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VENEZUELA 2016: La crisis económica actual por Carlos Alberto Ramones


Marzo 05, 2016

La economía venezolana actual presenta profundos desequilibrios macroeconómicos que se evidencian en diferentes variables económicas:

Coexistencia de tres tipos de cambio oficiales, aunados al tipo de cambio del mercado paralelo (el cual es unas 130 veces superior al tipo de cambio oficial más bajo), inflación galopante (en 2014 fue de 68,5 % y se estima que en 2015 cerró aproximadamente en 200 %, aunque el BCV no ha suministrado ni siquiera cifras estimadas al respecto), escasez acentuada de bienes de todo tipo, inclusive de medicinas y productos de la cesta básica, aumento constante del gasto público en un escenario de disminución drástica de los precios del petróleo, lo cual se traduce en un acentuado déficit fiscal (el cual trata de superarse mediante el endeudamiento y la emisión de dinero inorgánico), falta de inversión productiva,lo que aumenta eldesequilibrio entre oferta y demanda, manejo inadecuado y poco transparente de las divisas, acentuada disminución de las importaciones, baja pronunciada de las reservas internacionales.

La situación anteriormente descrita ha provocado un importante decrecimiento del PIB, por lo que sería apropiado concluir que la economía venezolana se encuentra actualmente en estanflación. A pesar de ello, los encargados de la política económica gubernamental lucen postrados, incapaces de tomar decisiones que tiendan a revertir la altamente preocupante situación descrita. La sensación en los diferentes estratos de la sociedad es que estamos ante un colapso inminente, ante una situación sin precedentes en el país en el ámbito económico, que se evidencia en las diferentes columnas o "colas" de ciudadanos apostados diariamente en distintos locales o comercios en todos los estados del país, buscando alimentos y otros productos para el consumo.

Diversas voces se han alzado solicitándole al Ejecutivo Nacional, la atención inmediata del gravísimo problema económico que enfrentamos, mediante la aplicación de los correctivos que dispone la ciencia económica.

Altamente preocupado por la compleja situación descrita, me permitiré señalar algunas medidas relativas al área cambiaria, fiscal, monetaria y de la propia economía real o productiva, las cuales considero deben aplicarse de inmediato, a los fines de superar dicha situación y preservar el salario real de los venezolanos.

POLÍTICA CAMBIARIA

En primer lugar, debe irse a la unificación cambiaria en el mercado de divisas. El país no puede continuar con tres tipos de cambio oficiales, porque se distorsiona el sistema de precios y se estimula la corrupción. Por lo demás, la dificultad para acceder al otorgamiento de divisas y la opacidad existente en la liquidación de las mismas, obliga a buena parte de los demandantes a acudir al mercado negro o paralelo, de tal forma que el tipo de cambio que prevalece en este mercado se convierte en el referente para el marcaje de precios de los productos. En este sentido, propondría un tipo único de cambio que podría estar alrededor de Bs. 300,00 por dólar (el paralelo se cotiza actualmente a más de Bs. 800,00 por dólar), reservándose el Estado la potestad de establecer subsidios para alimentos y medicinas, rubros altamente sensibles para la población de menores recursos.

Por otra parte, se requiere verdadera pulcritud en el manejo de las divisas, las que por derivarse de las exportaciones petroleras pertenecen a todos los venezolanos. En este sentido, dadas las denuncias públicas formuladas, es pertinente exigirle a la Asamblea Nacional una investigación a fondo acerca del otorgamiento de divisaspor parte de Cadivi y Cencoexdesde su creación, y en caso de determinarse irregularidades en su otorgamiento, proceder a establecer las sanciones que el ordenamiento jurídico estipula.

POLÍTICA MONETARIA

Para frenar la inflación y los altos índices de escasez, es necesario parar de inmediato la emisión de dinero inorgánico por parte del BCV, para financiar el déficit público (cerró el año 2015, de acuerdo a cifras de diversos organismos, en aproximadamente 18 % del PIB). Es vox populi que el gobierno ha venido financiando el déficit de diversas empresas del Estado (PDVSA, empresas básicas de Guayana), a través de este mecanismo. Buena parte de la inversión social también se ha financiado mediante este perverso procedimiento. Ello se ha traducido en un aumento sustancial de la masa monetaria en circulación, lo que sin duda origina presiones inflacionarias. Esta medida requiere, desde luego, que el BCV recupere su plena autonomía.

Diversos instrumentos de política monetaria se utilizan para disminuir las presiones inflacionarias. Dados los altísimos niveles de inflación que viene padeciendo nuestra economía desde los últimos tres años, a los ya tradicionales instrumentos como el redescuento, las mesas de dinero o el encaje legal, pudiera sumársele uno adicional que ya fue implementado en la década de los 90. Me refiero a los denominados "Bonos Cero Cupón"; éstos son títulos que no devengan intereses, sino que son emitidos a descuento y al momento de su redención o vencimiento, son rescatados por el Estado a su valor nominal. Este debe ser un mecanismo de corto plazo y que no puede implementarse de forma aislada, ya que al devolver al vencimiento de los bonos una suma superior a la que se retiró de circulación, se corre el riesgo de exacerbar la inflación.

POLÍTICA FISCAL

Con el precio del petróleo rondando actualmente los 28 dólares por barril, es imprescindible "ajustarse el cinturón", es decir racionalizar el gasto público. El gobierno debe establecer claramente cuáles son sus prioridades en relación a la inversión social. No hay espacio para el derroche,en este sentido.A este respecto, debe implementarse una política integral, que tome en consideración el impacto de las medidas a tomar, en diversos sectores de la población y particularmente en los sectores más pobres.

Asimismo, se deben buscar nuevas fuentes de financiamiento, habida cuenta que el presupuesto nacional se elaboró tomando como premisa un precio del barril de 40 dólares. Una reforma a la Ley del Impuesto Sobre la Renta para hacerla más progresiva, en el sentido de pechar en mayor medida a los que devengan mayores ingresos, apuntaría en esa dirección. Asimismo, debe analizarse en detalle cuales son los niveles impositivos actuales del sector financiero (banca y seguros). Diversos estudios señalan que este sector es el que se ha apropiado en mayor medida, de la renta petrolera en los últimos 15 años; en consecuencia deberían hacer un mayor aporte al fisco nacional.

También es perentorio el ajuste en el precio de los combustibles. Todas las encuestas realizadas señalan que un elevado porcentaje de la población se muestra de acuerdo con el aumento del precio de la gasolina. Pienso que este aumento debe ser sustancial; de esta medida se derivarían varios efectos positivos: se racionalizaría el uso de este recurso no renovable, lo cual tendría un impacto ambiental favorable y, por otra parte, se desestimularía el contrabando que tantos efectos perniciosos nos produce, no solo por la propia salida ilegal del producto, sino también por los ingentes recursos que deben destinarse al combate de este flagelo, de manera que habría un importante ahorro de recursos para el Estado.

Algunas personas han manifestado que este ajuste de precio sería inflacionario, dado que el transporte de carga y de personas en el país, se realiza casi completamente a través de medios que usangasolina y gasoil. No obstante, una parte de los cuantiosos ingresos que se obtendrían por el incremento del precio de los combustibles (los estudios a este respecto indican que de eliminarse el subsidio actual a la gasolina, el estado obtendría más de 10.000,00 millones de dólares anuales),podría utilizarse para mejorar el transporte público y subsidiarlo, a fin de no impactar demasiado a los sectores populares, quienes son los que en mayor medida demandan este servicio.

Incluso, estos ingresos extraordinarios pudiesen permitir una rebaja importante al impuesto al valor agregado (IVA); impuesto pernicioso que impacta directamente al nivel general de precios y que si bien es cierto lo deben pagar todos por igual, castiga en mayor medida a los sectores de menores ingresos. Los funcionarios del SENIAT podrían fácilmente determinar cuál sería la disminución adecuada de este impuesto, considerando diversos escenarios de disminución y su impacto en la recaudación, comparándolo con los ingresos adicionales producto del aumento de los combustibles.

También contribuiría a sanear las finanzas del estado, una reestructuración de la deuda pública.Durante este año, la República debe cancelar alrededor de 16.000,00 millones de dólares por concepto de deuda externa. Con los alicaídos precios del petróleo a nivel internacional (cuya tendencia sigue siendo a la baja) y el nivel dramáticamente bajo de las reservas internacionales, estos pagos se tornan muy cuesta arriba, existiendo la posibilidad a mediano plazo, de caer en "default". El gobierno debería buscar acuerdos con los diferentes acreedores internacionales, a fin de lograr un alivio en relación a la cancelación de la deuda externa en estos próximos tres o cinco años. De esta forma se dispondría de mayores ingresos para acometer la reestructuración económica que el país está reclamando.

Es necesario asimismo, revisar el uso de los recursos administrados por el FONDEN. Este fondo se ha alimentado con una suma considerable de divisas proveniente del Banco Central y de PDVSA, sin que hasta el momento se hayan rendido cuentas claras acerca de la ejecución de esos recursos.

ESFERA REAL DE LA ECONOMÍA

La solución estructural a la compleja situación que caracteriza hoy a la economía venezolana, pasa por aumentos sostenidos de la producción y la productividad interna. Para ello debe generarse un clima de confianza (con reglas claras, con seguridad jurídica), que permita la concertación del sector público y privado, para desarrollar planes y proyectos que estimulen el aparato productivo nacional.

Ayudaría mucho a la creación de ese clima de confianza, hacer un inventariode las múltiples expropiaciones efectuadas por el estado, muchas de las cuales aún están pendientes de pago y otras fueron canceladas con años de retraso, lo que ha causado un daño patrimonial a sus antiguos propietarios, a pesar de que el artículo 115 de la Constitución establece que "solo por causa de utilidad pública o interés social, mediante sentencia firme y pago oportuno de justa indemnización (resaltados propios), podrá ser declarada la expropiación de cualquier clase de bienes". Es tarea pendiente de los organismos del estado ejecutores de estas expropiaciones, presentar un balance acerca del resultado de las mismas, es decir, en qué condiciones de producción se encuentran las fincas y otros activos expropiados, a que porcentaje de su capacidad instalada están produciendo, cuáles son sus niveles de empleo, cuál es su rentabilidad, etc. En conclusión, debe conocerse si los activos expropiados presentan mejores condiciones de producción y productividad, de las que ostentaban antes de su expropiación.

Creo firmemente que en virtud de la precaria situación financiera por la que atraviesa actualmente Venezuela, la única forma de solventar la grave crisis económica, es invitando al capital privado nacional y extranjero, a participar activamente en la producción de bienes y servicios. Se requiere de capital fresco para adelantar las inversiones necesarias que generarán empleo y producción. Solo así podremos solventar efectivamente, la escasez de productos de todo tipo que observamos hoy en nuestro país.

En Venezuela, en los últimos 15 años, los sectores que presentan un crecimiento significativo son el financiero (a través de actividades especulativas), comercio y servicios diversos, telecomunicaciones (sobre todo en telefonía celular) y la construcción, particularmente a partir de la implementación de la Gran Misión Vivienda Venezuela. También han crecido, algunos subsectores dentro del sector agropecuario (producción avícola, porcina, cereales, legumbres), si bien en muchos casos, el incremento de la producción es insuficiente para abastecer la creciente demanda, derivada de la constante expansión del gasto público.

El sector secundario o manufacturero que es el verdadero dinamizador de la economía, se encuentra prácticamente postrado. Actualmente la contribución de este sector al Producto Interno Bruto, muestra una tendencia decreciente, al pasar de un 17,66 % en 1997, a un 13,71 % en 2013 según cifras del BCV. Es muy probable que para el cierre de 2015, esta contribución sea aún menor.

Todo esto se traduce en una distorsión del necesario equilibrio intersectorial, observándose entonces, que el sector terciario de la economía absorbe una proporción extremadamente alta del empleo (comercio y servicios, en particular la burocracia en los diferentes niveles de gobierno), lo que genera una baja productividad en la economía como un todo.

Es necesario diseñar políticas de estímulo a la actividad industrial y agroindustrial. Estas políticas deben abarcar aspectos técnicos, financieros y de incentivos fiscales, arancelarios y para arancelarios, para los inversionistas nacionales. También es imprescindible crear estímulos para la inversión extranjera directa, que se traduzca en transferencia tecnológica y cuyos procesos industriales impliquen un alto porcentaje de valor agregado nacional. El objetivo sería lograr a mediano plazo, una contribuciónno menor del 20 %, de la manufactura al PIB.
A nuestro juicio, adicionalmente a las necesarias y cuantiosas inversiones que deben efectuarse en la industria petrolera como ente dinamizador de toda la economía, los principales esfuerzos deben hacerse en las siguientes industrias:

Industria Agroalimentaria
Industria Petroquímica
Industria Siderúrgica y del Aluminio
Industria Metalmecánica


En estas actividades son evidentes las fortalezas que posee nuestro país, por lo que un plan de cuantiosas inversiones, tanto del sector público como privado (nacional y extranjero), que contemple procesos de integración vertical y horizontal, garantizaría nuevos desarrollos aguas abajo, como consecuencia de las actividades conexas que se generarían.

También considero importante hacer esfuerzos adicionales en la industria automotriz, pero no solo en el ensamblaje de partes de procedencia extranjera, sino en la elaboración interna de autopartes y repuestos necesarios para nuestro parque automotor, tanto de pasajeros como de carga.

Asimismo, debe estimularse la producción de línea blanca y marrón,la cual en buena parte abastecería la demanda de las soluciones habitacionales producidas por la Gran Misión Vivienda Venezuela y de la Misión Vivienda Equipada, que desarrolla el Gobierno Nacional. Estas medidas permitirían un considerable ahorro de divisas a nuestra economía.

Todo esto requiere una reorientación del gasto público que permita estímulos mayores a dichas actividades. En cualquier país, la forma en que el gobierno gasta sus ingresos ejerce un efecto determinante en la producción interna. Esto es aún más evidente en Venezuela, cuya economía se mueve desde hace un siglo, casi exclusivamente a través del ingreso petrolero, actividad que es controlada por el estado, de manera que el modo en que se gasta la renta petrolera, determina en gran medida la oferta de los diferentes productos, es decir, el gobierno puede a través del gasto, privilegiar una u otra actividad económica.

Si el gasto público se destina en buena medida a efectuar importaciones de bienes de consumo final elaborados en otras latitudes, no se estimula la producción interna. En este sentido, son fundamentales economías externas (puertos, aeropuertos, transporte de carga, vialidad interna, servicios básicos), para que losempresarios dispongan de facilidades para la incorporación de maquinarias, equipos e insumos, a sus procesos industriales. De esta forma, la demanda interna podría ser satisfecha en gran medida por la oferta interna e incluso podrían generarse excedentes para la exportación. Dado que estas obras de infraestructura requieren inversiones considerables, el nuevo Ministerio de Comercio Exterior e Inversiones Extranjeras, debería considerar mecanismos de asociación con el capital extranjero.

También deben destinarse importantes recursos ala formación y especialización técnica del factor humano para la producción en las diferentes industrias, como forma de incrementar la productividad e incorporar un mayor porcentaje de valor agregado nacional.

Esto reviste una importancia fundamental, ya que nuestra incorporación como miembros plenos del MERCOSUR, hace imprescindible mejoras importantes en la productividad nacional, en aras de poder competir y complementarnos con los otros estados miembros.

Por último y en función de la transparencia y de generar confianza, deben investigarse las cuantiosas denuncias sobre hechos de corrupción. Existe una sensación de impunidad total, de complicidad o indiferencia de las instituciones en relación a las denuncias formuladas contra altos funcionarios gubernamentales. Es propicio el momento para que la sociedad como un todo, le exija al Poder Legislativo abocarse a las investigaciones correspondientes, a los fines de determinar las responsabilidades a que hubiere lugar y de ser así, aplicar las ejemplarizantes sanciones que nuestro ordenamiento jurídico dispone.

Carlos Alberto Ramones Ávila