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Venezuela: Un sistema político híbrido


Octubre 03, 2014

Para comprender adecuadamente lo que está sucediendo en la Venezuela de hoy, es conveniente reflexionar sobre la naturaleza del sistema político que tenemos. Cabría hacerse preguntas como estas: ¿Es Venezuela una democracia? ¿Es una dictadura? ¿Es acaso un sistema inédito? Para los especialistas venezolanos en Ciencias Políticas B. Alarcón y A. Álvarez, el régimen político que vive Venezuela desde la presidencia de Hugo Chávez hasta hoy, no es nada inédito, no es una democracia ni tampoco una dictadura. Venezuela experimenta desde 1999 la aplicación de una fórmula que ha sido común entre gobiernos con vocación autoritaria, a partir de la finalización de la Guerra Fría, varias organizaciones en el mundo estudian y monitorean permanentemente la democracia, a través de numerosos índices e indicadores. Evalúan a todos los países con las mismas reglas para ser objetivos.

Tres de los índices más usados, pertenecen a las organizaciones Freedon House, The Polity IV Project y a The Economist. Coinciden en afirmar que Venezuela no es una democracia, sino un régimen al que catalogan como Régimen Híbrido. Cinco indicadores son esenciales para estos estudios: procesos electorales y pluralismo, libertades civiles, el funcionamiento del gobierno, participación política y cultura política. La combinación de estos indicadores ha permitido clasificar a 167 países en cuatro tipos de regímenes políticos: democracias plenas, democracias débiles, regímenes híbridos y regímenes autoritarios.

The Economist, define a los regímenes híbridos, dentro de los cuales se ubica a Venezuela, como aquellos en que: "los procesos electorales se desarrollan con irregularidades sustanciales por lo que no pueden considerárseles como justos y libres. Las presiones gubernamentales sobre la oposición y sus candidatos son comunes. Las debilidades son mayores a las que se presentan en las democracias débiles en aspectos tales como la cultura política, el funcionamiento de sus gobiernos y la participación política. La corrupción tiende a ser generalizada y el estado de derecho es débil. La sociedad civil es débil. Es común la persecución y presión sobre medios y periodistas y el poder judicial no es independiente".

Para el año 2012 The Economist concluye, que 51,5% de la población del mundo no vive en democracia. La otra mitad vive bajo alguna forma de autoritarismo, una de las cuales son los regímenes híbridos. En 37 países, incluyendo a Venezuela, se han impuesto este tipo de regímenes, que concentra al 14,4% de la población total del planeta. Por ello, lo que ocurre en Venezuela, no es algo inédito, sino que se repite en otros países de tendencia autoritaria.

Jorge Sánchez Melean