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Ramón J. Velásquez


Junio 26, 2014

Lo recordaré siempre con un gran afecto como el Maestro, paisano y sabio amigo.

Falleció el expresidente Ramón J. Velásquez el martes 24 de junio. En un día en que recordamos la batalla de Carabobo que selló la independencia de Venezuela se fue un hombre cuya vida intelectual, profesional y política estuvo ligada íntimamente a nuestra historia y política. Recuerdo que luego de mi regreso de estudios en Inglaterra, lo conocí en 1997 en una agradable tertulia. Me sugirió que además de interesarme en los asuntos de Venezuela, me acercará al Táchira y a mis ancestros. Así lo hice. Compartimos muchas ocasiones y le debo mucho de la comprensión de mi país.

En nuestras conversaciones, con frecuentes sugerencias de libros o de la revisión sobre personajes de la historia venezolana, estaba presente siempre un contagioso optimismo sobre la superación del atraso; también en esta etapa en la que vivimos, en la cual la izquierda marxista, renuente al cambio de época, aliada con golpistas militares, terminó por sumergirnos en grandes errores nacionales, con destrucción institucional y económica. Él tenía conciencia de los desaciertos políticos y económicos cometidos en el país antes de la llegada de Hugo Chávez al poder. Como demócrata, desde su juventud hasta su vejez, fue testigo de episodios decisivos en nuestra historia moderna. Estuvo al lado del Dr. Diógenes Escalante, el civil tachirense que no pudo iniciar la transición de gobiernos militares reformistas a una democracia dirigida por civiles en 1945; estuvo con Rómulo Betancourt de 1959-63 cuando la tradición militar golpista y la izquierda marxista estimulada por la revolución cubana, trataron sin éxito frustrar el nacimiento de la democracia moderna. El doctor Velásquez, designado como presidente constitucional en una coyuntura difícil, sostuvo bien el timón de Venezuela por casi 9 meses entre 1993 y 1994, tiempo de crisis política y confusión.

Del historiador recuerdo su legado, incluso antes de conocerlo a él. En una ocasión mientras realizaba mis estudios de doctorado en economía en la Universidad de Oxford, asistí a una clase de historia de América Latina del profesor Malcolm Deas, en la cual se refería al meticuloso y ejemplar trabajo del doctor Velásquez en la creación del Archivo Histórico de Miraflores. Lo recordaré siempre con un gran afecto como el Maestro, paisano y sabio amigo, cuyos consejos nunca olvidaré.

Orlando Ochoa
@orlandoochoa