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¿Suicidio económico?


Junio 16, 2015

Por qué se han ido profesionales y empresarios a otros países a producir...

En el caso de Venezuela, las dudas de si se trata de una guerra económica provienen de las siguientes interrogantes: 1.- Qué han hecho las empresas y tierras expropiadas por el gobierno para abastecer el mercado. 2.- Por qué el gobierno culpa al sector privado de la inflación si el Banco Central ha aumentado la liquidez monetaria en 70 veces por encima de los volúmenes de producción desde el año 2000 a la fecha. La política monetaria del gobierno es como lanzar billetes desde un helicóptero para igualar el poder adquisitivo entre los venezolanos sin que nadie aumente la producción. 3.- Cómo producir bienes básicos si los precios regulados por el gobierno no permiten que las empresas cubran sus gastos afectados por la inflación. 4.- Cómo obtener materias primas para producir si el gobierno no otorga divisas, las otorga a empresas de maletín por US$ 250.000 millones y además prohíbe que se negocien divisas entre particulares. 5.- Cómo el gobierno aspira que Venezuela diversifique su economía y aumente el caudal de dólares si no permite el uso libre de las divisas por parte de los exportadores y prohíbe exportación de bienes. 6.- Qué ha ocurrido con los grupos emergentes productivos estimulados por el gobierno como las cooperativas y las empresas de producción social. 7.- Qué ha sucedido con las empresas de Guayana. 8.- Cómo invertir si han aumentado los secuestros y los asesinatos en el país en los últimos años. 9.- Por qué los nuevos graduados en las escuelas y universidades bolivarianas no se han convertido en fuerza productiva del país con su esfuerzo y creatividad. 10.- Por qué se han ido profesionales y empresarios a otros países a producir y por qué los que se quedaron redujeron la producción. 11.- Por qué para cada problema productivo que genera una desacertada política del mismo gobierno se genera una nueva burocracia reguladora y no estimulan a nuevos productores. 12.- Cómo pueden ganar todos los trabajadores sueldos iguales si los resultados de sus trabajos son diferentes, los esfuerzos son diferentes, los equipos que utilizan, los libros que requieren y los laboratorios sólo los pueden financiar con ingresos suficientes.

Por esas razones es que el mundo no cree en la guerra económica, sino que sospecha que lo que ocurre en Venezuela es más bien un suicidio económico. Un suicidio por que el gobierno puede tomar medidas que no toma para impulsar la producción y superar la escasez. Y este suicidio no es sólo culpa del gobierno. También, una sincera respuesta a las preguntas anteriores debería ser la agenda de la oposición. Gracias a Dios la oposición venezolana no es tan violenta como la que observamos en Siria, Colombia o en Libia, que a las malas prácticas de esos gobiernos, responden con bombas y destrucción. No obstante la oposición, en lugar de cómo aspaviento hablar de derechos humanos por el planeta y tratar de ridiculizar al gobierno, en lugar de llamar a marchas y huelgas que terminan con muertos y frustración, debiera ir humildemente puerta por puerta por toda la nación ayudando al pueblo a desarrollar discernimiento acerca de cuáles son las políticas económicas que sirven y cuáles no.

CÓMO SE GANAN LAS GUERRAS ECONÓMICAS

El gobierno de EEUU logró combatir la escalada de los precios del petróleo en los años 70 que ahogaban su economía con investigación científica e incorporando al sector privado al desarrollo de la energía petrolera y sus alternativas. La producción petrolera de lutita, la energía eólica, termonuclear y energía solar se desarrolló como respuesta al shock petrolero de los años 70. 40 años más tarde la respuesta ha sido contundente. Más empresarios que compiten con las siete hermanas, y con la OPEP, carros eléctricos, alta capacidad de generación de energías alternativas renovables y han liberado a Estados Unidos de los carteles.

En caso que haya guerra económica en Venezuela, el gobierno debiera ser capaz de ganarla tomando medidas simples: más libertad, más estímulo a las nuevas iniciativas y protegiendo a la población de menores recursos con los nuevos empleos que las nuevas inversiones generen y con subsidios directos al consumo.

Alejandro J. Sucre
@alejandrojsucre