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Víctor Salmerón: El recorte de importaciones no elimina el déficit


Junio 10, 2016

Los desequilibrios en la economía venezolana son de tal magnitud que aún considerando el dramático recorte de las importaciones anunciado por Miguel Pérez Abad, continúa existiendo una importante brecha entre el ingreso y los gastos en dólares

Para mantener al día el pago de la deuda externa y "cuadrar" las cuentas, la administración de Nicolás Maduro ha optado por un recorte en las compras al exterior que no tiene precedentes en la historia contemporánea de Venezuela, algo que presagia la prolongación de la recesión, presión inflacionaria por el descenso de la oferta y mínima creación de puestos de trabajo.

El pasado 16 de mayo el vicepresidente para el Área Económica, Miguel Pérez Abad, puso cifras al ajuste al señalar que el Gobierno tiene como meta que este año las importaciones se ubiquen en 16 mil millones de dólares. Este dato sirvió de punto de partida para que el grupo de 40 expertos que elaboró el documento "Bases para el diseño de un programa de reconstrucción nacional" coloque en contexto el impacto que sufrirá la población.

El trabajo, coordinado por Miguel Ángel Santos, investigador de la Universidad de Harvard, estima que la meta de 16 mil millones de dólares corresponde a las importaciones no petroleras, por lo tanto, al añadir una proyección de las importaciones petroleras que son las que tiene que hacer PDVSA para producir petróleo, se obtiene un estimado del total de compras al exterior a realizar en 2016 de 25 mil millones de dólares en números redondos.

Al tomar este monto para las importaciones, dividirlo entre el número de habitantes y ajustar la inflación para comparar en el tiempo, surge que las importaciones de 2016 serán las más bajas en términos per cápita desde 2004. Además, significa un descenso de 62% respecto al nivel registrado en 2012, año en que el Gobierno disparó las importaciones para mantener a raya la inflación y generar una sensación de prosperidad que ayudó a la reelección de Hugo Chávez.

Un factor importante es que tras la expropiación de una gran cantidad de empresas y trece años de control de precios y control de cambio, la producción nacional ha caído, por lo tanto la dependencia en las importaciones es muy superior a la que tenía el país en crisis anteriores como la vivida en 1996 y 1989, cuando los gobiernos de Rafael Caldera y Carlos Andrés Pérez aplicaron programas de ajustes que contaron con el apoyo del Fondo Monetario Internacional.

El descuadre

Los desequilibrios en la economía venezolana son de tal magnitud que aún considerando el dramático recorte de importaciones anunciado por Miguel Pérez Abad, continúa existiendo una importante brecha entre el ingreso y los gastos en dólares.

El trabajo coordinado por Miguel Ángel Santos señala que asumiendo un precio promedio para el petróleo de 35 dólares el barril, Venezuela recibiría por sus exportaciones petroleras unos 27 mil 263 millones de dólares, a los que se añadirían 2 mil 300 millones por exportaciones no petroleras, para un total de 29 mil 563 millones.
Con este ingreso y tomando en cuenta el recorte de las importaciones, el déficit de cuenta corriente y las amortizaciones de la deuda financiera, se mantienen en 15 mil millones de dólares.

A diferencia del resto de los países petroleros, Venezuela no tiene ahorros. El Fondo de Estabilización, la alcancía destinada a evitar catástrofes cuando el barril cae desde las alturas, sólo posee tres millones de dólares, mientras que las reservas internacionales, el tanque de divisas que administra el Banco Central de Venezuela y permiten importar, pagar deuda, cubrir contingencias y ayudar a la estabilidad del tipo de cambio, está en niveles históricamente bajos.

Los inversionistas observan a una economía con severos problemas y por tanto la nación tendría que pagar una tasa de interés sumamente alta para obtener financiamiento. Venezuela tiene el riesgo país más elevado de la región y uno de los mayores del mundo, por lo tanto de acuerdo con los indicadores del 2 de junio, si la república emite bonos en el exterior para obtener financiamiento tendría que cancelar una tasa de interés de 28 puntos porcentuales por encima de lo que paga Estados Unidos, que es la nación que se financia al menor costo.

Colombia sólo cancela 2,9 puntos porcentuales más que Estados Unidos, Argentina 5,1; Brasil 3,9; México 2,2 y Perú 2,1.

La deuda

La concentración de los vencimientos de la deuda que el Gobierno y PDVSA multiplicaron velozmente en los últimos diez años aumenta la presión sobre las finanzas públicas. En lo que resta de 2016 el país tendrá que desembolsar 5 mil 800 millones de dólares en momentos en que el recorte de las importaciones se traduce en plantas paralizadas en empresas como Polar y Coca Cola por falta de materia prima, anaqueles vacíos en los supermercados y farmacias con pocas medicinas.

Para cumplir con los pagos de deuda la administración de Nicolás Maduro ha comenzado a utilizar las reservas de oro. Una porción de las mismas han sido entregadas como garantía a prestamistas. El trato contempla que, una vez se venza el plazo del crédito, Venezuela cancela y recupera los lingotes empeñados.

Además, ha enviado funcionarios a China a fin de tramitar un crédito por el orden de 10 mil millones de dólares que pueda ser inyectado a las reservas internacionales, pero hasta el momento el país asiático no ha querido asumir el rol de prestamista de última instancia.

Los multilaterales

El 17 de mayo la Academia de Ciencias Económicas difundió un comunicado donde le indica al Gobierno que es urgente acudir a los organismos multilaterales para obtener financiamiento, con la finalidad de asegurar el suministro de materias primas a las empresas y así ayudar a que el país salga de la recesión.

"La disminución del precio internacional del petróleo hace que los ingresos por exportación no alcancen para cubrir el pago de las importaciones, el servicio de la deuda financiera y lo adeudado a los proveedores extranjeros. Debido a esta estrechez de divisas, muchas empresas no han podido importar los insumos y/o equipos y repuestos que requieren sus actividades productivas. Por tanto, es necesario iniciar negociaciones cuanto antes con organismos financieros internacionales para concertar un importante financiamiento externo que permita cubrir, junto con los ingresos por exportación, los compromisos externos de la nación", dijo la Academia.

VÍCTOR SALMERÓN