Síguenos en: Menu

Venezuela equibocación tras equibocación: ¿dónde vivimos?


Febrero 26, 2015

No podemos afirmar que vivamos en un país normal sino esencialmente anacrónico por naturaleza. No estamos en guerra, pero se producen miles de muertos como si estuviésemos en una; hablamos de país potencia y no se consigue ni una aspirina; se habla de ética revolucionaria y estamos cundidos de narcotraficantes dirigiendo la Alta Política del Estado – Gobierno. Hablamos de democracia cuando en realidad estamos frente a un sistema dedocrático que quita y pone a su buen saber y entender.

Una visita de minutos a un preso político por parte de unos ex presidentes se ha transformado en un drama político y casi que genera un conflicto internacional, porque el Vicepresidente Arreaza aparentemente siguió instrucciones de sus amos naturales y se levantó con el pie equivocado. Ahora alcaldes en funciones y escogidos electoralmente son arrestados y encarcelados; poniendo en evidencia lo instintivo y visceralidad de las decisiones de gobierno y la forma como nunca se planifica y siempre se improvisa. Un régimen que así se comporta, está condenado al fracaso.

Ahora Antonio Ledesma, pasa a ser un error político garrafal que tan solo ha servido para encrespar la animadversión en contra del gobierno y deja en evidencia un gobierno errático, y en lo interno tirarle arenita a la gradería para desviar la atención de los graves problemas que aparentemente son incapaces de encontrarles alguna solución.

El funcionamiento de este Estado fallido y forajido, no deja por parte de su gobierno posibilidad alguna de redención; todo lo contrario, se ahoga en el lodazal profundo de sus contradicciones y errores llevándose por delante a toda una nación sin importarles las consecuencias. Esto hechos, la historia se cobra con mucho dolor y tristeza a quienes hozaron utilizar el poder, para su beneficio muy personal.

Ahora bien, colocándonos en perspectiva, rehacer nuestro país y reconstruir el complejo edificio de las relaciones internacionales pasa por construir desde sus cimientos nuestra Cancillería que hoy no pasa de ser un "muladar", un antro de mala muerte, que fenece entre la mengua y las intrigas palaciegas de poca monta; que nos han conducido al presente estado de descrédito y confusión. Como así, en cada área de funcionamiento del estado, sea en el campo de la Justicia, electoral y fiscalía, entre muchas más.

En este mar de confusiones vive el colectivo venezolano. Entre las bufonadas que buscan distraer, el desabastecimiento, la inseguridad, la inflación, la especulación y los pésimos servicios transcurren los días para la familia venezolana. Ahora, una persecución implacable hacia ciertos líderes de la política de oposición que cierran el día con brioche y no precisamente de oro, dividen la nación en tantos toletes que no logra luego articular. Quedando cada vez más solo e identificados como los responsables del caos nacional.

José Pons
joseponschene@hotmail.com
@joseponsb