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¿Qué esperar del 2015?


Noviembre 17, 2014

Todas estas acciones son costosas políticamente y enfrentarán bloqueadores.

Dado que la situación financiera del país podría complicarse dramáticamente ante la caída del petróleo, se reduce la posibilidad de que el gobierno se mantenga, como hasta ahora, aplicando sólo cambios y ajustes menores y realizando negociaciones puntuales desarticuladas con el sector privado para atender la crisis. La primera reacción a la caída de los precios fue intentar una acción OPEP para defenderlos por vía de la contracción de producción. Pero esa estrategia es contraria a los intereses sauditas, quienes están jugando a mantener los precios bajos para hacer inviables las inversiones petroleras de EEUU, por lo que no se espera una acción clásica por parte de ese cartel.

El gobierno tendrá que compensar la caída de ingresos aumentando su producción, reduciendo gastos o manipulando deuda (la más costosa de todas las vías). Para aumentar la producción podría desanudar las limitaciones que tienen las petroleras privadas. Si bien existen 12 tratados de producción conjunta, sólo uno está activo debido a la inexistencia de un marco cambiario que haga viable el negocio (a 6,30 Bs/$ es una locura). Una apertura para las operaciones cambiarias de las petroleras privadas despegaría la producción sin costo político. Pero no es suficiente ni rápido. Descartando el default como opción prioritaria, pues sus costos en Venezuela serían superiores a los beneficios, parece que el gobierno tendrá que tomar una ruta más fuerte de ajuste. Los dos escenarios son: A) radicalización y B) ajuste encubierto.

A) La radicalización: Podrían tomar el control total de la economía tratando de evitar los costos políticos. La medida marcadora sería la toma de las importaciones totales, dejando al sector privado sólo como un distribuidor de mercancías traídas por el gobierno. Esta estrategia estaría basada en la idea radical de que pueden convertir la economía en una especie de trueque de dólares de Pdvsa por bienes importados, donde el tipo de cambio es irrelevante. Si consideramos que la eficiencia de importaciones públicas ha sido desastrosa, este mecanismo amplificaría la ineficiencia y la corrupción. Las probabilidades de este escenario no son las más altas, pero el miedo de ajustar y la presión de quienes están tomando ventaja de las distorsiones del control no permite desecharlo.

B) El escenario de ajuste encubierto es que el gobierno actúe sobre un pentágono de opciones de ajuste enmascarado: 1) Devaluación: La forma como lo implementará no es clara, pero no puede descartarse que se muevan a un cambio dual. A esto podría agregarse una modificación de ley que permita que las empresas, incluyendo Pdvsa, registren operaciones en el paralelo, lo que abriría espacios para controlar el desabastecimiento y reduciría las necesidades de financiamiento inorgánico; 2) Es previsible que el gobierno incremente del precio de la gasolina, aunque se limite a la corrección de precios a costo; 3) Es probable que la crisis obligue también a ejecutar mayores reducciones en los apoyos a Cuba y Petrocaribe; 4) El gobierno tendrá que reducir gastos internos, probablemente vinculados a las misiones y a Pdvsa, y 5) Mientras los ajustes pueden hacer algún efecto, es probable que el país venda activos externos petroleros que le den oxígeno momentáneo.

Todas estas acciones son costosas políticamente y enfrentarán bloqueadores, pero su motivación principal será la insostenibilidad fiscal que viene con la caída del precio petróleo. La capacidad de acción del gobierno está comprometida y parece claro que, aun haciendo lo adecuado, ya demoraron mucho y la capacidad de reacción es baja, por lo que el 2015 será un año de recesión con inflación severa para Venezuela.


Luis Vicente León