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Revolución y pobreza


Junio 04, 2014

La historia reseñó en sus páginas a lo largo de la existencia del hombre, el surgimiento de muchas revoluciones, las cuales se parecían entre sí por la pretensión que les embargaba de destruir sistemas políticos y estilos sociales de vida, dándole paso a otras formas de convivencia. Casi todas las revoluciones terminaron en grandes y estruendosos fracasos, y sus pueblos en la ruina total. En América Latina la revolución cubana de Fidel Castro ha sido la más perversa y dañina de todas.

Las revoluciones para poder consolidarse y perpetuarse en el poder, necesitan de dos condiciones básicas: ignorancia y pobreza. Ignorancia y pobreza vienen entonces a ser el binomio perfecto para que una revolución surja y se fortalezca, encabezada por un caudillo que al final se atornilla al poder. La ignorancia se obtiene, ideologizando la educación desde el nivel de primaria; y la pobreza, a través de la destrucción del aparato productivo de alimentos e insumos básicos en manos de la empresa privada.

Las revoluciones necesitan ingentemente que el pueblo siga siendo pobre y se mantenga en total mengua, para que no pueda salir de la miseria. ¿Por qué? Porque el día que dejen de serlo, subirían de categoría social, de estatus, adquiriendo poder económico, lo que significaría el cese de la lucha de clases del marxismo-leninismo.

Dentro de ese nuevo estatus el pueblo no necesitaría de las dádivas ni las limosnas que ofrece el gobierno para tenerles sumisos. No aceptarían jamás las migajas populistas y las promesas de futuro que nunca llegan, pero que, sin embargo, son repetidas año tras año. Los populistas y revolucionarios saben que explotar las necesidades del pueblo les produce grandes dividendos. Los de acá de la Vene-Cuba de Chávez y Maduro, saben manipular y mantener viva la esperanza del pueblo pobre de a pie para así tenerles subyugados, votando siempre por ellos. Riqueza y prosperidad son en consecuencia, contraproducentes en toda revolución y por ello los revolucionarios son tan tenaces en mantener a la gente bien hundida y empobrecida.

Pobreza, sub-desarrollo y pérdida de las libertades individuales, vienen a ser el "mar de la felicidad" de los Castro y ese es el modelo que Chávez inconsultamente implantó y que ahora Nicolás Maduro acentúa en Venezuela. Evidencias hay por centenas: Trate Usted, amigo lector, de conseguir una batería o cualquier otro repuesto para su vehículo; leche, aceite, harina, margarina, medicamentos, jabón, detergentes, pañales y afín en los supermercados.

Aún más, procure comprar ahora un boleto aéreo en cualquier línea hacia el exterior; o sacar alguna solvencia urgente, su pasaporte, etc., estará nadando en ese "mar de la felicidad" que los comunistas a la cubana prometen año tras año, lustro tras lustro, lo cual no es otra cosa que espejismos. ¡Ese es el comunismo!

Kaled Yorde