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¡Revoquen los controles!


Abril 23, 2015

El falso dilema económico es peligroso ya que desvía la solución de los problemas.

Luego de la baja de los precios del petróleo en la segunda mitad del año 2014, los ingresos en dólares de la nación no alcanzaron para cumplir compromisos internos y además pagar deuda externa. A la hora de la verdad, el gobierno incumplió con sus compromisos de pagos en dólares internos que afectan a la población y cumplió con los pagos de deuda externa colocada por casas de bolsa de Wall Street. Importantes economistas argumentan que el gobierno de Venezuela hizo algo inmoral en esta decisión. Este argumento de inmoralidad por privilegiar pagos de deuda externa sobre los compromisos internos tiene piquetes populistas y además crea falsos dilemas que nos alejan de las soluciones que debemos emprender como sociedad.

El argumento de exigir al gobierno el pago de los compromisos internos por encima de los externos en divisa es populista porque victimiza a la población y les reduce los niveles de responsabilidad en su relación con sus dirigentes dentro del gobierno y de la oposición. Es un hecho notorio que entre algunos empresarios, centenares de miles de personas raspa cupos, contrabandistas, importadores de contenedores podridos de Pdval y funcionarios públicos corruptos saquearon las reservas internacionales por unos USD 20 mil millones por año en sobrefacturación. Hoy, por lo demás, es también público y notorio que esa deuda externa que contrajo el mismo gobierno bolivariano no fue invertida para mejorar la infraestructura del país (Fonden) ni para aumentar la producción petrolera, sino para alimentar a los mismos saqueadores de la nación.

INTERROGANTES
Las preguntas que surgen entonces son: 1. ¿Tienen deber moral los acreedores de pagar los platos rotos? 2. ¿Existe alguna cantidad de ingresos en dólares que sea suficiente para financiar semejante corrupción interna en la asignación de divisas? 3. No será un falso dilema lo que plantean algunos economistas cuando aseveran que el gobierno o paga deuda externa o paga compromisos de Cadivi (ahora Cencoex) cuando en realidad puede pagar ambas si cambiase su política económica.

El falso dilema económico es peligroso socialmente ya que baja las defensas y desvía la solución de los problemas. El verdadero enfoque que deben tener los dirigentes de la oposición es diametralmente diferente a la que plantea el falso dilema. Dejar de pagar a los acreedores extranjeros para seguir con la corrupción interna sería la verdadera inmoralidad. Los acreedores externos no pueden participar en las elecciones de los gobernantes en Venezuela. Los estudiantes, empresarios y empleados, pasajeros y el resto de la población venezolana que sufre escasez y altos precios de los productos por falta de divisas pueden organizarse para convencer al resto de la población para que voten por otros dirigentes o para presionar a los actuales gobernantes para que realicen cambios en la política económica. Hay que recordar que los acreedores extranjeros tienen acuerdos legales que privilegian el pago de sus compromisos por encima de cualquier otro de Cadivi y pueden coaccionar por el cumplimiento de pagos al gobierno. Así como existen acreedores privilegiados con garantías hipotecarias y prendarias versus préstamos sin garantías, los tenedores de deuda externa tienen garantías superiores a los acreedores internos de Cadivi.

Parte de la razón del default con la población venezolana se debe a la falta de organización política de la oposición para demostrar a la sociedad venezolana que la escasez y el alto costo de la vida no se debe a una guerra económica por parte del empresariado venezolano, sino por los controles de precios y de cambio y a la irresponsable emisión de dinero por parte del gobierno nacional. Así como el presidente Maduro se fajó a colectar firmas para protestar el decreto del presidente Obama por acusar a Venezuela como una amenaza para EEUU, los políticos de oposición, los chavistas, los empresarios y demás afectados por la impresionante escasez que vive el país debieran organizarse y no victimizarse bajo falsos dilemas de manera de cohesionar a toda la población en contra de los controles de precios y de cambio que generan hambre y miseria.

Alejandro J. Sucre
@alejandrojsucre