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Problemas nacionales


Julio 04, 2014

Hoy 4 de julio, víspera de un nuevo aniversario de la Declaración de la Independencia, quiero iniciar algunas reflexiones sobre los problemas que considero fundamentales en esta hora de Venezuela.

El primero y más acuciante es la falta de unidad. No somos un país, somos varios países. Y lo más grave es que esos varios países no se comunican entre sí y, lejos de promover intereses comunes, se confrontan sistemáticamente.

"Reino dividido no puede subsistir…", dice la Escritura (Mc 3,24). En efecto, los países que tienen éxito son aquellos en los cuales, por encima de comprensibles diferencias, prevalecen acuerdos fundamentales sobre los grandes asuntos colectivos.

Los venezolanos estamos divididos por muchas razones: unas de carácter político, otras de carácter socioeconómico, otras de carácter ético y finalmente otra de carácter cultural.

Los países que tienen éxito comparten en general conceptos políticos que tienen que ver con la organización y el funcionamiento del Estado y de la sociedad.

También comparten conceptos económicos y sociales que tienen que ver con las actividades productivas, con el respeto a la propiedad, con la valoración del trabajo, del ahorro, del esfuerzo y de las inversiones.

Igualmente comparten conceptos de índole cultural y sobre la importancia de la educación, de la ciencia, de la tecnología y de la preparación como instrumento de movilidad social.

En los países que tienen éxito se comparten valores fundamentales como el respeto al Estado de Derecho, la igualdad ante la ley, la honestidad y las normas para la convivencia en armonía.

Hay muchos venezolanos para quienes el respeto a la vida y a la propiedad son valores fundamentales.
Hay otros que han sido inducidos a creer que esos valores no tienen relevancia.

La responsabilidad de los medios masivos de comunicación social en la construcción de valores positivos y unificadores, es de importancia trascendental.

En los últimos 15 años ha prevalecido en la política venezolana una estrategia dirigida a dividirnos cada vez más.

Es la hora de cancelar la cultura de la confrontación y sustituirla por la cultura de la cooperación y de la búsqueda de los acuerdos fundamentales que nos permitan ser un país de verdad.

Seguiremos conversando.

Eduardo Fernández
@efernandezve