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Recomendaciones al Presidente


Febrero 11, 2015

Me permito sugerirle algunas medidas que el país aguarda de usted.

Empiezo por expresarle mi admiración. Ud. está tratando de alcanzar lo que ningún otro hombre ha logrado: que el socialismo marxista funcione.

Socialismos los hay de muchos tipo, entre ellos, el Socialismo Democrático o el Social Cristianismo. Ellos consiguieron respuestas positivas, porque entendieron que la libertad es una parte esencial de la naturaleza humana.

Pero el socialismo teñido de marxismo, aquél que Carlos Marx trató de explicar en su Manifiesto Comunista y el que durante muchos años captó la imaginación de una parte de la humanidad, aquél que Lenin quiso introducir en la URSS, el que Mao impuso en China, el que Stalin forzó en su país y en los satélites tras la Cortina de Hierro, el que Castro soñó en Cuba y el que Kim Jong Un salvajemente aplica con el apoyo de perros devoradores de hombres en Corea del Norte, ese no volverá. Todos fracasaron porque todos cayeron en la tentación totalitaria.

Me permito explicarle lo que ocurre en Venezuela. La economía del país está colapsando. En buena medida se debe a ese tipo de socialismo. Seguramente sabrá que padecemos la inflación más elevada del mundo, que nuestro déficit fiscal es inmanejable, que el FMI pronostica una caída del PIB del 7% y que otros estiman que podría llegar al 9%. Muchos creen en una inflación de hasta el 120%. Bajo las circunstancias actuales le resulta prácticamente imposible al país obtener los financiamientos que requiere, porque de forma unánime las agencias calificadoras de riesgo del mundo (incluso las chinas), temen que el default será inevitable por el camino que vamos. Cinco universidades informan que el 48,4% de las familias venezolanas han caído por debajo del nivel de pobreza (mayor que en 1998) y muchos venezolanos se deslizan hacia la miseria porque la inflación destruye su capacidad adquisitiva.

Me permito pues sugerirle algunas medidas que el país aguarda de Ud.:

1.- Devuélvale la autonomía al BCV. Un Banco Central sin autonomía pierde su función primordial que es defender el valor de la moneda. Sometido a cualquier gobierno, los bancos centrales se transforman en imprentas que imprimen billetes para financiar el déficit fiscal. Cuando ello ocurre, la masa monetaria crece vertiginosamente. Inevitablemente estalla la inflación.

2.- Controle el déficit fiscal.

3.- Estimule a quienes producen en lugar de castigarlos. La inflación tiene tres sencillas soluciones. Las dos primeras ya las comenté. La tercera consiste en estimular la producción. Cuando la cantidad de bienes que se ofrecen supera la cantidad de los que se demandan, los precios bajan. Con ello desaparece el acaparamiento. Nadie acapara lo que va a valer menos. Así desaparecerán las colas.

4.- Elimine los controles de precios. Eso hará que se produzca más. La abundancia de la oferta forzará una caída en los precios. Los controles, por el contrario, desestimulan la inversión. Pocos están dispuestos a invertir si perciben el riesgo de que un funcionario de manera discrecional pueda imponer un precio que los haga perder.

5.- Dele flexibilidad al mercado laboral. Cuando de manera indefinida se impone la inamovilidad laboral, el primer impacto es que los trabajadores pierden la mística del trabajo y los niveles de productividad se vienen al suelo. Una consecuencia de esto se vio en algunas de las cadenas de farmacias y automercados que el gobierno decidió intervenir. Faltaban varios cajeros que no habían asistido a sus puestos de trabajo. Entienda además que cuando un empresario sabe que no puede despedir a un trabajador empieza por no contratarlo.

6.- Resuelva el problema cambiario. No existe ni un solo ejemplo en todo el mundo donde un sistema de cambios diferenciales haya funcionado. Ellos estimulan la corrupción. Contribuyen a la formación de circuitos donde personas inescrupulosas obtienen dólares al tipo de cambio más bajo para revenderlos al más alto. Recuerde Ud. los 20.000 millones de dólares que Giordani dijo se le otorgaron a empresas de maletín. ¿Cuál es la solución? Idealmente sería la eliminación del control de cambios, pero mientras tanto, debe existir un tipo de cambio único que haga transparente la obtención de las divisas que requiere el funcionamiento de la economía.

7.- Respete la propiedad privada. Mientras el temor a las expropiaciones esté latente, serán muy pocos los que se atrevan a invertir. Debe también respetarse la separación y el equilibrio entre los poderes públicos.

8.- Hay que devolverle la confianza al país. Cuando haya confianza habrá inversión. Con ello crecerá el empleo, lo cual estimula el consumo, lo que llevará a que alguien más tenga que invertir para satisfacerlo. Por esta vía la economía se encamina por un círculo virtuoso de crecimiento que a todos favorece.

José Toro Hardy
pepetoroh@gmail.com
@josetorohardy