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Virginia Contreras: ¿Por qué no se ha dado una salida en Venezuela?


Enero 15, 2017

Los últimos acontecimientos producidos en Venezuela, con detenciones arbitrarias, apertura de juicios por organismos jurisdiccionales militares en contra de civiles, la revocatoria de la medida de libertad que disfrutaba el ex ministro de la defensa Raúl Baduel, la presentación de la Memoria y Cuenta del presidente de la Republica ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), en vez de hacerlo frente a la Asamblea Nacional (AN), entre muchas otras situaciones, demuestran el acelerado deterioro de las instituciones y de la moral del Estado por efecto de no atenderse a tiempo el problema.

En casi dieciocho años de régimen bolivariano son muchos los cambios que se han producido, comenzando por la transformación del sistema político y económico del país, el cual en su momento represento para muchos una esperanza de un mundo mejor, llegando ahora a lo que estamos viendo: la destrucción del mundo civilizado hasta llegar a la barbarie política y moral.

La pregunta que muchos se hacen es ¿Cómo es que no ha sido posible neutralizar la acción vandálica del Gobierno en contra la democracia venezolana?

No hay respuestas sencillas cuando las mismas pueden minar la moral de los ciudadanos. No obstante, viendo la rapidez con que los acontecimientos se están desarrollando en la Venezuela de Maduro, resulta un acto criminal el mantenerse en silencio como si nada sucediera y como si no hubiera una repugnante responsabilidad de los mismos actores políticos, que de bando y bando pretenden erigirse en referencia colectiva y alternativa para la Venezuela que viene.

Para el año 2002, como consecuencia de la violencia verbal y en reacción a las arbitrariedades del Presidente Hugo Chávez, la sociedad civil liderada por sectores políticos contrarios al gobierno, participo masivamente y de manera contundente en innumerables marchas de protesta pidiendo la renuncia del mandatario. El 11 de abril de ese mismo año, el gobernante abandonaba el poder tras la solicitud de su renuncia realizada por el Alto Mando Militar, según lo anunciara públicamente en aquel momento el ministro de la defensa.

Dos días después, el 14 de abril en la madrugada, el presidente Chávez asombrosamente retoma el poder. El gobierno bolivariano en un alarde de propaganda, anunció la realización de un contra golpe que obligó a los "supuestos golpistas" a devolver el poder al Presidente. Se dice que el general Raúl Baduel, a cargo de la Brigada de Paracaidistas del Ejército, dirigió la denominada "Operación Restitución de la Dignidad Nacional", para rescatar a Chávez desde la isla La Orchila en donde estaba detenido. A pesar del valor que representa la vida humana, circunstancia que manchó de sangre la salida del poder del gobernante, el mundo sabe que en Venezuela no solo no se produjeron hechos tumultuosos en la región, sino que fueron muy pocos quienes salieron en Caracas abogando por la restitución del poder al gobernante. De no ser por la anuencia de quienes se encontraban al mando de las operaciones que mantuvieron al mandatario fuera del poder, este jamás hubiera regresado al ejercicio de la presidencia. ¿Qué sucedió para que los opositores al régimen cedieran? Nadie lo sabe, pero es indudable que gracias a esto pudo el oficial Baduel coordinar el regreso de su comandante en jefe, sin que hubiera salido una sola bala de un fusil.

A mediados de 2004 la organización política "Coordinadora Democrática", antecesora de la hoy Mesa de la Unidad Democrática (MUD), junto con algunas organizaciones civiles, como la conocida "Súmate", coordinó las actividades a nombre de la oposición para activar el referéndum revocatorio en contra del Presidente Chávez. La sociedad venezolana y la comunidad internacional tenían fe en la posibilidad de una salida pacífica y constitucional al gobierno bolivariano, más aun cuando las encuestas facilitadas por algunas agrupaciones políticas daban ventaja al "Sí", representado por la oposición.

El día del referéndum, en horas del mediodía, los políticos opositores al régimen se daban por ganadores. Infortunadamente los resultados fueron muy diferentes al final de la contienda, ratificando en el poder a Hugo Chávez con un 59.1 % de los votos. Tal y como muchos recordarán, para la noche del evento, ni los líderes políticos, ni los miembros de las organizaciones civiles que propulsaron la consulta, hicieron acto de presencia ante los medios de comunicación, dándose por sobreentendido a la colectividad que el referéndum había sido un fracaso.

El 4 de diciembre de 2005 se realizaron en Venezuela elecciones parlamentarias, tanto para la Asamblea Nacional, como para elegir a los miembros del Parlatino y del Parlamento Andino. Después que la oposición realizó algunas exigencias al Gobierno venezolano respecto a la necesidad de garantía del secreto y transparencia del voto, exigencias que fueron canalizadas por intermedio de la Organización de los Estados Americanos, la cual participó como observadora en el evento, los partidos políticos decidieron no participar en dichas elecciones. Para nada valieron las suplicas de los familiares de algunos presos políticos, que animados por los mismos partidos políticos, presentaron su candidatura como diputados. La respuesta fue la misma, no participar.

Los años han venido pasando, hasta que el mes de diciembre de 2015 la oposición venezolana logro un importante triunfo en las elecciones parlamentarias, llegando a obtener la mayoría calificada de los diputados. Por todos es conocido como el régimen, haciendo uso de su influencia dentro de todos los otros poderes públicos, ha neutralizado las acciones que ha venido tomando el Máximo órgano del poder legislativo. No obstante, a finales del año, después de una reivindicadora marcha pacífica de la sociedad civil en contra del gobierno del Presidente Maduro, el órgano legislativo decidió la apertura de un juicio político para analizar la posibilidad de decretar el abandono del cargo del mandatario. Este hecho permitiría, de manera excepcional, la destitución del gobernante y el llamado a elecciones de acuerdo a la Constitución de la Republica. De manera inexplicable, a casi 24 horas de iniciarse dicho proceso, los miembros de mayoría opositora de la A.N decidieron suspender el juicio político bajo el argumento del inicio de un dialogo entre el Gobierno y la oposición.

El pasado 5 de enero la A.N procedió a la designación de su nueva junta directiva, a cuyo efecto su nuevo presidente anunció la apertura del juicio político en contra del Presidente Maduro, y la posibilidad de decisión del abandono del cargo del mandatario. La decisión fue tomada el 9 de enero, un día antes que se venciera el plazo para proceder a destituir al gobernante y poder llamar así a elecciones generales en 30 días.

Para nadie era un secreto lo difícil que resultaría para la A.N la ejecución de la medida, pero evidentemente que si esta hubiese sido tomada en coordinación con todos los factores que hacen vida en el país, hubiera representado un contundente apoyo en todo el territorio nacional lográndose consecuencias muy diferentes a las obtenidas. El hecho es que habiéndose organizado el referido proceso durante la pasada administración de la A.N, ninguna previsión se tomó al respecto. El resultado no se hizo esperar, no sucedió absolutamente nada.

Los mencionados casos son algunos de los muchos otros ejemplos existentes en lo que va de la vida del gobierno bolivariano, los cuales nos obligan a hacernos una simple pregunta sobre el proceder de los involucrados: ¿Incapacidad de los líderes políticos, o interés en la permanencia del régimen bolivariano?