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Socialismo o vandalismo


Junio 11, 2014

"La democracia debe ser algo más que dos lobos y una oveja votando qué van a comer". James Bovard.

Es respetable la posición de quienes creen en el socialismo como forma de organización social; lo que me parece estúpido es que sigan creyendo que este régimen sea socialista, pese a su inmoralidad, ineptitud y su inocultable giro dictatorial.

Una agrupación de delincuentes de cuello rojo, organizados para el atraco, asalto uso y abuso del erario y los bienes públicos; conjuntados para el irrespeto de los derechos humanos y el ultraje a la dignidad de la gente; asociados para ejercer un poder arbitrario, mientras el pueblo se hunde en la miseria, no puede llamarse gobierno socialista.

En Venezuela lo que se ha conformado es un Estado forajido, donde el principal problema de los ciudadanos es el gobierno prepotente, soberbio y ventajista, que nos impulsa a luchar por un cambio de rumbo urgente ante la degradación del ejercicio de la política y el desbarajuste económico que ya reconocen algunas voces sensatas del régimen.

Es tanta el ansia de los que ejercen circunstancialmente el poder y lo ilimitado de su ambición, que no han sido capaces de percibir lo que dicen Álvarez y Virtuoso, que la democracia en la región está en movimiento y que sobre ella pesan tres grandes expectativas ciudadanas: las demandas de bienestar social, la inclusión civil y la participación política. En cambio el régimen lo que exhibe es más desempleo, escasez, desabastecimiento e inflación que juntas se traducen en pérdida de calidad de vida; más militarismo; mayor represión y entrega de nuestra soberanía, es decir, todo lo contrario a la orientación democrática en América Latina.

Siguiendo a los autores citados, corresponde al Estado y al gobierno adoptar una forma de organización que garantice efectivamente el ejercicio permanente de la soberanía popular para la exigibilidad de sus derechos civiles, sociales, económicos y políticos. En otras palabras, lo que se exige es una democracia de ciudadanos y no una pandilla con intenciones vandálicas en cada decisión y en cada acción de gobierno.

Neuro J. Villalobos Rincón
nevillarin@gmail.com