el último semestre no se sembró esta raíz en algunos regiones. La papa, en el 2016 vio caer su producción en un 70 %. Productores de Mérida, Táchira y Trujillo, llevan dos a tres años sin tener acceso a la semilla importada que por convenio gobierno – asociaciones era traída de Canadá. Hay regiones enteras dedicadas al cultivo de hortalizas, raíces y tubérculos que no han recibido un saco de fertilizantes en seis meses, incluso, el uso de sus tractores y maquinarias, así como el transporte de sus cosechas a los mercados está paralizado por no contar con el suministro de combustibles. Para establecer las 230 mil hectáreas necesarias para cubrir la demanda interna de hortalizas se requieren aproximadamente 600 mil kilogramos de semillas, el inventario existente se calcula permitirá cubrir solo alrededor de 10 mil hectáreas.

En el sector agrícola animal, en bovinos pasamos de un rebaño de alrededor de los 14.0 millones de cabezas en el 2007 a cerca de los 9.5 millones al cierre de 2016. En leche, la producción ha descendido a aproximadamente los 3.7 millones de litros diarios, existiendo un déficit de casi 8.0 millones de litros. En avicultura, que fue la fuente de proteína animal por excelencia de los hogares venezolanos, según información de la Federación nacional de avicultora de Venezuela (Fenavi), existe una caída de 50.5 % en la producción de carne de pollo entre lo registrado en el 2012 (1.2 millones de toneladas) y lo producido en el 2016 (553 mil toneladas). En huevos, para el año 2012 se produjeron 17.1 millones de cajas de 360 unidades, y se registra una caída de 54 % al 2016 (7.9 millones de cajas).

En general, el decrecimiento mostrado dentro del período 2012 – 2016 en la actividad agrícola del país es de -9.76 %, y en el 2016 con respecto al año anterior, fue de -5.0% según informaciones ofrecidas por Ecoanalítica. Este año, todo el sistema agropecuario venezolano está inexorablemente condenado a perder los logros alcanzados por décadas con tanto esfuerzo por nuestros productores. Si para el año pasado la producción nacional, solo logró cubrir el 30 % de la demanda interna de alimentos, los resultados catastróficos que desde ya proyectamos para este año, nos hacen predecir que solo se podrá satisfacer entre un 20 a 10 %. El país necesitará aproximadamente de 13 a 14 mil millones de dólares para importaciones agroalimentarias para cubrir las necesidades de nuestro pueblo, sin embargo, según algunas empresas consultoras, la nación dispondrá de una cantidad menor a los 14.0 millardos para cubrir la totalidad de las importaciones del presente año, es decir, es imposible satisfacer las necesidades alimenticias de ese pueblo en el cual ya para este momento más de 9.3 millones de personas ingieren dos o menos comidas al día. Inevitablemente, bajo este mismo modelo y gobierno, el hambre arreciará.

Ing. Agr. M. Sc. Werner Gutiérrez Ferrer

Ex Decano de la Facultad de Agronomía de LUZ

@WernerGutierrez