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URGENCIA ECONÓMICA: Neuro J. Villalobos Rincón


Marzo 05, 2016

"El discurso y la acción política tienen que materializar las soluciones a las verdaderas necesidades de una sociedad tratada injustamente por gobiernos que continuamente olvidan el compromiso con sus ciudadanos." Neuro J. Villalobos R.

Es trágico, inhumano y enojoso que en la actual situación crítica del país, el régimen sólo procure su propia salvación para continuar una gestión catalogada como la peor de toda nuestra existencia republicana. Es necesario insistir en explicar a los venezolanos que la crisis no la provocó la caída de los precios del petróleo, este hecho la empeoró. Si se hubiera tenido una actitud responsable y previsiva en lugar de 17 años de derroche, de mesianismo, de caprichos tercermundistas y de corrupción sin freno, la crisis actual pudiera ser manejable. Es la terrible mezcla de ignorancia, ineptitud, negligencia y falta de ética en la gerencia de la cosa pública lo que nos ha colocado ahora no en condiciones de emergencia sino de urgencia económica.

El régimen, con la muleta de un bochornoso tribunal de justicia, continúa saltando la barrera constitucional. Logró un decreto de emergencia económica plenipotenciario, negado previamente por la Asamblea Nacional en uso de sus atribuciones constitucionales, creyendo que con una simple declaración burocrática puede enfrentar con éxito la urgencia económica que nos atosiga. Se requiere de condiciones objetivas y efectivas que generen confianza y credibilidad para atraer inversiones que son fundamentales para producir bienes y servicios e importar equipos y materia prima que ponga en funcionamiento el engranaje industrial y agropecuario.

Ya lo he manifestado en otras ocasiones, el hambre no espera, desespera, y la desesperación es hija de la ansiedad y hermana de la angustia. Es muy mala consejera, sobre todo si se vive en un estado de sobresalto permanente y de incertidumbre por no encontrar caminos que garanticen encontrar una vida más digna. Las voces agoreras no deben hacerle el juego al régimen solicitándole a un poder legislativo con dos meses apenas de instalación, la solución de problemas gestados en diecisiete años de desbarajuste económico y de degradación política.

Estamos inmersos en un proceso de descalabro institucional. El desconocimiento del poder legislativo por parte de los otros poderes del Estado es un acto de irresponsabilidad y perversión que acarreará consecuencias futuras a los gobernantes de hoy. La voz del pueblo, que ya no se considera la voz de Dios, estará clamando justicia y pidiendo que sea implacable.

Neuro Villalobos Rincón