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Sé valiente. Supervísate a ti mismo


Diciembre 16, 2014

Entonces, sin alharaca, has lo que tienes que hacer, a pesar de tener miedo.

La crisis que vivimos es causada por este modelo de control que la historia ha probado siempre con pésimos resultados.

Si buscamos literatura sobre el tema, conseguiremos toneladas de excusas explicando porque no funcionaron esos modelos primitivos. Encontraremos análisis sofisticados que intentan explicar quienes fueron los culpables del fracaso. Lo que no vamos a conseguir es información sobre un caso de éxito utilizando ese modelo. Algo que nos permita entender cómo controlando y hostilizando mercados y empresas se puede construir bienestar.

Y uno se pregunta: ¿no te das cuenta que la ideología te ciega y te lleva a crear monstruos ficticios para intentar justificar el fracaso de tu modelo?, ¿que ese fracaso no tiene nada que ver con la implementación, sino que simplemente no funciona ni ha funcionado jamás?

Dejemos de lado el discurso populista, que puedo entender en términos de su objetivo para maquillar el problema, reducir los costos políticos y desviar la atención. Hablemos aquí, entre tú y yo.

Sabes que el gobierno avanzó en la expropiación de importantes factores de producción en Venezuela y que es hoy el principal actor en muchos sectores de la economía. Y ¿cuál ha sido el resultado? Si te vas a la industria cementera, donde controlas el 100% de la capacidad instalada, ¿te parece exitosa la experiencia caracterizada por caídas de producción, desabastecimiento y distorsiones en la distribución, repleta de historias de sobreprecios y corrupción que el mismo chavismo ha referido? O prefieres hablar de Sidor, cuyo resultado concreto es que dejó de ser una empresa privada productiva y rentable y ahora es un elefante público ineficiente, con pérdidas y conflictos laborales que la paran con más frecuencia que las cadenas nacionales.

Pero lo más interesante son los resultados en el sector de alimentos, hoy repleto de empresas estatales. Centrales azucareras con poquita azúcar, torrefactoras con problemas de café... y lecheras con poca leche (por cierto importada).

Y ¿cuál ha sido la respuesta a la crisis que eso causó? No ha sido corregir la raíz del problema, sino tapar las distorsiones del control con más controles y atacar a las empresas privadas que quedan, culpándolas de la crisis causada por la intervención.

¿Cómo se come el tema, por ejemplo, de atacar a Empresas Polar, culpándola de la crisis de abastecimiento de harina de maíz precocido, cuando es precisamente esa empresa la única que aumentó su producción e inversiones en este periodo. Sabías que en nuestra última encuesta nacional, el 78% de la gente dice que sólo consigue Harina Pan, cuando esa empresa tiene apenas el 48% de la capacidad instalada en el país? ¿De quién es el problema si el gobierno tiene capacidad instalada en sus empresas públicas para producir más de 40 mil toneladas de harina por mes, que si las usara eficientemente abastecería la mitad de la demanda actual y hoy no llega ni al 20%? ¿No te parece insólito que mientras eso está pasando, no sea a esas empresas a quienes se supervisa y castiga, sino que le lanzan leones hambrientos a quien hace un esfuerzo gigante de trabajar por encima de su capacidad para entregar lo máximo que puede a los consumidores, que por cierto, la respetan, quieren y reconocen su esfuerzo y valor?

¿No te luce que esta estrategia podría explotar cuando el resultado final sea que los pocos privados que producen aún, se cansen y terminen anexados al grupo desastroso de empresas públicas que son causa fundamental de la crisis?

No me respondas. Sé que no puedes. Pero estoy seguro que sabes que tengo razón. Entonces, sin alharaca, haz lo que tienes que hacer, a pesar de tener miedo. Esa es, al final, la definición de valentía.

Luis Vicente León