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Víctor Álvarez: ¿Qué pasa en PDVSA?


Agosto 06, 2016

Según el Informe, en 2015 los ingresos de PDVSA alcanzaron los $ 55,3 millardos, 45% menos que en el año anterior, debido a que la extracción se redujo a 2,8 millones de b/d, cuyo precio promedio cayó de 88,42 $/b a 44,65 $/b. Estos datos sugieren las dificultades financieras por las que atraviesa la compañía. En efecto, el estancamiento de los precios del petróleo y el declive de la producción, aunado a los próximos pagos de su deuda externa y las cuentas por pagar a proveedores se conjugan para poner a la empresa en serias dificultades. Solo el servicio de la deuda externa en octubre y noviembre ronda los $ 4 millardos. Y para 2017 este monto asciende a $ 7 millardos. Las obligaciones con proveedores suman $ 19 millardos. Por si fuera poco, la deuda con el BCV se aproxima a los $ 7 millardos.

Las cuentas por cobrar por convenios energéticos y otros conceptos llegan a $ 6,3 millardos. Para adelantar el cobro de estas facturas PDVSA ha concedido grandes descuentos: Ancap de Uruguay pagó $ 267 millones por una deuda total de $ 351 millones; Jamaica anticipó $ 1,5 millardos por una deuda de $ 3,2 millardos y República Dominicana solo pagó $ 1,7 millardos de dólares por una factura pendiente de $ 2,7 millardos. Como los ingresos lucen insuficientes para honrar todos los compromisos, para no caer en un impago PDVSA trabaja en el reperfilamiento de su deuda externa con el fin de posponer los pagos de 2016 y 2017. Asimismo ha propuesto un canje de la deuda comercial por deuda financiera para que los proveedores puedan continuar con sus operaciones y no afecten el desempeño de PDVSA. Para poner al día sus deudas con el BCV, PDVSA le entregó pagarés de la Caja de Ahorro Rural de Nicaragua y ALBA Petróleos de El Salvador por $ 4,2 millardos.

PDVSA con exceso de peso
Ante la inoperancia del Estado burocrático, el Gobierno delegó en PDVSA la creación de filiales para la producción de alimentos, construcción de viviendas, distribución de gas doméstico, etc., sin tomar en cuenta que a raíz del sabotaje a la industria petrolera se produjo un despido masivo de 18 mil profesionales de alto nivel que dejó a la compañía sin el talento humano y las capacidades gerenciales necesarias para encarar con eficiencia y éxito semejante tarea.

Esta sobrecarga de PDVSA ha repercutido en su capacidad productiva. El reporte oficial del Gobierno de Venezuela a la OPEP registra caídas en la producción. El promedio en mayo fue de 2 millones 370 mil barriles por día; es decir, 120.300 barriles menos que el promedio de abril de 2.490.000 b/d. Levantar la producción y mejorar la eficiencia exige concentrar sus capacidades y recursos en las actividades esenciales de la industria. Esto le permitirá a PDVSA enfocar sus menguados ingresos en optimizar la extracción de crudos medianos y livianos, incrementar el factor de recobro y repotenciar su capacidad de refinación.

Aún con el colapso de los precios del petróleo, en comparación con los altos costos de extracción en aguas profundas, los menores costos en la FPO dan una ventaja para atraer nuevas inversiones que sustenten los planes de expansión. De allí la importancia de aliviar a PDVSA de la enorme carga de actividades que la convirtieron en una gigantesca, pesada e ineficiente corporación.

Según el informe de auditoría de KPMG: "En diciembre de 2015, como parte de un plan de revisión de procesos y estructuras, en el cual la compañía está orientada a concentrar esfuerzos principalmente sobre sus filiales petroleras, la Asamblea de Accionistas aprobó la segregación de gran parte de las filiales no petroleras y su transferencia al accionista, a su valor en libros".

Esto quiere decir que PDVSA ha puesto en marcha un proceso de reingeniería para concentrarse en sus actividades medulares de extracción y refinación y aliviar la carga que ha significado dedicar tiempo y recursos a otras actividades ajenas a la actividad petrolera. En un año prevé desincorporar las filiales América S.A., PDVSA Industrial, PDVSA Naval, PDVSA Salud, PDVSA Agrícola, PDVSA Gas Comunal, PDVSA Desarrollos Urbanos S.A. y la Empresa Nacional de Transporte.

PDVSA ha distraído muchos recursos en programas no consubstanciales al negocio petrolero. De acuerdo a los estados financieros, los gastos de esas filiales aumentaron 94% en comparación con 2014, al pasar de Bs. 136.246 millones a Bs. 246.382 millones. Pero el colapso de los precios del petróleo ha obligado a reducir su aporte a los programas sociales y a transferir las mencionadas filiales a los ministerios o entes públicos que tengan la competencia en cada materia.

El Ministro de Petróleo reconoció en la XXXVIII Asamblea de la Cámara Petrolera que fue un error estatizar las empresas de servicios: "Debemos ir a un nuevo modelo con mayoría del sector privado y eso pasa por un reconocimiento de errores. Creo que lo que se hizo en el lago de Maracaibo tuvo muchos errores, debemos reconocerlo y hemos ido a un esquema en el cual a todos aquellos empresarios, que aún quieran continuar, vamos a devolverle sus actividades".

Dipro insostenible para PDVSA
Ante el estancamiento de los precios del petróleo, la irracionalidad de la tasa Dipro recae con toda su fuerza sobre PDVSA. Si los precios del petróleo logran estabilizarse en torno a los 40 $/b, pero la compañía petrolera es obligada a vender el mayor porcentaje de su ingreso en divisas a la tasa de 10 Bs/$, eso quiere decir que por cada barril de petróleo de 159 litros, PDVSA apenas obtiene 400 Bs/b. Es decir, solo 2,5 Bs por litro de petróleo, menos de lo que cuesta un caramelo. Por eso, al convertir parte de su ingreso en divisas a la tasa Dipro de 10 Bs/$, los bolívares que recibe no le alcanzan para pagar una nómina de más de 140 mil trabajadores, honrar sus deudas con proveedores y contratistas, transferir aportes a los programas sociales y mantener al día las obligaciones con el fisco. Y, justamente, eso es lo que lleva a PDVSA a endeudarse con el BCV.

Unificar el régimen de cambios múltiples en torno a la tasa Dicom (que al momento de escribir este artículo había alcanzado los 644 Bs/$) generaría suficientes bolívares para que PDVSA pueda pagar la nómina y honrar todas sus deudas y compromisos. Esto eliminaría la presión que se ejerce sobre el BCV, el cual es obligado a realizar desmesuradas emisiones de dinero sin respaldo para financiar el déficit de PDVSA y otros entes públicos, cuestión que se ha convertido en el principal factor propagador de la inflación.

VÍCTOR ÁLVAREZ