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Todos al cielo


Febrero 18, 2015

No hay posibilidad para los venezolanos de hoy de pasar por el purgatorio. Iremos directos al cielo. Los dieciséis años de gobierno chavista han servido para limpiar las almas, aun de los más pecadores. Y ningún tema más apropiado para este miércoles de ceniza que este, cuando comienza la cuaresma.

En estos tres lustros de gobierno autoritario hemos tenido crímenes no aclarados desde el del fiscal Danilo Anderson hasta el del estudiante Bassil Da Costa. Mentiras oficiales que van desde los intentos de magnicidio y golpes de estado inventados hasta el verdadero día de la muerte de Chávez. Vergüenza internacional que va desde "el por qué no te callas" hasta los dislates que un gobernante como Maduro hace en público con el idioma.

Los suplicios que en todas las ciudades de Venezuela pasa el pueblo para conseguir alimentos y medicinas, expían las culpas hasta de los que creyeron que los militares llevarían al país a un estadio superior. No éramos polvo, pero en polvo nos han convertido, con la inflación a la que nos han llevado. Hemos llegado lamentablemente a una anemia tal, donde hasta la noticias más graves como la de los millones depositados en Suiza por funcionarios del actual gobierno, que no es otra cosa que un descarado robo a las finanzas públicas, pasan como una cosa normal. Nos han convertido en un pueblo mandado por ladrones. Y como dice el ordinal católico de estos días, hay que rogar a Dios porque "la polilla y la orina les corroa el tesoro robado".

Por eso que importante es en estas circunstancias pedirle a Dios que no cierre la boca de hermanos como Leopoldo López, Antonio Ledezma y María Corina Machado, que son los únicos que no enmudecen ante los espíritus malignos que nos gobiernan. Así mismo hay que rogar a Dios, porque ellos y la gran mayoría del pueblo venezolano que hoy adversa esta dictadura, no desfallezcan en el afán de batallar contra el oprobio infligido.

Qué nos puede pasar que ya no nos haya pasado, si hemos tenido muertes en las cárceles, en manifestaciones públicas, en homicidios diarios, en asesinatos presentados como suicidios, secuestros perpetrados por policías, crímenes en sedes diplomáticas como el ocurrido en Kenia, magistrados y militares desertores del chavismo que han cantado hasta el popurrí guajiro.

Pero como dice el lema de la Universidad del Zulia "post nubila phoebus" tras la oscuridad la luz. Aunque el gobierno prohíba utilizar la palabra transición, esta vendrá. El detonante será un imponderable, por eso es que no podemos creer en esos golpes imaginarios fabricados por un gobierno atribulado. Lo que sí es interesante ponderar es cuál será la cara de gobernantes latinoamericanos, del Secretario General de la OEA o de Unasur, cuando se revelen los grados de corrupción y traperías del actual gobierno venezolano, para entonces derrocado, sustituido, en una palabra, legítimamente depuesto por los votos o la fuerza de la razón. El mañana es nuestro. "La paciencia todo lo alcanza", decía Santa Teresa.

Julio Portillo