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Señales inquietantes


Marzo 10, 2015

Si bien es cierto, que el anuncio del tercer mercado de divisas SIMADI, fue bien recibido porque se comunicó como abierto y transparente y que se regiría por la oferta y la demanda, lo que contribuiría a que retornara la confianza de los agentes económicos. En las primeras de cambio ha presentado algunas distorsiones que resultan contradictorias con los fines que se persiguen. En primer lugar el gobierno no ha inyectado las suficientes divisas para que el mecanismo fluya adecuadamente. A las limitaciones existente para la adquisición de divisas (diarias, mensual y anual), hay que añadir el hecho que la compra mínima diaria equivale a 6 meses del salario mensual y el límite de compra mensual son 40 meses de salario.

Tampoco se han publicados los montos negociados en estos primeros días de operaciones. Y el BCV no acepta posturas de venta de divisas por parte de algunos oferentes, que resulten por encima del tipo de cambio negociado por el BCV en la jornada anterior, lo que desnaturaliza el libre juego de la oferta y la demanda colocando al instituto emisor como tutor más que en árbitro del tipo de cambio. Esto queda ratificado con la presión que se ejerció sobre las casas de cambio y otros operadores cambiarios cuando la oferta del mercado resulto por debajo del precio de la subasta inicial de divisas que realizo el BCV, para arrancar con "el menudeo". El BCV no permite operaciones interbancarias en divisas.

También, la parte operativa presenta algunas dificultades por lo engorroso, para adecuarse a la dinámica de la compra venta de divisas, sin embargo le damos el beneficio de la duda. Además se evidencia la escasa información de los operadores cambiarios. Lo cierto del caso, es que si se quiere desmontar el mercado pararalelo ilegal hay que empezar por corregir estas distorsiones y restricciones del SIMADI. ¡Si se sucumbe a la tentación de crear restricciones de acceso a esta plataforma, en esa medida estamos potenciando el mercado ilegal! Eso creemos.


Alfredo Gordon