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Tarjeta amarilla en la OEA por José Toro Hardy


Julio 05, 2016

TMuchos se preguntan ¿qué fue lo que realmente ocurrió en la reunión de Consejo Permanente de la OEA? Piensan que no hubo una verdadera conclusión y que todo quedó en pura palabrería diplomática. Vamos a tratar de analizar las verdaderas conclusiones de esa reunión.

Primero: La situación de la economía venezolana fue desnudada y desmenuzada en el informe del secretario general Almagro.


Segundo: Se refirió con detalle Almagro a la situación política y presentó los argumentos que en su criterio, señalan que en Venezuela se ha producido una alteración del orden constitucional que afecta gravemente el orden democrático.

Tercero: El informe de Almagro, aprobado en la OEA, pone en evidencia que el gobierno de Venezuela se está quedando aislado en el continente. La canciller hizo lo imposible por pedir la renuncia de Almagro y además por que se cancelase la convocatoria del secretario general al Consejo Permanente. Por último procuró que no se aprobase la agenda de la reunión. No logró nada.

En esa reunión el chavismo perdió por primera vez desde que llegó al poder, una votación en la OEA. La última vez que se consideró el caso venezolano fue en el 2014, cuando Panamá le cedió su silla a María Corina para que expusiese la situación de su país. Venezuela se opuso y su solicitud fue sometida a votación por el Consejo Permanente. En aquella ocasión el gobierno venezolano obtuvo el respaldo de 22 naciones, en tanto que solo 3 votaron en contra (EE UU, Canadá y Panamá).

En esta ocasión 20 de los miembros de la OEA votaron en contra de la propuesta de la canciller venezolana, que obtuvo el respaldo de 12 votos. Hubo 2 abstenciones. Se volteó la tortilla.

¿Qué cambió en la OEA? En primer lugar, se produjo una modificación substancial en la posición de varias naciones del Caribe y Centroamérica. Seducidas por los subsidios petroleros que reciben a través de Petrocaribe, estas naciones votaban masivamente a favor de cualquier propuesta del gobierno de Caracas. Ese voto monolítico se rompió. En esta ocasión Jamaica, Bahamas, Honduras, Guatemala, Belice, Barbados, Surinam y Guyana se le insubordinaron. Trinidad y Santa Lucía optaron por salvar el voto.

Pero el tema asume proporciones mucho mayores. Reflejando los vientos de cambio en la región, dos importantes países latinoamericanos cambiaron de bando: Brasil y Argentina.

La canciller Rodríguez se desbordó en insultos contra el injerencismo de la OEA promovido por Washington y se deshizo en alabanzas con respecto a Unasur.

JOSÉ TORO HARDY