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Virginia Contreras: Entrampados


Diciembre 04, 2016

Para quienes no viven a plenitud el problema venezolano, leer sobre el dialogo en Venezuela resulta poco menos que tedioso, por lo reiterativo del tema y por la falta de una solución sobre la crisis del país. La situación ha llegado a tal extremo, que en algunos "Think Tanks" (centros de pensamiento) en los Estados Unidos, en donde estaba previsto organizar conferencias en torno al dialogo venezolano, han decidido suspenderlas para darle paso a otros temas que consideran de mayor importancia regional, como el nuevo acuerdo de paz firmado entre la guerrilla colombiana, FARC, y el Gobierno de Colombia.

Esto es tan cierto, que si examinamos la última declaración de los países miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA) sobre el dialogo en Venezuela, nada nuevo dice, y es que no tiene nada que decir porque nada ha pasado como consecuencia de este. De no ser por las declaraciones de su secretario general, que insiste en que el dialogo debe llevarnos a una salida electoral y a la libertad de los presos políticos, y de la injustificable salida de los representantes de las Misiones de Venezuela, Bolivia y Nicaragua del recinto el día en que se discutía el tema en el organismo, la intervención de la OEA hubiera pasado desapercibida.

En otras palabras, que por el camino que vamos, de continuarse con esta inercia a la cual nos han llevado las partes dialogantes, el riesgo que se corre es que no solo los venezolanos continúen por la pendiente del desasosiego y de la frustración por la actuación de sus líderes políticos, sino que la comunidad internacional se aburra del tema y considere a los venezolanos en general como la causa del problema y no como una herramienta para la solución.

Durante el tiempo que va del dialogo, y dado que con su aplicación en vez de lograr el empoderamiento de la organización opositora MUD en la gestión de la crisis, más bien se ha visto un retroceso de ella, han sido muchos los análisis y los cuestionamientos a su actitud. Esto ha dado pie a que la propia MUD hoy en día se atreva a reconocer públicamente, si bien de manera poco contundente, que el dialogo no solo no ha dado ningún resultado, sino que el gobierno ha aprovechado el mismo para hacer uso de sus consabidas estrategias para afianzar su poder en el país y para garantizarse impunidad en el futuro.

Un ejemplo patético de esto, lo hemos visto con la utilización del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) por parte del Ejecutivo Nacional para terminar de asesinar la poca capacidad de maniobra de los venezolanos. Así tenemos que hace un par de días, un representante del partido de gobierno introdujo un recurso de amparo ante el Alto Tribunal del país para que sea este, y no la Asamblea Nacional (AN), quien designe a los dos miembros del Consejo Nacional Electoral (CNE) con periodos vencidos. Lo interesante de esta solicitud es que el propio gobierno había acordado en el dialogo, que sería la AN quien designaría, como lo establece la Constitución de la Republica, a estos nuevos funcionarios a cambio del apoyo del gobierno. Todo esto, en vista de que con la desincorporación de los tres diputados del estado Amazonas por parte del órgano legislativo, acordada ingenuamente por la MUD en el referido dialogo, la oposición en el parlamento ha perdido su mayoría calificada para hacer dichas designaciones autónomamente.

La reacción del Presidente Maduro frente a la mera sospecha de abandono del dialogo por parte de la oposición política, no se hizo esperar. Calificativos como "bestias infernales" y "basura" se han escuchado de parte del mandatario en contra de la MUD, acusándolos incluso de maniobrar "para implosionar la mesa de diálogo, con complicidad de uno de los factores acompañantes".

La actitud del gobernante es obvia, si consideramos que gracias al dialogo logro eliminar la posibilidad de un referéndum revocatorio en su contra, evaporar la mayoría calificada de la AN, suspender las marchas públicas y llegar a fin de año tranquilamente ofreciendo a los venezolanos una feliz navidad. Y es que a pesar que la oposición ha venido denunciando el interés del gobierno de salirse del dialogo, si por el presidente fuera pasaría lo que le queda del gobierno dialogando. Con ello no solo neutralizaría cualquier acción por parte de la oposición, sino que tendría distraída a la comunidad internacional bajo la excusa de querer solucionar un problema, que todos saben que es imposible resolver mientras este el gobierno bolivariano en el poder.

El hecho no son estas amenazas, burda copia del lenguaje soez al que tenía acostumbrado el Presidente Chávez a los venezolanos. La situación preocupante, es que con la participación de la MUD en un dialogo con las manos arriba y de rodillas, nunca se incluyeron los mecanismos para su salida para el caso que fuera necesario. De tal manera, que un dialogo, que se supone representa una herramienta para la resolución de un conflicto, y que como tal debe de ser "voluntario", se ha venido transformando en una medida coercitiva en donde la MUD corre la peor parte: Si permanece en el dialogo sin que exista ninguna solución perentoria a ninguno de los elementos que han causado la crisis en el país, es la oposición venezolana quien pedirá, como ya lo está haciendo vox populi, su cabeza. Si decide salirse del dialogo, como ya ha sugerido hacerlo, será el Gobierno Nacional quien utilice como excusa esa determinación para perseguirla y diezmarla.

Nada diferente puede inferirse de esto último, cuando analizamos las declaraciones emitidas por el gobernante revolucionario, respecto a que "si la derecha se equivoca iremos por ella con todo el peso de la ley. Se está preparando con una emboscada contra el país". A buen entendedor, como dicen, pocas palabras.

¿Qué hacer frente a esta situación de amenaza directa en contra de esta organización política, y cómo enfrentar las posibles consecuencias que podría representar para el país democrático la desarticulación de la MUD? Son preguntas que más de uno debería estar haciéndose en Venezuela, habida cuenta que si hay algo que ha demostrado el gobierno bolivariano es ser efectivo en cuanto a la ejecución de sus amenazas y a la judicialización de la política cuando es contraria a sus intereses.

La MUD adquirió vida formal como organización política, de acuerdo con el CNE, en el año 2012. Después de haberse formado inicialmente con 33 partidos políticos, hoy en día cuenta con 18 de esos partidos, por cuanto que los restantes han decidido hacer vida aparte de la organización. Denuncian los propios miembros de los partidos políticos que hacen vida común en la MUD, que las decisiones acordadas por esta agrupación política son informadas a estos cuando ya son hechos cumplidos, y que las mismas han venido siendo tomadas únicamente por tres de esos partidos políticos: Acción Democrática (AD), Primero Justicia (PJ) y Un Nuevo Tiempo. De esos tres partidos políticos, dos cuentan con líderes que se perfilan como precandidatos presidenciales para las elecciones generales que se realizarían eventualmente en el 2018 (AD Y PJ), y el tercer partido ha sido acusado en reiteradas oportunidades de mantener vínculos con el bolivarianismo. No en balde su líder máximo, y quien compitiera en las elecciones presidenciales de 2006 contra Hugo Chávez, regresó inexplicablemente del exilio para ser recluido en la sede de la policía política del país por una causa abierta en su contra, habiendo logrado conseguir casa por cárcel hace un par de meses.

Siendo que todo partido político se rige por sus estatutos, y que la vida de la MUD pende de un hilo, valdría la pena verificar, cuál ha sido el procedimiento legal adoptado por esta para tomar decisiones de tanta trascendencia para la vida política del país, y para las agrupaciones que conforman dicho partido político. Preguntas como, quiénes han participado en las deliberaciones, cuáles agrupaciones políticas han rechazado las medidas acordadas por la MUD en cuanto a su participación en el dialogo, y cuáles han aceptado dicha participación, y en qué términos, deben constar en las respectivas actas de dicha organización. No será la MUD la que sufrirá las consecuencias de las amenazas del gobernante bolivariano, sino los venezolanos de bien que están siendo afectados por la actuación del gobierno, y ahora por todas estas decisiones inconsultas.