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Socialismo o Zoocialismo del Siglo XXI


Enero 27, 2015

Es inconcebible que estando el país en medio de una crisis generalizada, que requiere el concurso de todos, el Presidente de la República solo ponga de manifiesto un lenguaje ofensivo contra la sociedad civil en general y el sector privado de la economía en particular. Solo dejan traducir él, y muchos altos funcionarios del régimen, una obsoleta concepción de la lucha de clases, en la que ya ningún marxista serio y culto cree. Por ello, nos amenaza permanentemente con "acelerar la transición económica al socialismo productivo", cuando precisamente la insensatez de propiciar ese sistema económico fracasado en todas sus experiencias históricas, es la causa fundamental de nuestra crisis. Es posible que un mandatario, solo habituado a manejar medios de transporte, no tenga claro lo que acontece en Venezuela.

Por ello la Conferencia Episcopal venezolana expresó en su último documento: "El mayor problema y la causa de esta crisis general, como hemos señalado en otras ocasiones, es la decisión del Gobierno Nacional y de los otros órganos del Poder Público de imponer un sistema político económico de corte socialista, marxista o comunista. Ese sistema es totalitario y centralista, establece el control del estado sobre todos los aspectos de la vida de los ciudadanos y de las instituciones públicas y privadas. Además atenta contra la libertad y los derechos de las personas y asociaciones y ha conducido a la opresión y a la ruina a todos los países donde se ha aplicado".

Desde 2007 este régimen se quitó la careta de los primeros años y comenzó a profundizar su "revolución socialista". Su incapacidad de crear los ha empujado a destruirlo todo. Mientras los precios del petróleo subían hasta alcanzar tres dígitos, la revolución era una fiesta. Podían con todo desparpajo confiscar, expropiar, repartir recursos dentro y fuera del país, controlar, comprar conciencias y enriquecerse en medio de la mayor corrupción, soberbia política, prepotencia, ansia de poder, egoísmo, odio y violencia. Todas las instituciones se han venido abajo especialmente las económicas. Creyeron que el denominado Socialismo del siglo XXI era la vía eficiente para mantenerse en el poder, mediante una estatización sin límites, dependiendo cada vez más del exterior.

Repartían a manos llenas la renta "inacabable" del petróleo. Así acabarían con el "capitalismo salvaje", el mercado, la empresa y todas las instituciones "burguesas". Pero esa ilusión se les ha esfumado con la caída estrepitosa de los precios del petróleo. Es ahora cuando se están dando cuenta que la verdadera "ideología" y eficiencia del Socialismo del siglo XXI era el precio del barril de petróleo. Que sin dólares a granel el Socialismo del siglo XXI se les transforma velozmente en una sociedad de caníbales, con una escasez y un desabastecimiento que está enfrentando a los venezolanos en una guerra a muerte hasta por un kilo de harina, en colas insufribles. Y ante todo ello, la nueva casta militar y política solo amenaza con cárceles, represión a la justa protesta, insultos, irrespetos, violación de los derechos humanos más elementales y medidas económicas tardías que se quedan en la epidermis de los problemas que nos agobian. El fanatismo, el pensamiento totalitario y la lógica fundamentalista de quienes se quieren aferrar al denominado Socialismo del Siglo XXI, para sobrevivir ellos, está menoscabando los derechos humanos más elementales.

A los venezolanos nos están tratando como simples animales, obligados a soportar en silencio horas de espera para obtener los bienes esenciales de la subsistencia, después de marcarnos con un hierro o herradura policial como parte de un rebaño. En consecuencia, la utopía del Socialismo del siglo XXI (el de siempre) se está convirtiendo en la triste realidad del Zoocialismo del siglo XXI, donde somos tratados como bestias que no pueden trabajar, sino que pasan trabajo para sobrevivir. El Socialismo marxista Sr Maduro no es la solución, porque nunca será productivo: el camino es una Economía Social de Mercado, como está en la Constitución vigente. Sin concepciones ideológicas rígidas y fracasadas, "El Estado conjuntamente con la iniciativa privada" deben promover el desarrollo nacional, para lograr la justa distribución de la riqueza. Recuerde, que como afirmó su mentor Fidel Castro en 2009: "El Socialismo no nos funcionó ni a nosotros".

Jorge Sánchez Melean