Síguenos en: Menu

VIENTOS DE TEMPESTAD O DE ESPERANZAS


Mayo 19, 2016

La incertidumbre se apoderó en las largas colas en búsqueda de alimentos en el país. El caos reina en los expendios de alimentos al ver la imposibilidad de llevar el sustento vital diariamente a sus hogares. Sin mencionar los rubros en medicinas e insumos para enfermos de todas tipos de enfermedades y nada más que mencionar que la ineficiencia en resolver los asuntos relacionados a los servicios, sea eléctrico, agua potable y servidas, como el manejo de los desechos sólidos que agobian en las grandes ciudades y para colmo de las incongruencias, sin combustible suficiente para el parque automotor.

Este encabezado impensable en una Venezuela cuya riqueza ha logrado en otros países crecimiento y desarrollo, para la fecha es la noticia en primeras planas de los medios de comunicación. Hoy en Venezuela resultado de políticas erradas, se avizora en todo la ausencia del compromiso social que debería establecerse entre gobierno y pueblo. Sean las razones que sean, un gobierno que no puede ofrecerles a sus conciudadanos de respuesta para vivir, no debe de existir o cambiar su génesis conceptual de accionar en la política.

Entre las Verdades de Miguel, Semanario Venezolano; días pasados indicaba el proceso de descomposición política en Venezuela, donde pudiesen encontrarse varias salida a esta calamidad que sufre el País. Una de ellas, llamo mi atención por su ya conocida y tradicional forma de actuar ante el caos que vive un país y como se resolvió para tristeza de un pueblo. (Caso de Chile con Allende-Pinochet) Esta vía, que no deseamos los demócratas de hoy en día, pario una Chile industrialmente fuerte y que pasado unos años, con un Socialismo Progresivo ha logrado producir enérgicas estrategias de estabilidad y potencialidades para crecer.

Si logramos entender las posturas de líderes de la región, la indiferencia con nuestro país y la indefensión del pueblo en general, se incrementara en este Estado de Excepción decretado por el Presidente Maduro. Lo que nos hace pensar, que tal indefensión se agudizara y no logra encontrar aparentemente un respaldo ante la arbitrariedad de funcionarios que no compartirán en lo más mínimo, los deseos o intenciones de mejorar las actuales condiciones del pueblo venezolano.

Finalmente, no son tiempos de debate ante la ausencia de derechos pero, si de reflexiones que brillaran pasados los malos tiempos y ante el umbral de cambios sociales y políticos, se tienen que advertir o mencionar. La presencia de Políticos de Nación, formados en conceptos claros de libertades, de democracia y respeto a los Derechos Humanos; prevalecerán sobre un estamento político con un alto déficit de ética y moral, que pretenden aplicar formulas obsoletas del pasado para una nueva Venezuela que nace o se transforma en estas etapas de transición.

JOSÉ PONS BRIÑEZ