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Totalitarismo y paramilitarismo


Noviembre 05, 2014

"La historia de este siglo es la historia de una gigantesca decepción. Su ruina representa el ansiado fin de la locura". Jorge Volpi.

Por falta de una buena política económica caemos en los brazos del militarismo. Esta revolución es un teatro que se sustenta en las taras ideológicas y en el sumiso encanto del Castrocomunismo, colocándonos en una vergonzosa y dolorosa situación de minusvalía frente al mundo civilizado.

La historia no se repite pero los errores sí. Cuando en el mundo se produjo el viraje ideológico de la China, la URSS, Alemania y Vietnam, nosotros emprendimos veloz carrera por los caminos que conducen al desastre del cual huían temerosos esos países que ensayaron las prédicas de un marxismo enfocado en la violencia y la destrucción de los pueblos.

Esos crueles y costosos intentos lo habían denunciado varios ideólogos del socialismo real, Octavio Paz y Aníbal Quevedo entre ellos, que compartieron su desasosiego: "Después de incontables esfuerzos, se ha podido comprobar que, como muchos de nosotros habíamos advertido, la revolución fue un fiasco" y remataban afirmando: "Detrás de sus buenos deseos, sus ansias de mejorar el mundo y su pasión por la utopía, siempre se ocultó una tentación totalitaria. SIEMPRE!".

Por su lado, Fernando Savater es punzante cuando expresa: "no puede reducirse la política decente al antimilitarismo, pero sin antimilitarismo no creo que haya política decente".No cabe la menor duda que nosotros estamos cometiendo los mismos viejos errores al seguir caminos ya desandados. Tenemos encima un régimen totalitario que ocupa todos los espacios de libertad de los ciudadanos, y un militarismo corrupto. Ambos bofetean a diario la dignidad nacional.

Este régimen comenzó como empiezan todas las revoluciones, con ideales y utopías, y terminará como todas, como una farsa o como una locura histórica. Los hechos son evidentes, las contradicciones entre el totalitarismo económico y político, y los principios democráticos afloran inexorablemente. El gobierno cede ante el militarismo criollo para tratar de mantenerse en el poder. No hay voluntad de rectificación, el espíritu de rapiña se impone. La lucha es entre dictadura o democracia.

Neuro J. Villalobos Rincón
nevillarin@gmail.com