Síguenos en: Menu

Respuesta de Felipe Pérez a Tony Boza


Diciembre 23, 2015

Es como una muestra del país que tenemos. Buscamos propuestas de acuerdos mínimos maximizados para convivencia. Respetando a las personas, sometiendo a crítica las propuestas, y los diagnósticos. Aprendiendo sobre la necesidad de la tolerancia en la diversidad. Una vez dentro, puedes invitar a quien quieras, como cualquier otro colistero.

Personalmente quería comentar algunas afirmaciones tuyas que he visto en la prensa, por internet, mientras te decides. Un buen punto de partida, que nos une, es el interés en beneficiar a los pobres, a los excluidos, a los explotados, a los menos favorecidos, injustamente tratados. Una posición de izquierda (una de derecha beneficia a los que están mejor). Algunas de las frases que quiero comentar están en:



Tony Boza: "El Estado está condenado a tener un control cambiario"
En el Congreso Económico de Pensamiento Socialista convocado por Nicolás Maduro, presidente de la República aún no trasciende la solución a la distorsión cambiaria que se vive en Venezuela. El último aspecto a analizar, luego de la elaboración de un plan de emergencia para enfrentar la coyuntura económica del país es la simplificación cambiaria. "97 …



Una de ellas es la siguiente: "97 por ciento de las divisas las crea y las oferta el Estado venezolano. Por tanto el Estado está condenado a tener un control cambiario", asegura a La Verdad Tony Boza, dirigente de las discusiones que los militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela mantienen a puerta cerrada. Explica que en el país no hay un mercado cambiario pues no existen suficientes oferentes y demandantes para que la dinámica fije el precio.

Un control de cambios es, para un país, lo que es para un banco un cierre de taquilla ante una corrida. En el primer caso, para impedir la fuga de capitales. En el segundo, para evitar un quiebre por los retiros de reservas bancarias. Si un país decide un control de cambios, renuncia automáticamente a su soberanía monetaria. La teoría sobre esta materia está explicada sencillamente en nuestro documento cambiario (debe ser actualizado en las cifras y detalles, pero está vigente la teoría y las razones):

Si fuera cierto que el estado venezolano estuviera condenado a un control de cambios, estaría condenado a renunciar a su soberanía monetaria. De hecho, nuestra política monetaria desde el régimen cambiario ha sido completamente incompatible con ese régimen, y la inflación ha sido una consecuencia natural de esa incompatibilidad. Así como es inconcebible que un banco emita depósitos (como contrapartida de créditos, por ejemplo a los dueños del banco) mientras tiene cerrada la taquilla por una corrida bancaria contra esa institución financiera, es completamente inconcebible, en sana economía, que un país emita dinero nuevo (como contrapartida de créditos a favor del gobierno, en este caso de PDVSA) mientras está bajo un control de cambios. En ambos casos se genera inflación. En el primero, sobre el valor de los depósitos del banco en relación al dinero corriente (las reservas del banco, de hecho). En el segundo, sobre el valor del bolívar en relación a las reservas internacionales, el dólar. Sigo abajo con otra afirmación, ligada a la última del párrafo anterior:

Se presenta un dilema en el tema de la unificación cambiaria. De acuerdo con Boza, no puede haber un solo tipo de cambio libre precisado por la oferta y la demanda, pues "no hay mercado".

El hecho de que un país cuente con el 95% de las divisas a ser ofrecidas en el mercado cambiario no implica que no hay mercado. Por un lado, la demanda existe. Y por otro la oferta también. Solo que en este caso hay un monopolio por parte del estado. En el gráfico anexo pongo de manera sencilla lo que pasa en nuestro caso. Hay una pequeña oferta privada, representada por la función con pendiente positiva, y una oferta gubernamental representada por la línea vertical. La oferta total es la suma horizontal de estas dos líneas en el gráfico. El régimen cambiario, fijado a una tasa inferior a la del mercado, implica racionamiento, por supuesto. Se asignan divisas de acuerdo a unos criterios. En el gráfico sencillo nos centramos en una sola tasa regulada, para simplificar, sin pérdida de generalidad. La oferta de racionamiento es hecha solo por el sector público, pues nadie en realidad en el sector privado ofrecería voluntariamente a ese precio de 6,30 (hay que modificar un poco la parte de abajo de la oferta privada, pero no hay problemas). La demanda insatisfecha es la que alimenta el mercado paralelo, dibujado a la derecha. La oferta viene del sector privado exportador, o por quienes "revenden", como en una reventa de boletos de un partido de béisbol. La misma teoría. El mercado paralelo es una consecuencia natural del racionamiento. Negarlo es negar la realidad. Prohibirlo es culpar a quienes lo hacen de las culpas de quien raciona. Sigo abajo.

"Si yo quiero favorecer a los ricos, hago lo que hizo Mauricio Macri (presidente argentino) y libero el dólar, si yo quiero favorecer a los pobres, controlo el dólar", afirma. Reconoce que existen mecanismos técnicos como la fórmula de paridad del poder adquisitivo: "agarran y aplican una formulita donde ven cuál es la capacidad de ingresos de cada uno de los ciudadanos de diversos países, luego hacen una comparación con el tipo de cambio y establecen más o menos un número. Eso es técnico".

Pero, Boza considera que la regulación no se trata de un problema técnico, sino político que pasa por definir primero la ruta hacia la que se desee llevar a la economía. "Si el Gobierno va a proteger a los pobres, lo primero que tiene que hacer es no liberar el tipo de cambio porque el control cambiario obliga a que tú digas una banda de dólares para tal cosa y otra banda de dólares para tal cosa".

La corrupción al momento de asignar las divisas representa uno de los problemas vitales que el analista observa. Enfatiza que las irregularidades no sólo se presentan en los funcionarios, sino en los banqueros y empresarios.

Voy a tratar de una vez todos estos puntos. Si eliminas el control de cambios, lo que haces es optar por tener una política monetaria soberana. Eso, al contrario de la afirmación, puede beneficiar a los pobres. De hecho, debe hacerlo, si tienes un gobierno de izquierda. En la práctica, el régimen de control de cambios ha beneficiado a los ricos, tanto de la cuarta, como de la quinta. Y ha perjudicado a los pobres. La ganancia cambiaria que experimentan los "revendedores" es absurdamente grande. El incentivo que genera esta oportunidad de arbitraje es lo que explica la existencia misma de la medida. Esa es la economía política del asunto cambiario. No la de que el control beneficia a los pobres y el mercado cambiario a los ricos. Un error conceptual grave que ha sido usado por los buscadores de renta para beneficiarse del gobierno y del país, a costa de los pobres. Es la ideología que ha justificado el enriquecimiento ilícito más grande de toda la historia de Venezuela, y probablemente del mundo en toda su historia.

Y aquí aprovecho para decir algo. La creencia de que el régimen cambiario puede usarse para implementar todas las políticas económicas, en particular las redistributivas, es un error conceptual notable. Es como que un médico diga que un solo remedio sirva para curar el cáncer, la gangrena, la gripe y la tuberculosis. El tipo de cambio es un precio entre la moneda interna y la divisa en vigor. Es un precio muy importante, pues refleja la productividad relativa del país. Y permite, como señal, dirigir otras políticas, como las de desarrollo industrial, agrícola, tecnológico, etc. Eliminarla, implica eliminar el faro que te guía en esas otras políticas públicas. Te elimina la referencia del entorno internacional en el cual te mueves. Eso además de que te impide realizar política monetaria activa, y te mete en la dinámica de la hiperinflación, dependiendo de los montos.

Para cada enfermedad hay un remedio. Interactúan, claro, y debes tenerlo en cuenta. Para cada objetivo económico-social-político, hay una política pública. Pretender usar la política cambiaria, dentro de un control de cambios, como política redistributiva, es una aberración conceptual descomunal, para empezar por ahí. Si a eso le agregamos el control de precios, el uso para formación de cerebros afuera, para promoción industrial, para promoción de viajes turísticos, para remesas, para subsidios de precios alimentos y medicinas, todo junto es algo digno de ser escrito en el libro de Guinnes por lo singular, nunca antes visto, y por su rareza terrestre y extraterrestre. Y no por lo raro, bueno. Un total contrasentido. Un arroz con mango notable, en que hacen nido toda suerte de corruptelas, tanto públicas como privadas, piñata en la cual ganan quienes tienen la mano más larga a la hora en que se rompe y se reparte. Perdona que te lo diga de esta manera. Pero es que estoy muy enojado por el tremendo entuerto que esto ha significado para el país, desde el momento mismo en que se instituyó, desde Chávez.

Hay políticas redistributivas, de todo tipo. Hay políticas comerciales, políticas de desarrollo; políticas de formación de personal afuera; políticas de control de precios monopólicos, políticas de producción de bienes públicos, etc etc etc. Un remedio para cada enfermedad. Lo del control de cambios ha sido un entuerto gigantesco, digno de ignorantes crasos en política económica que brindaban la mesa servida a los corruptos de todo pelaje que se beneficiaba de todo esto. El ideólogo inicial del control de cambios fue Armando León. Debe ser señalado por esto. Y por los posteriores entuertos de política monetaria, con Merentes y Giordani.

Es un problema técnico y político. En vez del gobierno regalar las divisas a los ricos, debería recuperar ese dinero como ganancia cambiaria, y usar todas las políticas que se conocen en economía para conducir el barco al puerto deseado. Si es de izquierda debería actuar en consecuencia. No beneficiar a los ricos-corruptos, como lo ha hecho. De hecho, el resultado ha sido el de un gobierno de derecha: la clases medias se han depauperado, los pobres han bajado en su poder de compra relativo (aunque en un momento subieron su poder de compra real en términos absolutos), y los ricos han sido los grandes beneficiados en términos relativos (aunque muchas de sus empresas hayan quebrado: ese es otro tema).

Y para hacer las cosas peor, está el tema de la maldición del oro negro. El régimen de control de cambios ha empeorado el primer síntoma de esa maldición: la enfermedad holandesa. La sobrevaluación natural que padecemos por tener la renta petrolera, y sus consecuencias. Brevemente, al entrar dólares petroleros, suben el valor de la moneda local, la sobrevalúan, y entonces el poder de compra externo sube, con lo cual suben las importaciones, que substituyen a la producción nacional que queda condenada al subdesarrollo; lo mismo sobre las exportaciones no petroleras, que no ocurren porque son muy caras para los extranjeros por la fortaleza artificial del bolívar. Pues bien, por encima de esa sobrevaluación "natural", se ha sumado el control de cambios, que ha sobrevaluado aún más la moneda, por lo cual ha condenado la producción nacional aún más, y ha impedido aún más que se desarrolle el sector exportador. Ni siquiera las cooperativas pueden sobrevivir en un ambiente macroeconómico como este. No es una casualidad que haya ocurrido la debacle productiva que estamos teniendo, tanto de empresas capitalistas, como de socialistas.

Así que el gobierno no solo debería optar por un régimen cambiario en que se valoren los dólares con los que cuenta (como el del equilibrio en los gráficos). Debería ofrecer menos dólares (correr la vertical hacia la izquierda) para encarecer aún más los dólares con los que cuenta. Así actúa realmente como monopolista, aprovechándose de su poder de mercado, y obtiene el máximo de ingresos, y entonces puede usarlos mejor en función del pueblo, en particular del pobre. Por ese concepto está actualmente perdiendo casi unos cuarenta mil millones de dólares de ingresos fiscales, y eso calculando a un precio en que se ofrecen todas las divisas en el mercado (sin usar el poder monopólico). Pero aquí no estoy hablando de detalles (el equilibrio estaría actualmente, de acuerdo a neutros cálculos entre 100 y 150 bolívares por dólar). Solo de cosas gruesas, indicando no solo lo errado de las políticas, sino la dirección equivocada en que se han implementado, favoreciendo la corrupción por diseño, y empeorando el rentismo petrolero, desbaratando el aparato productivo.

Te invito a leer el documento cambiario, en que tratamos estos asuntos con cuidado, aunque tenemos que actualizarlos a estas alturas. Algo similar ha pasado con la política de regalar la gasolina. Un crimen de lesa humanidad, como lo llama el colistero Per Kurowski.

Para finalizar solo te mencionaré la teoría tuya de que la inflación se debe a las ganancias de las empresas. Lo siento, amigo Tony, pero estás suma, extremadamente equivocado. La inflación microeconómica ocurre en ciertas circunstancias en que el poder de mercado de ciertas empresas se incrementa, es natural. Pero déjame decirte algo antes de desarrollar las ideas. En todo el mundo se sabe cómo controlar la inflación. Y es un asunto de fenómeno monetario. Sin ningún género de dudas. Ni teóricas, ni empíricas, bien documentadas.

En todo caso, volviendo al tema de la inflación microeconómica. Si urge un monopolio en una industria, el precio va a subir, sin duda: todas las pequeñas empresas han sido sustituidas por una sola, muy grande. Y esta tiene poder de mercado, por lo cual se elimina la curva de oferta, y surge el precio fijado para maximizar ganancias. Pero esto tiene un límite. Porqué? Porque más allá de un precio, óptimo para el monopolio, las ganancias bajan. No solo es óptimo, sino máximo: por encima de él, el monopolio pierde más de lo que gana.

Pero el gobierno llegó ya con una estructura industrial dada. Los monopolios y oligopolios, y monopsonios, y roscas (combinación de ellas), ya estaban aquí. Lo que había que hacer era regularlas, y promover la formación de nuevas empresas, fomentar la competencia entre oferentes, para beneficiar la producción nacional, y a los trabajadores y consumidores. Pero no. El gobierno, con sus entuertos, lo que hizo fue, en la práctica, eliminar empresas, por las malas condiciones macroeconómicas, y por las malas políticas institucionales, etc. Para no alargar la cosa, el gobierno fomentó la formación de monopolios, en particular en las cadenas de importación.

Para cerrar, Tony, tenemos más de cinco años con déficits por encima de diez puntos del PIB. Este año debemos estar cerrando en unos 17 o 18 puntos del PIB. Algo inaudito (con 7 puntos un solo año, prácticamente, hubo una revolución política en España, que produjo Podemos). Y sabes cómo se ha cerrado la brecha. En un 75% o más, con financiamiento monetario. Esto es un abuso inconcebible de emisión de dinero. No solo en un contexto normal. Sino en un contexto de control de cambios, como hemos dicho. Los síntomas de hiperinflación clásica están todos (menos uno…) aquí: déficit endémico, financiamiento monetario, y baja de la demanda real de dinero (suben más rápido los precios que la emisión de dinero). El único ingrediente faltante es el de la indexación salarial! Todos los gobiernos en estas circunstancias han indexado el salario de los trabajadores. Solo este gobierno "de izquierda" no lo ha hecho, con el cuento de que es "revolucionario". El coso de sus inmensos errores lo ha pagado el pueblo, además de la clase media, y los empresarios, sean capitalistas o socialistas. Una cosas es la política monetaria activa, completamente justificada (de corriente original keynesiana, pero aceptada hoy por hoy en todos lados), y otra cosa es el abuso en que se ha incurrido en ese tema. Lo demuestra la teoría conocida sobe el tema (en todos lados se ha controlado ya esto, como dije), y la evidencia empírica muy bien documentada.

Bueno. A ver si te animas a venir. Perdona el tono, de nuevo, pero es que estoy indignado por las consecuencias sobre nuestro pueblo. Por favor ten cuidado con lo que recomiendas. Eso tiene un impacto mortal sobre los venezolanos, sobre todo sobre los pobres. No defiendas a los ricos corruptos. Defiende a los pobres trabajadores.

Y por cierto, Tony: una cosa es el capitalismo, y otra el mercado. El capitalismo necesita el mercado para existir. Pero el mercado no necesita al capitalismo para hacerlo (capitalismo es explotación del trabajo; mercado es intercambio de bienes y servicios). Soy un creyente a pies juntillas del poder popular, los consejos comunales, y las empresas socialistas. Socialismo desde abajo. Pero el gobierno, desde arriba, debe promover ese proceso, no incurrir en la gran cantidad de entuertos en que ha incurrido por ignorancia en materia económica, y por captura de los corruptos, beneficiarios principales de esos entuertos (que para ellos son bendiciones, cosas racionales, digamos, aunque para el resto hayan sido claras irracionalidades).

Felipe Pérez Martí